Estados Unidos vuelve a bombardear Irán y la tregua queda al borde del colapso
La posibilidad de una desescalada en Medio Oriente sufrió un duro golpe. Estados Unidos lanzó una nueva serie de ataques contra objetivos militares iraníes en respuesta a las agresiones contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, mientras el presidente Donald Trump declaró que el memorando de entendimiento firmado con Teherán para encaminar un acuerdo de paz "ha terminado".
La nueva ofensiva militar marca el deterioro más importante desde la firma del acuerdo de alto el fuego alcanzado en junio y reabre el riesgo de una confrontación regional de mayor escala.
Washington endurece su postura
Las operaciones fueron ejecutadas por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que informó haber atacado instalaciones militares, sistemas de defensa aérea, radares costeros, posiciones de misiles antibuque, centros de comando y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní vinculadas a operaciones en el estrecho de Ormuz. Según Washington, el objetivo fue reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación internacional.
La decisión llegó después de que varios buques mercantes fueran atacados en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, incidente que la administración estadounidense atribuye a fuerzas iraníes.
Trump da por terminado el acuerdo
Desde Ankara, donde participa de la cumbre de la OTAN, Donald Trump confirmó el cambio de estrategia.
El mandatario afirmó que ya no considera vigente el memorando firmado semanas atrás para abrir un período de negociaciones con Irán y sostuvo que mantener conversaciones con el régimen iraní "es una pérdida de tiempo".
Durante sus declaraciones, volvió a cuestionar con dureza a la dirigencia de Teherán y dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones militares si continúan las agresiones contra intereses estadounidenses o contra la navegación comercial en el Golfo Pérsico.
La respuesta iraní
Irán respondió denunciando una nueva agresión estadounidense y aseguró que sus fuerzas atacaron instalaciones militares norteamericanas en Bahréin y Kuwait.
Las autoridades iraníes también prometieron una "respuesta contundente" y reiteraron que no aceptarán operaciones militares extranjeras en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, un paso marítimo por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
El intercambio de ataques incrementa el riesgo de que el conflicto deje de ser un enfrentamiento bilateral para involucrar de manera más directa a otros actores regionales.
La OTAN observa con preocupación
La escalada militar terminó dominando la agenda de la cumbre de la OTAN que se desarrolla en Turquía.
El secretario general de la alianza, Mark Rutte, respaldó el derecho de Estados Unidos a responder a los ataques contra la navegación internacional y calificó como "absolutamente necesaria" la reacción militar estadounidense. Sin embargo, varios gobiernos europeos mantienen preocupación por el riesgo de que la situación derive en una guerra de mayor alcance.
El petróleo vuelve a reaccionar
Los mercados reflejaron inmediatamente el deterioro del escenario.
El precio internacional del petróleo registró fuertes subas ante el temor de que nuevos enfrentamientos afecten el tránsito por el estrecho de Ormuz, principal corredor energético del planeta.
Analistas del sector energético advierten que un cierre parcial de esa vía marítima tendría consecuencias inmediatas sobre los precios del crudo, el gas natural licuado, los costos del transporte internacional y la inflación mundial.
Diplomacia en retroceso
El memorando firmado en junio había creado una ventana de sesenta días para negociar un acuerdo permanente sobre el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la seguridad regional.
Sin embargo, las conversaciones indirectas realizadas posteriormente no lograron avances significativos y las sucesivas acusaciones entre ambas partes fueron debilitando el proceso diplomático. La reciente reanudación de las operaciones militares parece haber dejado ese entendimiento prácticamente sin efecto.
Un escenario cada vez más inestable
La nueva escalada devuelve a Medio Oriente a un escenario de alta incertidumbre.
Con Estados Unidos dispuesto a responder militarmente a cualquier ataque contra la navegación internacional e Irán decidido a mantener capacidad de presión sobre el estrecho de Ormuz, el margen para una solución negociada aparece hoy mucho más reducido que hace apenas unas semanas.
Mientras tanto, el impacto ya comienza a sentirse fuera de la región: mercados financieros más volátiles, energía más cara y renovadas dudas sobre la estabilidad de uno de los principales corredores estratégicos para la economía mundial.























