El Gobierno acelera en el Senado para blindar a Pesino y avanzar con pliegos judiciales
El oficialismo busca aprobar antes del receso invernal una tanda de pliegos judiciales, con especial urgencia por la prórroga del juez Víctor Pesino. También impulsa la designación de Juan Tomás Rodríguez Ponte en Lomas de Zamora.«La historia de las reformas laborales en la Argentina suele escribirse tanto en el Congreso como en los tribunales», y este caso vuelve a exhibirlo con crudeza: el Gobierno apura una sesión en el Senado antes del receso invernal para asegurar la continuidad del juez que destrabó la reforma laboral y evitar que deba jubilarse a fin de mes.
Los jefes de bloque de la Cámara alta se reunirán este miércoles por la tarde en Labor Parlamentaria y, según todo indica, habrá sesión el próximo jueves 16, antes de que el Congreso ingrese en un receso informal. El temario incluiría los proyectos de inviolabilidad de la propiedad privada y la ley hojarasca, además de unos 30 pliegos judiciales.
Entre esos pliegos, el más sensible para la Casa Rosada es el de Víctor Pesino, camarista de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Pesino fue quien el pasado 23 de abril dejó sin efecto una cautelar que había frenado más de 80 fallos contra la reforma laboral. Al día siguiente, Milei envió al Senado el pedido de prórroga por cinco años en su cargo, una vez que alcance la edad de 75 años.
Pesino cumplirá 75 años el próximo 27 de julio y, si el Senado no aprueba su pliego antes del día previo, deberá retirarse. Para el Gobierno eso implicaría perder un aliado clave en un fuero históricamente hostil a sus reformas. Además de su intervención en el expediente de la reforma laboral, también desplazó a la conducción de la UOM, uno de los gremios más combativos del mapa sindical argentino.
El juez que volteó la cautelar contra la reforma laboral reconoció que se reunió con Mahiques antes del fallo
La audiencia por el pliego de Pesino dejó expuestos los contactos del camarista con el Gobierno. El magistrado terminó admitiendo que se reunió con el ministro Juan Bautista Mahiques antes de dictar el fallo sobre la reforma laboral y antes de que su pliego fuera remitido al Senado.
La oposición sostuvo durante la audiencia que la decisión judicial había sido funcional a obtener el respaldo oficial para su continuidad en el cargo. Pesino negó esa interpretación y aseguró que la versión era «errónea», porque su pedido de prórroga se venía tramitando desde agosto del año pasado y porque ya el 7 de abril Mahiques le había anticipado que seguiría en funciones. «Fue simplemente coincidencia de fechas», argumentó.
En paralelo, el oficialismo también intentará avanzar con el pliego de Juan Tomás Rodríguez Ponte, el histórico secretario del juzgado de Ariel Lijo. Fue propuesto para el Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional N° 2 de Lomas de Zamora, donde actualmente subroga Luis Armella y que lleva adelante la causa contra Martín Insaurralde. En el Gobierno existe especial interés en que el Senado trate también esa investigación y su proyección política.
En sectores del Poder Judicial interpretan que el pliego de Rodríguez Ponte pudo formar parte de una negociación entre Mahiques y Lijo durante el viaje a París. Después de ese viaje, el Gobierno consiguió que el juez Martínez De Giorgi, también cercano a Lijo, apartara a los querellantes de la causa Libra, en una secuencia que alimentó las suspicacias sobre los vínculos entre política y Justicia.
Análisis y proyecciones
La estrategia oficial revela una lógica que se repite en la política judicial argentina: la urgencia por asegurar jueces afines o, al menos, funcionales a causas sensibles antes de que cambien los plazos institucionales. En un país donde la relación entre el Ejecutivo, el Senado y el Poder Judicial suele ser un campo de negociación permanente, la prórroga de Pesino aparece como una pieza clave para el Gobierno en un momento de alta exposición por la reforma laboral. Si el Senado avala los pliegos, Milei consolidará un respaldo importante en un fuero estratégico; si no lo logra, quedará expuesto a un revés político y judicial en una agenda que considera central.
Evolución reciente del tema
En los últimos años, la discusión sobre la reforma laboral y el control de los tribunales del trabajo se volvió más intensa, especialmente desde que distintos fallos comenzaron a frenar o condicionar iniciativas oficiales. En ese contexto, la postura del Gobierno pasó de la confrontación abierta con sectores judiciales y sindicales a una búsqueda más fina de apoyos institucionales en el Senado y en tribunales clave. Del lado de la oposición y de parte del Poder Judicial, en cambio, creció la desconfianza hacia cualquier movimiento que pueda interpretarse como un intercambio político por decisiones jurisdiccionales. Esa tensión explica por qué hoy un pliego judicial puede tener tanto peso como una ley de alto impacto económico o laboral.




















