Milei reordena el poder en la Casa Rosada: la nueva mesa política acelera la estrategia rumbo a 2027
El Gobierno nacional comenzó una nueva etapa de organización política tras los recientes cambios en el gabinete. Con Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete y la salida de Manuel Adorni, la administración de Javier Milei puso en marcha una nueva estructura de coordinación que buscará imprimir mayor velocidad a la gestión y, al mismo tiempo, ordenar la estrategia legislativa y electoral de cara a 2027.
La primera reunión de la renovada mesa política, encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó un mensaje claro: el oficialismo pretende institucionalizar un espacio de conducción semanal para monitorear la marcha del Gobierno, coordinar la agenda parlamentaria y definir las prioridades políticas del segundo semestre.
Una nueva etapa de coordinación
La incorporación de Santilli modifica el funcionamiento interno de la Casa Rosada.
Mientras Karina Milei continúa concentrando la conducción política del oficialismo y la construcción territorial de La Libertad Avanza, el nuevo jefe de Gabinete asumirá la tarea de coordinar ministerios, negociar con el Congreso y fortalecer el vínculo con gobernadores y sectores dialoguistas.
El objetivo es dotar al Ejecutivo de una mayor capacidad operativa en un contexto donde las reformas estructurales requieren acuerdos parlamentarios cada vez más complejos.
La presencia del secretario de Medios, Fabián Fernández, en la reunión también refleja el interés del Gobierno por integrar la estrategia de comunicación al proceso de toma de decisiones políticas.
Las prioridades legislativas
Durante el encuentro se repasó el paquete de proyectos que el oficialismo pretende impulsar en las próximas semanas.
Entre ellos sobresale el denominado Inocencia Fiscal II, una iniciativa destinada a ampliar el régimen de regularización patrimonial para incentivar la incorporación de capitales no declarados al circuito formal de la economía.
El nuevo proyecto buscará corregir aspectos que limitaron el alcance de la legislación anterior, incorporando mayores garantías jurídicas para quienes decidan adherirse.
La intención oficial es enviar la iniciativa a la Cámara de Diputados durante la segunda quincena de julio.
El Senado vuelve a ser una pieza clave
Otro de los temas centrales fue la agenda parlamentaria en la Cámara alta.
El Gobierno mantiene como prioridad la aprobación de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, cuya discusión quedó postergada luego de que el oficialismo decidiera evitar una sesión que también podía habilitar el avance de iniciativas impulsadas por la oposición.
La administración libertaria considera que lograr una primera victoria legislativa importante en el Senado resulta fundamental para fortalecer la gobernabilidad durante la segunda mitad del mandato.
Sin embargo, la obtención del quórum continúa dependiendo de acuerdos con bloques provinciales y sectores dialoguistas.
La reforma política como objetivo estratégico
Más allá de las iniciativas económicas, el verdadero desafío político continúa siendo la modificación del sistema electoral.
La Casa Rosada insiste en eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque reconoce que hoy no dispone de los votos suficientes para concretarlo.
Como alternativa, comenzó a ganar fuerza la posibilidad de suspender las primarias para el próximo turno electoral y avanzar paralelamente con un esquema de adhesiones o colectoras legislativas compatible con la Boleta Única de Papel.
Para el oficialismo, la reforma electoral constituye una pieza central de la estrategia con vistas a la reelección presidencial en 2027.
Negociación permanente con los gobernadores
La construcción de mayorías parlamentarias exige profundizar el diálogo con las provincias.
En ese terreno, Santilli tendrá un papel determinante.
El nuevo jefe de Gabinete inició contactos con distintos mandatarios provinciales para explorar acuerdos que permitan avanzar tanto con la reforma política como con otras iniciativas pendientes.
La negociación incluye compromisos sobre obras públicas, distribución de recursos y eventuales acuerdos electorales en los distritos donde La Libertad Avanza todavía carece de estructuras consolidadas.
Las reformas económicas siguen en marcha
La reorganización política no implica abandonar la agenda económica.
El presidente Javier Milei continúa impulsando reformas consideradas estructurales para consolidar el programa de estabilización.
Entre ellas figuran modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central, nuevos mecanismos de control del gasto público inspirados en el modelo estadounidense y una profundización del proceso de desregulación económica que lidera Federico Sturzenegger.
El objetivo es mantener el impulso reformista mientras el Gobierno intenta consolidar la baja de la inflación, reducir el riesgo país y mejorar las condiciones de financiamiento.
Karina Milei consolida su centralidad
La nueva mesa política confirma también el creciente protagonismo de Karina Milei dentro del esquema de poder.
Además de conducir la organización partidaria de La Libertad Avanza, supervisar el armado electoral y coordinar la relación con los principales dirigentes del oficialismo, la secretaria general aparece como el principal punto de articulación entre las decisiones políticas y la estrategia electoral.
Su influencia se proyecta tanto sobre la gestión cotidiana como sobre el diseño del escenario político que el oficialismo imagina para 2027.
Un Gobierno que mira más allá de la coyuntura
La creación de una mesa política permanente revela que el Ejecutivo busca dejar atrás una etapa marcada por la gestión de urgencias para ingresar en otra de planificación política.
Con una economía que comienza a mostrar algunos indicadores favorables, la prioridad pasa ahora por consolidar una estructura capaz de sostener las reformas en el Congreso y construir las condiciones necesarias para disputar un segundo mandato presidencial.
En ese camino, el éxito del oficialismo dependerá no solo de la evolución económica, sino también de su capacidad para transformar acuerdos políticos en mayorías legislativas estables. La reorganización del poder en la Casa Rosada parece responder precisamente a ese desafío.























