La fortaleza mental que explicó la remontada de Argentina
La reacción de la Selección argentina ante Egipto volvió a poner bajo la lupa el papel de la mente en el alto rendimiento. Raúl Barrios explicó por qué la preparación psicológica se construye antes y durante todo el proceso del equipo.Desde la histórica frase de Vince Lombardi —“el espíritu, la voluntad de ganar y la dedicación son más importantes que el talento”— hasta las actuales metodologías de alto rendimiento, el deporte de elite confirmó una y otra vez que la cabeza también juega. La remontada de la Selección argentina ante Egipto en el Mundial dejó justamente esa lección: cuando el partido parece perdido, la fortaleza mental puede ser tan decisiva como la técnica.
En un escenario en el que la preparación física, la táctica y la tecnología achican diferencias entre los equipos, la gestión emocional y la capacidad de responder bajo presión se vuelven factores determinantes para torcer la historia de un encuentro.
Para el licenciado Raúl Barrios (Matrícula Nacional N° 35725), profesor de la cátedra de Psicología del Deporte de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), ese trabajo no comienza en la previa de un partido decisivo, sino que se construye durante todo el proceso de un plantel.
En diálogo con TN, el especialista analizó qué sucede mentalmente cuando un equipo debe remontar un resultado adverso, cómo incide el liderazgo de Lionel Messi y qué pueden aprender los futbolistas jóvenes del capitán argentino.
“El trabajo psicológico no empieza antes de un partido”
Barrios explicó que la preparación mental no consiste en dar indicaciones minutos antes de un encuentro importante, sino en desarrollar herramientas durante todo el ciclo de entrenamiento.
“El trabajo de un psicólogo deportivo en un equipo es bastante previo. Para que sea eficaz, tiene que ser un proceso que ya venga siendo trabajado. No existe un caso en el que aparezca alguien y dé tips para ese momento en particular si no hay un trabajo previo”, sostuvo.
Según el especialista, en una instancia decisiva no se incorporan recursos nuevos, sino que afloran las herramientas entrenadas durante meses.
“Las estrategias de afrontamiento deben haber sido trabajadas antes. Igual que la preparación física: en ese momento no preparás físicamente a un deportista para ese partido, ya viene preparado”, explicó.
En los últimos años, la psicología aplicada al deporte dejó de ser vista como un complemento menor y pasó a ocupar un lugar central en selecciones, clubes y disciplinas individuales. La idea de entrenar la concentración, la resiliencia y el control del estrés ganó terreno al mismo ritmo que creció la exigencia competitiva.
Cuando lo táctico, físico y técnico se igualan, aparece la cabeza
Para Barrios, en el alto rendimiento llega un momento en que las diferencias deportivas se reducen y el aspecto mental puede inclinar la balanza.
“Hay un momento en que se iguala todo: lo táctico, lo físico y lo técnico. Ahí es donde el factor mental o las habilidades psicológicas, cuanto más trabajadas están, hacen la diferencia”, afirmó.
El especialista vinculó esa situación con la reacción argentina ante la adversidad y destacó la importancia del liderazgo del entrenador para sostener al equipo. “Ahí aparecen el carácter, la personalidad, la valentía, el coraje, la mentalidad ganadora y el liderazgo”, señaló.
Además, explicó que esos factores también influyen en la ejecución dentro de la cancha: mejoran la concentración, ayudan a controlar el estrés y permiten tomar mejores decisiones bajo presión.
Qué pasa por la cabeza de un equipo cuando pierde 2 a 0
Según Barrios, la respuesta ante un resultado adverso depende de la identidad que un equipo construyó a lo largo del tiempo.
“Mucho tiene que ver con la personalidad del equipo. Esta Selección no es la primera vez que hace algo épico. Parecería que la adversidad genera un estímulo útil o positivo”, analizó.
No obstante, aclaró que no todos los grupos reaccionan de la misma manera frente a una situación límite. “En otros equipos, una situación adversa genera estímulos inútiles y el equipo juega peor o no puede sobreponerse. No hay garantías”, explicó.
Por eso, remarcó que contar con un psicólogo deportivo no asegura una victoria, aunque sí forma parte de una preparación integral junto con la parte física, técnica y táctica.
El liderazgo silencioso de Lionel Messi
Al hablar de Lionel Messi, Barrios fue contundente: el capitán argentino tiene la capacidad de modificar el estado emocional de sus compañeros a través de sus acciones. “En algún momento pasa algo que activa a Messi. Entró en su zona óptima de funcionamiento y cambió el partido. Lo cambió individualmente y lo cambió colectivamente”, afirmó.
Para el especialista, una de las grandes diferencias de Messi es su capacidad para decidir correctamente bajo máxima presión. “Messi está capacitado para tomar decisiones bajo presión y toma buenas decisiones. Eso es lo que lo hace diferente”, sostuvo.
Además, destacó que su liderazgo no se apoya en discursos, sino en lo que transmite dentro de la cancha. “Messi es un líder de tarea. No es un líder verbal. No lo ves hablar; lo ves hacer gestos, mover la cabeza, mirar. Eso hace que el resto gire en torno a ese liderazgo”, explicó.
Según Barrios, sus compañeros confían en él porque saben que puede resolver una jugada en cualquier momento y eso genera seguridad dentro del grupo.
“Si querés aprender de Messi, miralo”
Sobre las enseñanzas que puede dejar el capitán argentino a los jóvenes futbolistas, Barrios aclaró que Messi es un caso excepcional. “Messi no es parámetro porque no hay muchos como él. Es incomparable”, sostuvo.
Sin embargo, considera que observar su comportamiento sigue siendo una fuente de aprendizaje. “Si querés aprender de Messi, miralo jugar. Mirá sus caras, sus miradas, sus gestos y seguramente vas a aprender”, recomendó.
Para cerrar, resumió la influencia del capitán argentino con una comparación: “Messi es el director de la orquesta. Los que quieren aprender de él, sobre todo, tienen que mirarlo”, concluyó.
Análisis y proyecciones
El caso argentino confirma una tendencia que se repite en el deporte moderno: los equipos que logran sostener una identidad emocional fuerte suelen responder mejor en escenarios de máxima presión. La psicología deportiva, que durante décadas fue subestimada, hoy se integra a la planificación como una herramienta para mejorar la cohesión, la tolerancia al error y la toma de decisiones en momentos críticos.
Hacia adelante, este tipo de intervenciones puede tener un impacto especialmente relevante en selecciones y planteles jóvenes, donde la construcción de hábitos mentales resulta tan importante como la formación técnica. En equipos con figuras de liderazgo muy marcadas, además, el efecto contagio puede ser decisivo: cuando el referente transmite calma y convicción, el resto del grupo suele estabilizar su rendimiento. En ese sentido, la evolución de la Selección argentina muestra cómo, con el tiempo, la experiencia competitiva, la confianza acumulada y el liderazgo de Messi fueron moldeando un equipo más preparado para resistir la adversidad y convertirla en ventaja.























