Renunció Guido Giana y crece la crisis en Salud por el Pami
El viceministro de Salud dejó su cargo en medio de la tensión creciente por la crisis del Pami y el malestar de prestadores, clínicas y farmacéuticos. Su salida deja a Mario Lugones con otra baja sensible en un área atravesada por conflictos y sospechas.“La seguridad social argentina nació como un derecho y terminó, en muchos casos, atrapada entre la política, la administración y la emergencia permanente”. Esa tensión histórica vuelve a escena con la renuncia de Guido Giana, que dejó la viceministerio de Salud en medio del deterioro de la situación del Pami y de una cadena de reclamos que no dejó de escalar.
Giana presentó su dimisión tras verse sobrepasado por los crecientes focos de conflicto derivados de la crisis institucional del organismo de los jubilados. Su reemplazante será Rodrigo Sbarra, actual número dos del área, un dirigente recordado en la política porteña por el episodio en el que, tras dejar un cargo en el ministerio de Pancho Cabrera, apareció un sobre con 10 mil dólares en el cajón de su escritorio. Ante esa situación, su defensa fue: “Me lo plantaron”.
El ahora exviceministro había llegado a Salud impulsado por Santiago Caputo y con el respaldo directo del ministro Mario Lugones. Antes de desembarcar en la cartera, se había desempeñado como director de Operaciones, Administración y Finanzas del Sanatorio Güemes, institución de la que Lugones es propietario en sociedad con Enrique Nosiglia.
Con esta salida, Lugones acumula ya dos bajas en el cargo de viceministro de Salud. La anterior fue la de María Cecilia Loccisano, que al igual que Giana tenía la tarea de monitorear la compleja red de negocios, contratos y proveedores que atraviesa el ministerio. Ese es, precisamente, el puesto más sensible de la cartera, que se convirtió en epicentro de buena parte de los escándalos de corrupción de la administración libertaria, entre ellos Andis, Pami, droguería Kovaliker y la licitación de oxígeno. “Lugones es intocable”, afirmó a LPO un dirigente libertario.
Aunque formalmente el Pami no dependía de Giana, en la práctica era él quien se ocupaba de contener los múltiples frentes de conflicto que generaba la crisis financiera del organismo, en parte por su experiencia previa en la obra social de los jubilados durante el macrismo. Buena parte de la actual conducción del Pami era conocida suya, por lo que terminó convertido en la cara visible de una gestión que llevó el ajuste de la obra social a niveles impensados.
En ese marco, la asistencia que el Gobierno había anunciado en mayo pasado no logró descomprimir la situación. Por el contrario, los reclamos de farmacéuticos, prestadores y profesionales continuaron y, según distintas fuentes del sector, tienen perspectivas de agravarse en las próximas semanas.
Fuentes del ámbito sanitario revelaron que los prestadores analizan convocar a un paro en los próximos días. El escenario es aún más delicado porque ya hay clínicas que acudieron a la Justicia para intentar apartarse del sistema Pami, al que acusan de estar empujándolas al quebranto financiero.
Ya el mes pasado, las cámaras que nuclean a los distintos prestadores del Pami difundieron un pronunciamiento conjunto en el que denunciaron un atraso del 102% en los valores por prestación. Ese planteo se sumó al paro de odontólogos y a las denuncias reiteradas de colegios de farmacéuticos por demoras en los pagos.
Análisis y proyecciones: la renuncia de Giana expone una lógica repetida en la gestión de la salud pública argentina: cuando se combinan recorte del gasto, atraso en pagos y presión sobre prestadores, la conflictividad se desplaza rápidamente desde la administración hacia el territorio, con impacto directo en la atención. Si el Gobierno no recompone la cadena de financiamiento del Pami, el problema puede derivar en más suspensiones de servicios, judicialización del sistema y mayor desgaste político para la conducción de Salud. En términos de gobernabilidad, el reemplazo por Sbarra busca continuidad operativa, pero también puede leerse como una apuesta a sostener el control político del área sin alterar la orientación general de la gestión.
Evolución reciente del conflicto: en los últimos años, el Pami pasó de ser una caja de gestión sensible a convertirse en un foco central de disputa por recursos, prestaciones y contratos. Bajo la actual administración, el ajuste sobre la obra social intensificó la tensión con farmacias, clínicas, odontólogos y otros prestadores. En paralelo, el área de Salud fue perdiendo cuadros de conducción, y la salida de Giana se suma a la de Loccisano, lo que refleja un reordenamiento interno marcado por la presión sobre los números y por el intento oficial de sostener el control de un ministerio atravesado por denuncias y conflictos simultáneos.
Harto de lidiar con esa olla a presión, Giana decidió renunciar. Según señalaron a LPO fuentes del ministerio, su salida se produjo en buenos términos con Lugones. Incluso, circulan versiones de un posible regreso al Sanatorio Güemes.
























