Créditos UVA: cuánto hay que ganar para acceder a una hipoteca hoy

Las líneas hipotecarias UVA regresaron al mercado argentino en 2024, pero el gran obstáculo sigue siendo demostrar ingresos suficientes para afrontar la cuota. Qué piden los bancos y cuánto cuesta la primera cuota según cada entidad.

Hay una frase que resume el drama histórico del crédito en la Argentina: el acceso a la vivienda propia casi siempre dependió más del salario que del valor de la casa. En ese marco, las líneas de crédito hipotecario UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) volvieron al mercado argentino en 2024 y reabrieron una pregunta central para quienes quieren comprar: cuánto hay que ganar para calificar.

La principal traba para los potenciales tomadores sigue siendo acreditar ingresos suficientes para respaldar la cuota mensual. Dicho de otro modo: el sistema volvió, pero el filtro de entrada continúa siendo muy exigente para gran parte de los hogares.

Los ingresos mínimos que solicitan los bancos

Aunque algunas entidades no exigen un ingreso mínimo, varias sí lo fijan como requisito para acceder a sus créditos hipotecarios UVA:

  • Banco Credicoop: pide como requisito que los ingresos mínimos superen los $3.500.000
  • Banco Del Sol: solicita ingresos mínimos por $1.000.000
  • ICBC: en este caso, la condición necesaria para pedir un préstamo es tener un ingreso mínimo igual o superior a $1.400.000
  • BBVA: la entidad pone como condición tener un ingreso mínimo igual o superior a cuatro salarios mínimos, vitales y móviles; es decir, $1.489.600 a la fecha
  • Santander: $2.240.000 para compra de vivienda permanente
  • Supervielle: tiene como requisito que el solicitante tenga un ingreso superior a $5.000.000

Más allá del piso que fija cada banco, hay una regla clave que atraviesa todo el sistema: la cuota inicial del préstamo hipotecario debe equivaler a la cuarta parte de los ingresos del o de los solicitantes. Por eso, aun cuando una entidad no marque un mínimo formal, el cálculo de capacidad de pago termina definiendo si el crédito es viable o no.

En términos prácticos, esto deja en evidencia una tensión estructural del mercado argentino: la inflación, la volatilidad cambiaria y las tasas de interés condicionan tanto a las familias como a los bancos. Mientras las entidades ajustan requisitos para reducir riesgo, los hogares deben mostrar ingresos muy por encima del promedio salarial para entrar en el esquema.

La paradoja es clara: los créditos hipotecarios volvieron, pero siguen lejos de ser accesibles para la mayoría.

El antecedente histórico también ayuda a entender el presente. Los UVA nacieron como instrumento para reactivar el crédito indexado en un país con larga escasez de financiamiento a largo plazo. Sin embargo, su evolución quedó marcada por los vaivenes macroeconómicos: cuando la inflación se acelera y los ingresos no acompañan, la cuota pierde previsibilidad y el sistema se vuelve más restrictivo.

Cuánto cuesta la cuota inicial por banco

Al analizar caso por caso, se observa que la cuota inicial cambia según la tasa que aplica cada entidad financiera. Para una propiedad de US$100.000, a pagar en 20 años, estos son los valores informados banco por banco:

  • BBVA: $867.281 (tasa del 7,5%)
  • Brubank: $1.181.664 (tasa del 12%)
  • Ciudad: $867.281 (tasa del 7,5%)
  • Comafi: $1.011.260 (tasa del 9,5%)
  • Credicoop: $900.100 (tasa del 8%)
  • Del Sol: $967.431 (tasa del 9%)
  • Galicia: $1.001.908 (tasa del 9,5%)
  • Hipotecario: $1.072.392 (tasa de 10,5%) -a pagar en 15 años-
  • ICBC: $828.676 (tasa del 6,9%)
  • Macro: $933.498 (tasa del 8,5%)
  • Patagonia: $1.015.845 (tasa del 9,7%)
  • Santander: $1.001.908 (tasa del 9,5%)
  • Supervielle: $1.411.157 (tasa del 15%) -el plazo es de hasta 15 años-

En la comparación se advierte que una tasa más alta eleva de forma significativa la cuota inicial y, por lo tanto, también el ingreso necesario para calificar. En la práctica, una diferencia de algunos puntos porcentuales puede representar un salto muy importante en la barrera de acceso.

Análisis y proyecciones: si el crédito hipotecario UVA logra sostenerse en el tiempo, su evolución dependerá de dos variables decisivas: estabilidad macroeconómica y crecimiento real de los salarios. En un escenario de menor inflación y mayor previsibilidad, este instrumento puede recuperar parte de su función original como motor del mercado inmobiliario. Pero si los ingresos continúan rezagados frente al costo financiero, el acceso seguirá concentrado en una porción reducida de la población. Por eso, el desafío no es solo bancario: también es de política económica y de capacidad de ahorro de los hogares.

En los últimos años, la postura de los principales actores fue cambiando. Los bancos pasaron de prácticamente cerrar la oferta hipotecaria a reabrir líneas indexadas con mayores controles de riesgo. Del lado de los solicitantes, la expectativa por volver a financiar la vivienda propia convive con una cautela mucho mayor que antes, ya que la experiencia de ciclos previos dejó en claro que la cuota UVA puede ser manejable en un contexto estable, pero muy exigente cuando los precios y los ingresos se desacoplan.

En síntesis, el regreso de los créditos UVA reactivó la esperanza de comprar una vivienda, aunque el acceso sigue limitado por ingresos altos, cuotas relevantes y condiciones que, al menos por ahora, no alcanzan para masificar la demanda.