Jordi Cruz revela el truco clave para cortar mejor
El chef Jordi Cruz explicó que el secreto para cortar mejor no pasa por comprar un cuchillo más caro, sino por dominar la técnica de agarre. También detalló cómo detectar si el filo está en buenas condiciones y cómo reducir el riesgo de cortes.“El filo es la línea entre la precisión y el desastre”, suele decirse en las cocinas profesionales, una idea que resume bien la enseñanza que comparte Jordi Cruz: muchas veces no hace falta el cuchillo más costoso, sino aprender a usarlo con técnica.
A la hora de cocinar, muchas personas creen que la diferencia entre un buen resultado y uno malo depende del cuchillo que utilizan. Sin embargo, para el chef Jordi Cruz, el secreto no está en comprar el modelo más caro, sino en aprender a sujetarlo correctamente.
El cocinero, reconocido por su trabajo al frente del restaurante ABaC y por su participación como jurado de MasterChef, señaló que el error más común es tomar el cuchillo únicamente por el mango. Según explicó, esa postura limita el control sobre la hoja y vuelve el corte menos preciso.
La forma correcta de agarrar un cuchillo
De acuerdo con Jordi Cruz, la técnica que emplean los cocineros profesionales consiste en colocar el pulgar y el dedo índice sobre los laterales de la base de la hoja, justo donde comienza el filo, mientras el resto de los dedos rodean el mango.
Esa sujeción permite controlar mucho mejor el movimiento del cuchillo, facilita el clásico balanceo que realizan los chefs y ayuda a lograr cortes más parejos.
Además, el chef subrayó que no es necesario contar con un cuchillo de alta gama para cocinar bien. Lo verdaderamente importante es que conserve un buen filo y se mantenga correctamente afilado.
El otro error que aumenta el riesgo de cortarse
La mano que sostiene el alimento también cumple un papel esencial. Jordi Cruz recomienda mantener los dedos apenas doblados hacia adentro, formando una especie de “garra”. Así, los nudillos sirven como guía para la hoja y las yemas quedan protegidas.
Con esta técnica no solo se gana precisión, sino que también disminuye de manera considerable el riesgo de sufrir cortes accidentales mientras se cocina.
Cómo saber si un cuchillo está realmente afilado
Según el chef, no hace falta recurrir a pruebas complejas para comprobar el estado del filo.
Un buen indicador es cortar alimentos delicados, como cebollín o ciboulette. Si el cuchillo hace un corte limpio, las hierbas mantienen su forma y la tabla casi no queda manchada, significa que el filo está en buenas condiciones.
En cambio, si aplasta el alimento antes de cortarlo o deja restos sobre la tabla, probablemente sea momento de afilarlo.
La velocidad llega después de la técnica
Otro de los consejos de Jordi Cruz es no obsesionarse con cortar rápido.
Aunque en los programas de cocina suele verse a los chefs trabajando a gran velocidad, explica que esa destreza llega únicamente con la práctica. Primero hay que enfocarse en hacer movimientos seguros, mantener el control del cuchillo y priorizar la precisión.
Solo cuando la técnica se vuelve natural, la velocidad aparece como consecuencia. Para el cocinero, dominar estos pequeños gestos puede marcar una diferencia mucho mayor que cambiar de cuchillo. Un buen agarre, un filo en condiciones y una postura correcta permiten cocinar con más comodidad, obtener cortes más prolijos y, sobre todo, trabajar con mayor seguridad.
Análisis y proyecciones
En la formación culinaria profesional, la técnica de corte sigue siendo una de las bases más valoradas porque impacta en la presentación, el aprovechamiento de los alimentos y la seguridad en la cocina. Las recomendaciones de Jordi Cruz coinciden con una máxima extendida entre chefs y escuelas gastronómicas: antes de acelerar, hay que automatizar la postura, el agarre y el control del filo. En ese sentido, su consejo encaja con una tendencia que se reforzó en los últimos años: más interés por la cocina casera bien ejecutada, con herramientas simples pero usadas con criterio.
De cara al futuro, este tipo de divulgación suele empujar a más aficionados a revisar hábitos básicos, como el afilado periódico y la forma de sujetar los ingredientes. También puede favorecer una cocina más segura, especialmente en hogares donde se cocina con frecuencia pero sin formación técnica. En términos prácticos, la enseñanza es clara: la calidad del resultado depende menos del instrumento aislado que de la destreza con la que se lo utiliza.
Evolución del enfoque en la cocina
Durante los últimos años, figuras como Jordi Cruz han contribuido a acercar la cocina profesional al público general, explicando técnicas que antes quedaban reservadas a los fogones de alta gastronomía. Ese cambio también acompañó la expansión de los contenidos culinarios en televisión y redes, donde la técnica dejó de presentarse como un secreto de expertos para convertirse en un conocimiento útil para cualquier persona que cocine en su casa.
En paralelo, la conversación sobre utensilios evolucionó: ya no se trata solo de comprar cuchillos más caros o llamativos, sino de entender el mantenimiento, el afilado y la ergonomía. La postura de los actores principales del sector gastronómico se ha desplazado así hacia una idea más pedagógica y práctica, centrada en la eficiencia, la seguridad y la repetición de buenos hábitos.























