Caputo analiza préstamos en dólares para reactivar la construcción

El Gobierno estudia habilitar nuevas herramientas de financiamiento para apuntalar a la construcción y al mercado inmobiliario. La propuesta incluye préstamos en dólares y el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para destrabar fondos.

“La construcción ha sido históricamente uno de los motores más sensibles al crédito y a la confianza”, una máxima que vuelve a cobrar peso en el debate económico actual, mientras el equipo de Luis Caputo evalúa mecanismos para reanimar un sector golpeado por la recesión, el freno de la obra pública y la caída de las ventas.

El ministro de Economía analiza habilitar préstamos en dólares como una vía para reactivar la construcción. En paralelo, también estudia utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para inyectar liquidez al mercado inmobiliario, uno de los rubros más afectados por la crisis económica.

El parate de la obra pública dispuesto por el Gobierno y el derrumbe de la actividad impactaron de lleno en la construcción. Con el costo por metro cuadrado en niveles récord, hoy apenas se sostienen los desarrollos premium, mientras que los proyectos de escala media y los emprendimientos de pozo enfrentan serias dificultades para avanzar.

Según ya confirmó el Gobierno, el dinero acumulado en el FGS podrá destinarse a préstamos, aunque el secretario de Finanzas, Federico Furiase, aclaró que en los próximos días se informarán las tasas, los montos y la finalidad de esa operatoria. En el sector financiero observan con atención las alternativas en estudio para ampliar la oferta de crédito sin desordenar el sistema bancario.

Los bancos, por su parte, ya agotaron los recursos asignados a hipotecas y buscan ampliar esos fondos. Entre las opciones que se barajan aparece la posibilidad de vender esas hipotecas al Estado, securitizarlas o canalizar recursos del FGS para constituir plazos fijos a 15 años en las entidades financieras, de modo que vuelvan a tener margen para otorgar préstamos.

La inflación en dólares frenó los emprendimientos de pozo y dejó en pie, sobre todo, a los proyectos premium. En este contexto, la construcción no logra reactivarse solo con créditos hipotecarios tradicionales, ya que ese financiamiento se utiliza para comprar viviendas usadas y no unidades en pozo. Por eso, bancos y desarrolladores presionan para que el Gobierno habilite préstamos en dólares.

Como informó LPO, hoy los desarrollos de pozo avanzan a un ritmo lento. Habitualmente se financian con la preventa, pero la recesión redujo la cantidad de compradores dispuestos a invertir antes de la finalización de la obra.

“Los préstamos en dólares van a permitir subir el ritmo. Una tasa baja, por ejemplo, de 8%, va a permitir que se terminen muchas obras. Si no se termina, no se puede vender”, explicó a LPO un desarrollador, al sintetizar la lógica de un negocio que depende de cerrar etapas para transformar financiamiento en ventas.

Actualmente, los bancos solo pueden prestar dólares a exportadores. Sin embargo, los principales actores del sector reclaman al Gobierno una excepción para los desarrolladores, con el objetivo de habilitar a las entidades a prestar los depósitos en moneda extranjera.

“No es plata de regalo, los bancos tienen la capacidad de analizar un desarrollo. Si no califica, entonces no hay préstamo”, sostuvo el desarrollador consultado, en una defensa de un esquema de crédito con evaluación de riesgo y respaldo patrimonial.

El Gobierno no ve con malos ojos la iniciativa. Ernesto Talvi, asesor de Caputo y ex presidente del banco central uruguayo, junto con el viceministro José Luis Daza, se ubicaron entre los más entusiastas con la propuesta.

“Hay 20 mil millones de dólares en depósitos. Con prestar 500 millones ya reactivás. Los bancos están de acuerdo y los desarrolladores también. Esto se planteó en el almuerzo de Adeba”, señaló la fuente consultada, al describir un escenario en el que una porción acotada de la liquidez bancaria podría tener un efecto multiplicador sobre la actividad.

Análisis y proyecciones: si prospera una habilitación de préstamos en dólares para desarrolladores, el impacto podría sentirse primero en los proyectos con mayor grado de avance, donde el crédito permitiría terminar obras y acelerar escrituras. En términos macroeconómicos, la medida podría ayudar a recomponer el eslabón constructor sin recurrir de inmediato a mayor gasto público, pero también abriría debates sobre descalce cambiario, riesgo crediticio y el alcance regulatorio de los depósitos en moneda extranjera. En experiencias previas de expansión del crédito hipotecario y de financiamiento inmobiliario en Argentina, el efecto inicial suele concentrarse en segmentos de mayor solvencia, por lo que el alcance masivo dependerá de tasas, plazos y garantías.

Evolución del tema: en los últimos años, la construcción pasó de ser un sector dinamizado por la obra pública y el crédito en pesos a depender cada vez más de esquemas privados de financiamiento, preventa y dólar billete. La suba de costos, la volatilidad cambiaria y la aceleración inflacionaria redujeron la viabilidad de los proyectos de pozo, mientras que los desarrollos premium conservaron mayor capacidad de resistencia. La postura oficial también mostró un giro: de una fuerte contracción del gasto en infraestructura y restricciones financieras, a la búsqueda de instrumentos alternativos para canalizar liquidez hacia la actividad sin expandir de forma directa el presupuesto.

En ese marco, la discusión ya no gira solo en torno a cómo sostener la actividad, sino a qué tipo de financiamiento puede convivir con un mercado inmobiliario que cambió sus reglas. Si el esquema avanza, los bancos buscarán minimizar riesgos; si se demora, el sector podría seguir concentrado en pocos proyectos de alta gama y con baja capilaridad sobre el empleo y la cadena de proveedores.