Mundial 2026: Francia y Marruecos abren los cuartos de final

Este miércoles no habrá partidos en el Mundial 2026, pero la actividad se reanudará el jueves con Francia y Marruecos en el inicio de los cuartos de final. La FIFA ya diagramó el camino completo hasta la final del 19 de julio en Nueva York Nueva Jersey.

“El fútbol es la única cosa importante de las cosas no importantes”, dijo una vez Jorge Valdano, y el Mundial 2026 vuelve a demostrarlo: tras el cierre de los octavos, la Copa del Mundo entra en una breve pausa antes de encarar una etapa decisiva que empezará el jueves con Francia y Marruecos.

El torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, y que ya dejó atrás a los tres anfitriones, retomará su marcha hacia los cuartos de final luego del descanso de este miércoles 8 de julio. La agenda seguirá el jueves con el primer cruce de la nueva fase y continuará hasta el sábado 11, según el cronograma oficial difundido por la FIFA.

Después de los últimos partidos de octavos definidos el martes, la competencia tendrá una jornada sin actividad el miércoles 8. Luego, el jueves 9 se abrirá la serie de cuartos con el choque entre Francia y Marruecos, desde las 16 en horario del Este de Estados Unidos (ET), en el Estadio Boston.

El calendario también marca para el viernes 10 el duelo entre España y Bélgica, a las 15, en el Estadio Los Ángeles. El sábado 11 se disputarán los otros dos cruces de cuartos: Noruega vs. Inglaterra, a las 17, en el Estadio Miami, y Argentina vs. Suiza, a las 21, en el Estadio Kansas City.

De acuerdo con la programación de la FIFA, no habrá partidos el 12 ni el 13 de julio. Después de las semifinales, el certamen volverá a detenerse el 16 y el 17, antes del encuentro por el tercer puesto, previsto para el 18, y la final del 19 de julio, en el Estadio Nueva York Nueva Jersey.

Cómo llegan Francia y Marruecos

El cruce entre Francia y Marruecos reeditá uno de los duelos más recordados de la Copa del Mundo reciente: se vieron las caras en Qatar 2022 y entonces ganó el conjunto galo. Esta vez, el panorama es distinto, pero el favoritismo vuelve a ubicarse del lado del equipo dirigido por Didier Deschamps, que mantiene una estructura competitiva y una nómina con futbolistas de jerarquía.

Francia atravesó la fase de grupos sin sobresaltos y avanzó como líder con puntaje ideal. En los 16avos superó a Suecia por 3-0, con dos tantos de Kylian Mbappé, y en octavos resolvió un partido cerrado ante Paraguay con un triunfo por 1-0.

Marruecos, en cambio, arrancó con un empate ante Brasil, pero fue creciendo en rendimiento a medida que avanzó el torneo. Encadenó dos victorias en la fase inicial de eliminación directa: primero eliminó a Países Bajos por penales tras un partido muy trabajado y luego goleó 3-0 a Canadá en octavos de final.

El equipo dirigido por Mohamed Ouahbi llega con la ilusión de tomarse revancha frente a Francia y de instalarse otra vez entre los cuatro mejores del certamen. Para Marruecos, el desafío no es menor: sostener la solidez defensiva, aprovechar su capacidad de presión y capitalizar los momentos de transición ante un rival que suele castigar cualquier desajuste.

Análisis y proyecciones

En este tipo de cruces, la diferencia entre favoritos y sorpresas suele achicarse notablemente. Francia parte con ventaja por experiencia, profundidad de plantel y oficio en eliminatorias, pero Marruecos ya demostró en ciclos recientes que puede competir de igual a igual cuando logra ordenar sus líneas y llevar el partido a un terreno táctico. En un Mundial con calendario exigente y margen mínimo de error, la frescura física, la eficacia en las áreas y la gestión emocional suelen ser tan decisivas como la jerarquía individual.

Evolución reciente del escenario

En los últimos años, Francia se consolidó como una potencia estable del fútbol internacional: combinó talento emergente con una base de experiencia que le permite sostenerse entre los grandes candidatos en cada torneo. Marruecos, por su parte, se transformó en uno de los proyectos más admirados del mapa mundialista, con una identidad de juego más madura y una presencia creciente de futbolistas formados o desarrollados en ligas de alto nivel. Esa evolución explica por qué el cruce ya no se percibe como una simple diferencia de jerarquías, sino como un duelo entre dos selecciones con argumentos reales para seguir avanzando.

Así, el Mundial 2026 se encamina a una fase en la que cada detalle puede definir el futuro. Y el primer gran examen de los cuartos promete medir no solo el presente de Francia y Marruecos, sino también hasta dónde puede llegar cada proyecto en la recta final del torneo.