Caminos y Sabores coronó a los mejores alfajores del país
La 3ª Copa Alfajor Argentino distinguió a emprendimientos de Buenos Aires y San Luis en Caminos y Sabores edición BNA. La competencia destacó la innovación, el valor agregado en origen y el crecimiento del mercado alfajorero.“El alfajor es un lenguaje nacional”: aunque la frase circula desde hace años entre consumidores, productores y gastrónomos, resume bien por qué este clásico argentino sigue siendo un termómetro del trabajo en origen, la innovación artesanal y la escala industrial de las economías regionales.
En el marco de la tercera jornada de la 20º edición de Caminos y Sabores edición BNA, el predio BA Ferial de la Costanera porteña fue escenario de la entrega de premios de la 3ª Copa Alfajor Argentino.
El certamen, reservado exclusivamente para los expositores del Gran Mercado Argentino, reunió a una nutrida concurrencia en la Cocina Caminos y combinó la pasión productiva con la expectativa por la agenda deportiva nacional.
Más allá de la competencia, las más de 500 firmas presentes mostraron cómo el agro puede transformarse en alimento elaborado con mayor sofisticación, generando arraigo y empleo en pueblos y ciudades del interior del país.
Para definir a los ganadores, un jurado integrado por más de 30 catadores —entre ingenieros en alimentos, chefs, pasteleros y comunicadores especializados— realizó una rigurosa cata a ciegas.
En la evaluación, los especialistas calificaron del 1 al 5 atributos técnicos esenciales como el sabor, el aroma, la calidad de las coberturas y la proporción exacta entre las tapas, el relleno y el baño. Ese enfoque sensorial, cada vez más extendido en concursos gastronómicos, responde a una tendencia consolidada en la última década: el consumidor ya no solo busca dulzor, sino equilibrio, textura, identidad y consistencia en cada bocado.
Entre los especialistas se destacaron ingenieros y técnicos dedicados al análisis sensorial como Tomás Gill (creador de @curiosidadalimentaria), Mariano López (@alfajoresmarplatenses), Camila Calderón (@emprecocina.arg), Hernán Montes de Oca (@probandoalfajores), Lucas Accinelli (@coleccionistadealfajores), Juan Manuel Logiacco (@sommelier.de.alfajores) y Dana Watson (@elemental_argentina).
Los expertos coincidieron en que el mercado atraviesa una expansión sostenida, impulsada por la diversificación de texturas y por el aprovechamiento sustentable de insumos provenientes de las economías regionales. En términos sectoriales, el alfajor dejó de ser un producto uniforme para convertirse en una categoría con nichos bien definidos, desde el masivo hasta el premium y el de autor.
Innovación con sello bonaerense
El norte de la provincia de Buenos Aires se impuso en uno de los segmentos más competitivos del certamen, ratificando el alto nivel alcanzado por las agro-PyMEs de la región.
El emprendimiento familiar Punto & Coma, desarrollado por Soledad Gallego y su esposo José, obtuvo la copa al Mejor Alfajor de Chocolate Cobertura Blanco. La receta ganadora se construyó a partir de una galleta de cacao intenso con un perfil chocolatoso marcado, una mermelada casera de frambuesa y un centro de ganache de chocolate semiamargo, todo coronado por una fina cobertura de chocolate blanco de calidad premium.
“Estamos muy emocionados; si bien teníamos mucha expectativa porque hacemos nuestro trabajo dándolo todo, siempre es un mimo para lo que uno hace”, expresó Gallego al levantar la copa que viaja directamente hacia la localidad bonaerense.
Este reconocimiento vuelve a poner en evidencia la capacidad de pequeños productores bonaerenses para competir en segmentos de alta gama, seleccionando frutas para sus dulces y articulando cadenas de proveedores locales para sostener una manufactura con identidad territorial diferenciada.
En el último lustro, este tipo de emprendimientos ganó visibilidad gracias al auge del consumo de cercanía, la valoración de lo artesanal y la búsqueda de productos con relato de origen. Esa evolución ayudó a que muchas marcas familiares pasaran de vender en circuitos acotados a disputar premios, presencia en ferias y posicionamiento nacional.
Industrialización y materias primas nativas
La categoría tradicional también tuvo como destino el interior del país. El galardón al Mejor Estilo Marplatense Negro fue para Manjares de Merlo, un proyecto consolidado de la provincia de San Luis liderado por Noelia Masaglia.
La elaboración premiada se destacó por una masa intensa de galleta tipo Oreo, un baño de chocolate semiamargo y un generoso corazón de dulce de leche. Masaglia resumió el impacto social de la industrialización de la ruralidad al señalar: “Este premio representa el esfuerzo, la dedicación y la pasión con la que hacemos nuestros productos. En nuestra empresa trabajan unas 30 familias”.
El caso de Manjares de Merlo refleja una tendencia visible en la industria alimentaria argentina: cuando un producto con fuerte arraigo cultural logra escalar sin perder identidad, no solo gana mercado, sino que también sostiene empleo local y fortalece la cadena de valor en territorios alejados de los grandes centros urbanos.
Por su parte, la gran novedad del año fue la incorporación de la categoría Mejor Alfajor de Autor, un espacio diseñado para la libre experimentación donde ingredientes nativos y disruptivos del agro argentino como la yerba mate, los dátiles, el barquillo, la harina de uva y el mistol sorprendieron a ingenieros y técnicos.
La primera firma en estrenar este palmarés fue Dulce de Leche & Co., a través de su maestra alfajorera, Damaris Díaz, quien estuvo acompañada por Luis González.
Su creación estuvo compuesta por una masa de cacao con un anillo perimetral de dulce de leche y un núcleo crocante de coco bañado en chocolate semiamargo. “Es un orgullo enorme y un reconocimiento al trabajo de todos los días”, remarcó Díaz.
El surgimiento de una categoría de autor también dialoga con una transformación más amplia del mercado: el alfajor pasó de ser un producto estandarizado a convertirse en una plataforma de innovación, con combinaciones regionales, perfiles más complejos y consumidores dispuestos a probar propuestas diferenciales.
Además del prestigio y del posicionamiento marcario en los canales de difusión de Exponenciar, los tres campeones nacionales recibieron insumos clave para sostener sus esquemas productivos: un tarro de 30 kilos de dulce de leche repostero provisto por la firma Vacalin, auspiciante oficial del certamen.
Con estos reconocimientos, Caminos y Sabores ratificó que el sector alfajorero es un motor fundamental para traccionar la lechería, la molienda de harinas especiales y las economías frutícolas de la Argentina, dejando en claro que el agregado de valor en origen sigue siendo una de las vías más sólidas hacia la competitividad estructural.
Análisis y proyecciones
La competencia dejó una señal clara: el alfajor argentino ya no compite solo por volumen, sino también por identidad, sofisticación y diferenciación territorial. Si la tendencia se mantiene, es probable que en los próximos años se profundice la segmentación entre productos masivos, premium y de autor, con más peso de ingredientes regionales y de narrativas asociadas al origen. Para las pymes, ese escenario abre oportunidades, pero también exige consistencia en calidad, abastecimiento y estandarización, tres factores decisivos para sostener premios y convertir reconocimiento en ventas.
Evolución reciente del sector
En los últimos años, el mundo alfajorero argentino atravesó un proceso de profesionalización visible: crecieron los concursos especializados, se amplió el interés de consumidores y creadores de contenido, y se volvió central la evaluación técnica del sabor y la textura. A la vez, la categoría dejó de estar dominada exclusivamente por referencias históricas y empezó a sumar marcas familiares, emprendimientos regionales y propuestas experimentales. Ese cambio explica por qué hoy un alfajor puede funcionar al mismo tiempo como producto de consumo masivo, objeto de colección, vehículo de empleo local y emblema de identidad gastronómica.





















