De Olivos a Villa Urquiza: la nueva casa mundialista de un grupo de amigos
En Qatar 2022 se hicieron virales por alquilar una casa para ver los partidos y celebrar cada triunfo con asados y festejos. Ahora, el grupo de amigos redobla la apuesta en Villa Urquiza para repetir la experiencia durante un nuevo Mundial.“No se acuerda nadie del segundo lugar”, solía decirse en el fútbol de elite; sin embargo, para este grupo de amigos, la verdadera hazaña no fue solo mirar partidos, sino convertir un Mundial en una ceremonia compartida. Lo que empezó como una idea entre diez amigos de Capital Federal en 2022 hoy volvió a crecer: ahora serán 20 los que se reunirán en Villa Urquiza para seguir la Copa del Mundo juntos.
En Qatar 2022, alquilaron una casa en Olivos exclusivamente para ver los encuentros y bautizaron la experiencia como “La Casa del Mundial”. La propuesta se volvió viral por sus asados, festejos y el clima de reunión permanente. En esta nueva edición, redoblaron la apuesta y vuelven a organizarse para compartir la mayor cantidad de partidos posible. “La idea es compartir momentos y ver la mayor cantidad de partidos”, contó Agustín Slupski, uno de los organizadores, a LA NACION.
Ya comenzaron a juntarse para seguir todos los partidos de la Selección y celebraron con entusiasmo las victorias frente a Argelia, Austria, Jordania y Cabo Verde. Ahora, con el cruce de octavos frente a Egipto, repiten las costumbres que hicieron conocida a la casa en la edición anterior. La experiencia, además, refleja una tradición muy arraigada en la cultura futbolera argentina: el Mundial como excusa para reunirse, cocinar, cantar y convertir el fixture en un calendario social.
Una de las marcas registradas de la casa es el asado. Y no podía faltar, especialmente porque el partido se jugó desde las 13 de este martes. Según compartieron en Instagram, hubo choris, provoleta y pan para todos los comensales. La comida, en este tipo de encuentros, funciona como un ritual tan importante como el propio partido: alimenta la previa, sostiene la espera y prolonga la celebración.
A través de la cuenta @lacasadelmundial2026, que ya supera los 60 mil seguidores en Instagram, los amigos muestran el día a día de la organización para esta nueva aventura. “Somos un grupo bastante grande, vamos a ser 20 en esta nueva experiencia”, detalló Agustín, y explicó que muchos de los integrantes se conocen “desde el jardín, del colegio secundario y de la vida”. Esa continuidad ayuda a entender por qué la propuesta excede lo deportivo y se vuelve una postal generacional.
La casa viral del Mundial 2022
La primera experiencia, durante el Mundial en el que Argentina alcanzó la gloria máxima, marcó un antes y un después para el grupo. En Olivos, alquilaron una casa y compartieron en redes cada detalle: asados interminables y festejos desbordados. Con el tiempo, distintos medios se hicieron eco de la iniciativa. “Como fue en verano, alquilamos una casa que tenía parque, parrilla, pileta y la verdad que lo aprovechamos un montón. Lamentablemente, esa casa no la pudimos volver a alquilar porque se vendió y tuvimos que cambiar de locación, y adaptarnos a que ahora será en invierno”, explicó Agustín.
Al repasar aquella etapa, el grupo ni siquiera puede precisar cuántos asados hicieron durante el Mundial de Qatar. “Fue una barbaridad. La verdad es que se comieron muchos asados. Teníamos una carnicería amiga que nos mandaba productos para todos los partidos y se volvió una cábala”, recordó el organizador. En el fútbol argentino, las cábalas suelen tener tanta vigencia como las tácticas: se vuelven parte de la identidad colectiva y se sostienen incluso cuando el resultado ya no depende de ellas.
Ahora, ya con todos rondando los 32 años, los jóvenes alquilaron una casa en Villa Urquiza para vivir una nueva experiencia mundialista. “Tiene quincho adentro y la vamos a ir armando con diferentes cosas para pasar estos 40 días de Mundial”, afirmó Agustín. En esta ocasión, ninguno dormirá en la propiedad. “Nos vamos a juntar para los partidos de Argentina y también vamos a hacer convocatorias para otros partidos. La idea es poder compartir momentos y ver la mayor cantidad de partidos”, resumió.
La nueva casa del Mundial 2026
El torneo comenzó con el partido entre México y Sudáfrica, y el grupo ya lanzó dos convocatorias para los próximos días: el encuentro entre Estados Unidos y Paraguay, este viernes a las 22, y el duelo del sábado a las 19 entre Brasil y Marruecos. La dinámica de la casa, como en 2022, mezcla organización previa, transmisión en redes y una agenda pensada para que cada fecha importante tenga su propia reunión.
“Sinceramente, hasta hace pocos días no había nada armado. En principio, la idea era alquilar algo como para ver el primer partido de Argentina, pero después terminamos en esto de alquilar la casa para ver todo el Mundial”, reveló Agustín. El entusiasmo por repetir la experiencia creció al calor del recuerdo de la primera edición, que les dejó una fuerte impronta afectiva y un reconocimiento inesperado en redes sociales.
La experiencia pasada también dejó huellas personales. “Es una locura que podamos volver a hacerlo. Ya estamos más grandes, uno de los chicos ya fue papá y hubo dos muchachos de la banda que conocieron a las que hoy en día son sus novias en esa casa del Mundial. Una de esas parejas se está por casar”, contó el organizador. En ese sentido, la casa dejó de ser solo un punto de encuentro futbolero para transformarse en un espacio de convivencia, memoria y vínculos.
Como en 2022, los jóvenes compartirán la experiencia por Instagram y TikTok para que sus seguidores sigan cada detalle. “Hay un equipo que está participando activamente de las redes sociales para mostrar lo que vamos a hacer. Ya sumamos mucho reconocimiento y mucha gente alienta a esta movida”, señaló Agustín. En los últimos años, este tipo de relatos se potenciaron gracias a la lógica de las plataformas: la intimidad grupal se volvió contenido y la experiencia privada adquirió dimensión pública.
El Mundial, momento de unión de los argentinos
La historia de este grupo resume una costumbre muy argentina: la de convertir cada Mundial en una celebración compartida. Cuando arranca la competencia más importante del fútbol, el país suele entrar en un estado de expectativa común que trasciende edades, barrios y diferencias. En esa sintonía, la casa se volvió un símbolo de reunión y pertenencia.
“Es un momento especial porque todo el país se junta por el mismo objetivo, algo que difícilmente se ve. Vamos todos por el mismo sueño”, destacó Agustín, convencido de que el equipo dirigido por Lionel Scaloni puede regalar otra alegría. Desde la consagración de 2022, la Selección sostuvo una base de futbolistas campeones del mundo y consolidó una identidad competitiva que alimenta la ilusión de los hinchas.
“Ya sabemos lo que es Messi, confiamos mucho en la Selección. Creemos que el equipo porque muchos futbolistas son los que jugaron la final contra Francia. Más allá del paso de los años, el equipo está muy consolidado, sabe a lo que juega y tenemos un recambio interesante que también hace que el equipo pueda igual funcionar”, analizó. Esa continuidad entre generaciones de jugadores es una de las claves que explican por qué la expectativa se mantiene alta más allá de los cambios lógicos de cada ciclo.
Análisis y proyecciones: fenómenos como “La Casa del Mundial” muestran cómo el fútbol funciona en la Argentina como una plataforma de sociabilidad, identidad y relato colectivo. A diferencia de otras pasiones deportivas, el Mundial concentra atención, emociones y rituales domésticos en una misma escala. Si la Selección sostiene su rendimiento, es probable que este tipo de iniciativas siga ganando visibilidad y replicándose, sobre todo por el efecto amplificador de las redes sociales. En paralelo, la combinación de amistad, contenido digital y celebración futbolera tiende a convertir estas experiencias en marcas personales y comunitarias que sobreviven más allá del torneo.
Más allá de lo futbolístico, la nueva edición de “La Casa del Mundial” reafirma el lazo estrecho que une a este grupo de jóvenes. “Es un momento muy especial, compartimos un montón de cosas. Somos un grupo muy unido, donde nos hemos acompañado en diferentes instancias en la vida: desde vacaciones de chicos hasta despedidas de soltero en la actualidad. Tuvimos una gran experiencia en el 2022 y no tenemos ninguna duda de que esta vez va a ser igual de buena”, concluyó Agustín.
Evolución del grupo: de una reunión entre diez amigos en Olivos a una convocatoria de veinte personas en Villa Urquiza, el proyecto creció en escala, visibilidad y carga simbólica. También cambió el contexto: la primera edición se dio en verano, con pileta y parque; la actual ocurre en invierno, con quincho y una logística distinta. Sin embargo, la esencia sigue intacta: el Mundial como excusa para reencontrarse, sostener una tradición y hacer de cada partido una celebración compartida.




















