ATU desbarata red informal en Canta Callao y retira 18 unidades
Un megaoperativo en el óvalo de Canta Callao dejó al descubierto un severo cuadro de informalidad en el transporte urbano. En total, 18 unidades fueron retiradas de circulación por operar sin autorización y con múltiples infracciones.“El transporte informal es una de las expresiones más persistentes de la desregulación urbana en América Latina”, advierten desde hace años especialistas en movilidad; en Lima y Callao, ese diagnóstico volvió a quedar en evidencia tras un nuevo operativo de la ATU en el óvalo de Canta Callao.
La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) realizó un megaoperativo de fiscalización en ese punto estratégico con el objetivo de recuperar espacios públicos, fortalecer la seguridad vial y enfrentar el transporte informal. La intervención contó con el apoyo de la Policía Nacional del Perú (PNP) y de las municipalidades de Lima y de San Martín de Porres.
Como resultado del despliegue, las autoridades retiraron de circulación 18 unidades que brindaban traslado de pasajeros sin autorización, una práctica que expone a miles de usuarios a riesgos permanentes y que, además, erosiona la capacidad del Estado para ordenar el servicio.
Durante la inspección, los fiscalizadores detectaron que diez de los vehículos intervenidos acumulaban sanciones económicas por diversas infracciones a la normativa del sector. El total de las multas superaba los S/489.000, un volumen que refleja la reincidencia de operadores que continúan circulando pese a las penalidades impuestas por las entidades competentes.
La revisión también reveló una situación especialmente grave: doce de los conductores no contaban con licencia para conducir, requisito básico para prestar el servicio de transporte de pasajeros. Esa omisión no solo impide acreditar la habilitación del chofer, sino que incrementa de forma sustancial el peligro para quienes usan estas unidades a diario.
A esto se sumó el deterioro de la flota. Catorce vehículos superaban los 30 años de antigüedad, una condición que eleva la probabilidad de fallas mecánicas y compromete la seguridad de ocupantes y peatones. Entre los casos más llamativos figuró un vehículo que circulaba sin placa delantera para evadir la fiscalización y que, además, registraba más de S/93.000 en multas vinculadas con la prestación ilegal del servicio.
El vocero de la ATU, Luis Rivera Hidalgo, sostuvo que quienes operan sin autorización y, además, conducen sin licencia exhiben un absoluto desprecio por la seguridad de la ciudadanía. Señaló que este tipo de intervenciones busca retirar de las calles a quienes ponen en peligro la vida de los pasajeros y, al mismo tiempo, promover el uso de alternativas autorizadas que sí cumplen con las exigencias legales.
Por su parte, el general Jorge Luis Castillo Vargas, jefe de la Región Policial Lima Centro, explicó que el óvalo de Canta Callao es uno de los principales focos de informalidad en Lima Norte. Detalló que por esa zona transitan a diario personas provenientes de San Martín de Porres, Los Olivos y el Callao, y añadió que la cercanía con Chuquitanta la convierte en un punto estratégico para las acciones policiales orientadas a combatir la delincuencia.
Análisis y proyecciones: La persistencia del transporte informal en zonas de alto flujo suele estar asociada a una combinación de demanda insatisfecha, baja fiscalización sostenida y costos operativos que empujan a parte del mercado a la ilegalidad. En ese marco, los operativos puntuales pueden generar disuasión inmediata, pero su efecto suele ser limitado si no van acompañados de controles periódicos, mejor oferta formal y coordinación interinstitucional. Si la ATU y la PNP mantienen presencia constante en corredores críticos como Canta Callao, es probable que se reduzca la circulación de unidades reincidentes; sin embargo, la experiencia regional muestra que, sin una política integral de movilidad y sanción efectiva, los conductores informales tienden a reacomodarse y volver a operar en otros puntos de la ciudad.
Evolución reciente del problema: En los últimos años, la ATU ha endurecido sus acciones de fiscalización en Lima Metropolitana y Callao, en paralelo con una mayor preocupación pública por la seguridad vial y el impacto del transporte informal sobre el orden urbano. La postura de las autoridades también ha cambiado: ya no se trata solo de retirar vehículos, sino de identificar patrones de reincidencia, perseguir la habilitación irregular y articular operativos con la PNP y los gobiernos locales. El caso del óvalo de Canta Callao refleja esa estrategia: un foco que combina movilidad, informalidad y delincuencia, y que se ha convertido en prioridad para la intervención estatal.
Funciones de la ATU
- Planifica el transporte urbano: diseña y ordena el sistema para mejorar recorridos, conexiones y cobertura.
- Regula el servicio: define reglas de operación, condiciones para autorizaciones y estándares de calidad.
- Fiscaliza en vía pública: supervisa rutas, paraderos, horarios y cumplimiento de normas por parte de operadores.
- Administra corredores y sistemas integrados: articula servicios como el Metropolitano y los corredores complementarios.
- Gestiona infraestructura: coordina paraderos, terminales, estaciones y señalización vinculada al servicio.
- Promueve la integración tarifaria: impulsa medios de pago y mecanismos para facilitar transbordos.
- Aplica sanciones: impone multas o medidas ante infracciones detectadas.




















