El FMI proyectó que la inflación en Argentina bajará a un dígito para 2028
El organismo ratificó su expectativa de desinflación para la Argentina y sostuvo que la inflación podría perforar el 10% hacia fines de 2028. También mantuvo su previsión de crecimiento para la economía local y advirtió por riesgos globales asociados al conflicto en Medio Oriente.En 1970, la inflación en Argentina todavía parecía un problema administrable; más de medio siglo después, el Fondo Monetario Internacional volvió a ponerla en el centro de la escena con una proyección que, en términos históricos, suena ambiciosa: que hacia fines de 2028 el alza de precios caiga por debajo del 10% anual.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticinó que la inflación en la Argentina será menor a un dígito (10%) hacia finales de 2028.
Lo hizo durante la rueda de prensa en la que presentó la actualización de julio de sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés).
La vicedirectora del departamento de Investigaciones del Fondo, Petya Koeva Brooks, resaltó la reanudación del proceso de desinflación del índice del precios al consumidor (IPC), que el Gobierno estima que en junio se ubicará en 2%.
“Se prevé que la inflación alcance el 25% para finales de 2026, y se espera que la estricta política fiscal y las continuas mejoras en el marco y las operaciones monetarias respalden la convergencia de la inflación hacia un dígito para finales de 2028”, sostuvo Brooks.
El diagnóstico del organismo se apoya en una premisa conocida por los mercados: cuando la disciplina fiscal y la política monetaria logran sostenerse en el tiempo, la baja de la inflación suele ser más lenta al inicio, pero más firme después. En la experiencia argentina, ese tránsito ha sido históricamente difícil por la inestabilidad cambiaria, la indexación de precios y la desconfianza en la moneda local.
En el WEO, el FMI reafirmó su pronóstico de crecimiento de la economía argentina respecto de la estimación previa. Espera que el PBI se expanda 3,5% este año y 4% en 2027.
Además, prevé una aceleración de la actividad durante el resto de 2026, impulsada por las exportaciones primarias y la recuperación de la inversión y la construcción, según señaló Brooks.
El dato marca una diferencia con lo ocurrido en la revisión anterior, cuando el FMI había recortado medio punto porcentual su previsión para el país por el impacto de la guerra en Medio Oriente. Esta vez, la proyección quedó estable, en línea con lo que sucedió con buena parte de las economías emergentes que no dependen de forma directa del petróleo de la región en conflicto.
En cambio, el organismo redujo levemente su expectativa de expansión a nivel global. Anticipó un crecimiento mundial de 3% para este año y de 3,4% para 2027, apenas por debajo del promedio de 3,5% registrado en 2024 y 2025.
La entidad explicó que la desaceleración responde al choque negativo que generó la guerra en Medio Oriente, aunque ese efecto fue compensado en parte por el impulso que le dio a la actividad global el auge de la inteligencia artificial (IA) y su adopción acelerada en distintos sectores.
“El impacto varía considerablemente en función de la exposición de los países a la guerra y de su posición en la cadena de valor tecnológica”, aseguró el organismo.
Los países exportadores de energía que están fuera de la zona de conflicto se vieron beneficiados por mejores términos de intercambio, mientras las economías conectadas al ciclo tecnológico -como Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia- mostraron un desempeño mejor al esperado, incluso cuando dependen de la energía importada.
Análisis y proyecciones: la lectura del FMI sugiere que la Argentina podría entrar en una etapa de desinflación más visible si se consolidan tres factores a la vez: orden fiscal, menor emisión monetaria y estabilidad cambiaria. Sin embargo, la historia económica local muestra que el principal desafío no suele ser arrancar la baja de precios, sino sostenerla en el tiempo. Por eso, una inflación de un dígito hacia 2028 depende no solo del programa económico, sino también de la acumulación de reservas, la recuperación de la demanda de dinero y la capacidad política para sostener reformas y anclas nominales durante varios años.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, la postura del FMI hacia la Argentina osciló entre la advertencia por los desequilibrios macroeconómicos y el apoyo a un sendero de corrección gradual. En paralelo, la dinámica inflacionaria pasó de niveles muy altos y persistentes a una desaceleración más reciente, pero todavía lejos de un régimen de estabilidad duradero. En ese contexto, la proyección actual del organismo refleja una mejora respecto de escenarios previos, aunque todavía condicionada por la consistencia del programa económico y por el frente externo.
El FMI advierte por la inflación mundial
En cuanto a los precios, el FMI proyectó que la inflación mundial suba de 4,1% en 2025 a 4,7% este año, antes de desacelerar hasta el 3,9% en 2027. Se trata de una revisión al alza respecto de abril, que confirma que se estancó el proceso de desinflación que se venía dando desde 2024.
El organismo atribuyó la suba al encarecimiento de la energía y los alimentos: el petróleo se ubicaría en un promedio de US$89 por barril este año, un 9% más caro que lo estimado en abril.
Entre las principales economías, Estados Unidos crecería 2,3% este año y 2,2% en 2027, prácticamente sin cambios respecto del informe anterior. La zona euro fue revisada a la baja, a 0,9% para 2026. China se desaceleraría a 4,6%, mientras India seguiría siendo una de las economías de mayor crecimiento entre los países grandes, con una suba proyectada de 6,4%.
El golpe más fuerte se concentró en Medio Oriente y Asia Central, región para la que el FMI proyectó apenas 0,7% de crecimiento este año -una baja de 1,2 puntos respecto de abril-, aunque anticipó un fuerte rebote de 6,5% en 2027 a medida que se normalice el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz. Arabia Saudita, con rutas de exportación más diversificadas, resultaría menos afectada.
Entre las principales amenazas, el FMI mencionó una posible reactivación del conflicto en Medio Oriente, la fragmentación del comercio internacional y una eventual corrección brusca en las valuaciones de las acciones tecnológicas, en un contexto en el que los mercados -como el Dow Jones en Estados Unidos- muestran una fuerte concentración en compañías ligadas a la inteligencia artificial.
El organismo insistió en la necesidad de que los bancos centrales preserven la estabilidad de precios y de que los países reconstruyan sus espacios fiscales.
En ese marco, la señal que deja el informe es doble: por un lado, una mejora relativa para la Argentina en materia de actividad y desinflación; por el otro, un escenario internacional todavía frágil, donde una escalada geopolítica, cambios en la energía o una corrección en activos tecnológicos podrían alterar las proyecciones con rapidez.





















