Mercados con voto de confianza: las acciones argentinas trepan en Wall Street y el riesgo país perfora otro piso clave
Los mercados volvieron a enviar este viernes una señal favorable hacia la economía argentina. Mientras la Bolsa de Buenos Aires operó con restricciones por el feriado puente, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraron fuertes subas y el riesgo país volvió a marcar un mínimo de los últimos ocho años.
La fotografía del día dejó un dato que el Gobierno sigue de cerca: los inversores internacionales mantienen el optimismo sobre los activos argentinos, aun cuando la plaza local funcionó con una operatoria reducida y sin la liquidez habitual.
Los ADR de compañías argentinas negociados en Nueva York lideraron la jornada. El sector financiero volvió a ser el principal protagonista, con Grupo Galicia avanzando más del 6% y Banco BBVA Argentina superando el 5%, reflejando el renovado interés de los fondos de inversión por los bancos locales.
En Buenos Aires, el índice S&P Merval acompañó la tendencia positiva con una mejora cercana al 1%, aunque bajo un esquema operativo especial. Debido al feriado puente, únicamente estuvieron habilitadas las operaciones con liquidación T+1, sin contado inmediato ni mercado de cauciones, por lo que la verdadera dimensión del volumen negociado recién podrá apreciarse cuando el mercado recupere su funcionamiento normal el próximo lunes.
El riesgo país, cada vez más cerca de una nueva etapa
Más allá del comportamiento de las acciones, el dato más observado por los analistas volvió a ser la caída del riesgo país.
El indicador elaborado por JP Morgan descendió hasta los 403 puntos básicos, el nivel más bajo desde abril de 2018. La cifra tiene una fuerte carga simbólica porque confirma una tendencia que comenzó hace varios meses y que, para muchos operadores, refleja un cambio estructural en la percepción del riesgo argentino.
No se trata solamente de un número menor. Un riesgo país en descenso implica que el mercado comienza a considerar más probable la capacidad del Estado argentino para cumplir con sus compromisos financieros y, eventualmente, regresar al financiamiento voluntario internacional en mejores condiciones.
El programa financiero empieza a convencer
Gran parte del optimismo encuentra explicación en la reciente presentación del programa financiero para 2026 y 2027.
El Ministerio de Economía detalló por primera vez en muchos años una estrategia integral para afrontar los vencimientos de deuda, apoyándose en diversas fuentes de financiamiento: créditos garantizados, préstamos bilaterales, privatizaciones, emisiones en el mercado doméstico y una eventual vuelta a Wall Street cuando las condiciones internacionales resulten favorables.
Para numerosos analistas, la decisión de transparentar el esquema financiero constituye una señal de previsibilidad poco habitual en la economía argentina.
Las recientes mejoras en la calificación crediticia otorgadas por agencias internacionales también fortalecieron ese proceso, respaldadas por cuatro pilares que hoy destacan la mayoría de los informes privados:
Superávit fiscal sostenido.
Desaceleración de la inflación.
Mayor acumulación de reservas.
Fortaleza del sector externo impulsada por el crecimiento de las exportaciones.
El desafío todavía no terminó
Pese al optimismo, las consultoras mantienen una mirada prudente.
Los especialistas advierten que el programa económico todavía deberá superar pruebas importantes. Entre ellas aparecen la necesidad de seguir acumulando reservas internacionales, cumplir las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional y sostener el equilibrio fiscal en un año donde comenzará a sentirse con mayor intensidad el calendario político rumbo a las elecciones de 2027.
Además, buena parte de la estrategia oficial supone que continúe mejorando el acceso al financiamiento internacional, algo que dependerá tanto de la evolución de la economía argentina como del contexto global y del costo del dinero en Estados Unidos.
Un mercado que empieza a cambiar de mirada
El comportamiento de los activos financieros durante las últimas semanas sugiere que los inversores comienzan a descontar un escenario diferente para la Argentina.
Después de varios años en los que cada mejora macroeconómica encontraba escasa respuesta en los mercados, ahora parece producirse el fenómeno inverso: las cotizaciones empiezan a incorporar la expectativa de una economía más estable y de menor riesgo.
Queda por ver si esa confianza logra consolidarse con resultados concretos en materia de inversión, crecimiento y recuperación del crédito. Por ahora, Wall Street continúa enviando una señal que el Gobierno considera estratégica: el mercado todavía apuesta a que la estabilización económica puede transformarse en un proceso duradero.
























