Milei acelera el operativo reelección: alianzas, PASO y gobernadores reordenan el tablero hacia 2027
La política argentina ya comenzó a jugar el partido de 2027. Aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales, el Gobierno de Javier Milei decidió abandonar cualquier estrategia de espera y pasar a la ofensiva. La prioridad dejó de ser únicamente la gestión cotidiana para convertirse en la construcción de las condiciones políticas que permitan buscar un segundo mandato.
La señal más evidente es el cambio de actitud frente a aquello que el propio Presidente bautizó durante años como "la casta". Hoy, el oficialismo negocia activamente con gobernadores, dirigentes provinciales e incluso sectores del PRO y de la UCR en busca de acuerdos que fortalezcan el proyecto libertario. El pragmatismo comenzó a imponerse sobre la pureza ideológica.
La eliminación de las PASO, la primera batalla
En la Casa Rosada consideran que la suspensión o eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias constituye una pieza central del plan electoral.
La estrategia responde a una lógica simple: sin PASO, el peronismo tendría mayores dificultades para resolver sus disputas internas y ordenar una candidatura presidencial competitiva. Al mismo tiempo, el oficialismo evitaría una instancia electoral costosa y concentraría todos los esfuerzos en la elección general.
El encargado de conducir esa negociación política es el jefe de Gabinete, Diego Santilli, cuya misión consiste en construir las mayorías parlamentarias necesarias para avanzar con la reforma.
Las "adhesiones", una nueva ingeniería electoral
Otro de los movimientos que analiza el Gobierno consiste en habilitar un sistema de adhesiones sobre la Boleta Única de Papel.
La idea permitiría que Javier Milei encabece la propuesta presidencial mientras fuerzas provinciales o partidos aliados presenten listas legislativas propias debajo del mismo candidato nacional.
El mecanismo ofrece un incentivo importante para los gobernadores: conservar autonomía en sus provincias sin romper con la Casa Rosada. A cambio, el oficialismo obtendría respaldo parlamentario y ampliaría su base territorial sin necesidad de construir estructuras propias en cada distrito.
La propuesta representa un cambio profundo respecto del discurso original de La Libertad Avanza, que había prometido terminar con las viejas prácticas de negociación política.
Los gobernadores, entre la conveniencia y el riesgo
La negociación con las provincias avanza, aunque no está exenta de dudas.
Muchos mandatarios observan con interés la posibilidad de asociarse al oficialismo nacional, especialmente si la economía mantiene cierta estabilidad durante los próximos meses.
Sin embargo, también existe cautela. En política argentina, un año puede modificar completamente el escenario. Atarse demasiado temprano a un proyecto presidencial implica asumir riesgos si cambian las condiciones económicas o si la imagen del Gobierno comienza a deteriorarse.
Por eso, varios gobernadores mantienen abiertas distintas alternativas mientras esperan que las encuestas y la economía definan el rumbo de los próximos meses.
La economía, principal activo electoral
El Gobierno entiende que ninguna estrategia política será suficiente si no logra preservar la estabilidad macroeconómica.
El programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, apunta precisamente a despejar los vencimientos de deuda hasta 2027 y reducir la incertidumbre de los mercados.
La apuesta oficial consiste en llegar al año electoral con inflación contenida, tipo de cambio estable y acceso creciente al financiamiento internacional. Esa combinación permitiría sostener el relato económico que constituye el principal capital político de Milei.
En la Casa Rosada creen que la estabilidad será mucho más determinante que cualquier discusión partidaria.
Un peronismo que todavía busca candidato
Mientras el oficialismo mueve sus piezas, el peronismo continúa atravesando una etapa de incertidumbre.
Axel Kicillof sigue apareciendo como el dirigente con mayor volumen político dentro del espacio, aunque todavía no existe una definición sobre el liderazgo nacional ni sobre el modelo económico que ofrecería como alternativa.
Las diferencias entre gobernadores, kirchnerismo y sectores moderados siguen dificultando la construcción de una estrategia común.
Paradójicamente, esa fragmentación constituye hoy uno de los principales activos del Gobierno.
El factor Brito y el reacomodamiento del poder económico
En paralelo comienza a aparecer otro interrogante: la eventual irrupción política del empresario Jorge Brito.
Su creciente exposición pública alimenta especulaciones acerca de un posible desembarco futuro en la política nacional. Algunos observadores encuentran similitudes con el recorrido que realizó Mauricio Macri desde la presidencia de Boca Juniors hasta la Casa Rosada.
Aunque hoy esa posibilidad pertenece más al terreno de las hipótesis que de las certezas, refleja un dato relevante: distintos sectores del poder económico ya analizan escenarios políticos posteriores al ciclo Milei.
La carrera ya comenzó
El Gobierno decidió adelantarse al calendario. Busca modificar las reglas electorales, consolidar alianzas con gobernadores, ordenar el frente económico y ampliar su estructura territorial antes de que la oposición logre reorganizarse.
La principal transformación, sin embargo, no es institucional sino política. El presidente que construyó su liderazgo enfrentando a "la casta" apuesta ahora a negociar con buena parte de ella para asegurar su continuidad.
En la Argentina, las elecciones rara vez se ganan únicamente con convicciones. También requieren acuerdos, estructuras y poder territorial. Milei parece haber llegado a esa conclusión antes que sus adversarios.
La incógnita es si esa estrategia alcanzará para garantizar la reelección o si el escenario económico y político volverá a cambiar antes de que llegue 2027.























