Tras el pago de US$4500 millones, el Gobierno busca retener dólares en bonos argentinos
Luego de afrontar uno de los vencimientos de deuda más relevantes del año, el Gobierno apuesta a que los dólares que cobren los bonistas se mantengan dentro del mercado financiero local. El nuevo Bonar 2029 aparece como la herramienta central para captar parte de esos fondos.En el mercado de deuda argentino, cada pago grande reabre la misma pregunta: cuántos de esos dólares vuelven a quedarse en casa. Esa tensión vuelve a escena tras el último desembolso del Tesoro, en una semana marcada por uno de los vencimientos más importantes del año y por el intento oficial de sostener la demanda de activos locales.
La semana pasada, el Gobierno enfrentó un fuerte compromiso de deuda tras desembolsar cerca de US$4500 millones para cancelar capital e intereses de bonos soberanos Bonares y Globales. Con el feriado largo de por medio, los ahorristas argentinos cobrarán este lunes, mientras que la expectativa oficial se concentra en que una parte significativa de esos fondos permanezca invertida en instrumentos argentinos.
En detalle, el Tesoro debió pagar el jueves pasado unos US$2707 millones en concepto de capital y otros US$1847 millones por intereses, según cálculos de Portfolio Personal de Inversiones (PPI). Sin embargo, en amortizaciones previas, una porción de los inversores eligió no reinvertir en deuda soberana y redirigió esos dólares hacia otros instrumentos, como obligaciones negociables, bonos provinciales o incluso billetes líquidos.
Ese comportamiento explica, en buena medida, el lanzamiento del nuevo Bonar 2029 (AO29), que el Tesoro ofrecerá en la próxima licitación para captar parte de esos recursos. El título replica las características del A027 y el AO28, con un cupón del 6% anual e intereses pagaderos de forma mensual. A diferencia de licitaciones anteriores, no tendrá un monto máximo de colocación: el único tope será la emisión por US$2000 millones, una decisión orientada a facilitar la reinversión de los dólares que recibirán los bonistas.
Qué recomiendan los analistas
La estrategia oficial se inscribe en un contexto en el que el Gobierno busca mostrar mayor previsibilidad financiera. Desde la asunción de Javier Milei, la hoja de ruta incluyó una política de fuerte ajuste fiscal y una búsqueda de normalización del frente de deuda en pesos y en dólares, con el objetivo de reducir la percepción de riesgo y extender plazos. En ese marco, cada licitación funciona también como una señal al mercado sobre la capacidad de refinanciamiento y de absorción del ahorro privado.
Para Justina Gedikian, analista senior de Renta Fija de Cohen Aliados Financieros, con el riesgo país cerca de perforar los 400 puntos básicos se redujo el margen de ganancia de capital hacia adelante. Si bien el Gobierno buscó dar señales positivas con la presentación del programa financiero 2026/2027, sumada a la cancelación y renovación de la totalidad de los pases pasivos (repo) que tenía el Banco Central, los interrogantes aparecen de cara al año que viene.
“Esa combinación de factores refuerza la convicción en el soberano, pero también invita a ser más selectivos en la reinversión. Con el grueso de la compresión ya capturado y un 2027 que concentra vencimientos elevados en un contexto electoral, tiene sentido diversificar parte del flujo hacia créditos que ofrezcan un carry atractivo y una menor sensibilidad al ruido político”, sumó.
Por ese motivo, la especialista consideró conveniente combinar la exposición a bonos soberanos con otros créditos de menor sensibilidad política. Dentro de la curva, destacó el Bonar AL30 como la alternativa con mayor potencial ante una nueva baja del riesgo país, mientras que el AO27 y el AO28 aparecen como opciones más conservadoras. También mencionó emisiones corporativas de empresas como YPF, Pluspetrol, Telecom y Pampa Energía para quienes busquen diversificar, y emisiones provinciales como Córdoba 2035, Santa Fe 2034 o Ciudad de Buenos Aires 2033.
“Para un perfil conservador, pensamos que la preservación de capital es la prioridad, por lo que una alternativa podría ser canalizar la renta hacia fondos comunes de inversión (FCI) en dólares. Se trata de una opción pensada para quienes buscan mantenerse invertidos en moneda dura, sumando diversificación y liquidez”, recomendaron en PPI.
En la sociedad de bolsa remarcaron que, para los perfiles moderados, una rotación balanceada hacia bonos provinciales de alta calidad crediticia representa “un escalón intermedio interesante”. Ese universo está compuesto por las emisiones de Córdoba y Santa Fe. En tanto, para los perfiles más agresivos mantuvieron la preferencia por el Global 2041 (GD41), uno de los títulos con más posibilidad de retorno ante una eventual continuidad en la caída del riesgo país.
Thiago Marino, analista de Renta Fija en Invertir Online (IOL), también destacó que el pago representa una “ventana estratégica para optimizar el posicionamiento”. Para los inversores conservadores recomendó fondos dolarizados compuestos por obligaciones negociables de empresas con alta calificación crediticia, con el objetivo de “aislarse de la volatilidad y los vaivenes propios de la renta fija soberana”.
En cambio, para perfiles moderados señaló el AO27, por su flujo mensual de intereses y su vencimiento previo al ciclo electoral del año que viene. Finalmente, para quienes buscan maximizar ganancias de capital, mencionó que el Bonar 2035 (AL35) es uno de los títulos con mayor potencial si continúa la consolidación macroeconómica, el superávit fiscal y las reformas estructurales del Gobierno.
Análisis y proyecciones: la reacción de los bonistas dependerá, en gran medida, de dos variables que suelen dominar este tipo de decisiones: la evolución del riesgo país y la consistencia del programa económico. Si el Gobierno logra sostener el ancla fiscal, mejorar la acumulación de reservas y transmitir previsibilidad política, los bonos podrían seguir captando flujos. Pero si se reavivan dudas sobre financiamiento, actividad o el calendario electoral de 2027, es probable que crezca la preferencia por instrumentos más cortos, corporativos o dolarizados. En otras palabras, la competencia ya no será solo entre bonos soberanos, sino entre niveles de riesgo dentro de la propia cartera en dólares.
Cómo evolucionó la postura de los actores: en los últimos meses se consolidó una visión más selectiva entre los analistas: al inicio del proceso de compresión del riesgo país predominaba una apuesta más amplia por la deuda soberana, mientras que ahora gana espacio una lógica de rotación y diversificación. Del lado oficial, en cambio, la prioridad pasó de estabilizar el frente financiero a intentar convertir cada vencimiento grande en una oportunidad de reinversión local. Ese cambio refleja una transición más general del mercado argentino: de una búsqueda casi exclusiva de cobertura en dólares hacia una evaluación más fina entre soberanos, provinciales, corporativos y fondos, según plazo, liquidez y sensibilidad política.





















