Escala la polémica por los mensajes racistas y xenófobos en redes

Una serie de publicaciones discriminatorias de referentes libertarios volvió a encender el debate sobre los discursos de odio en las redes. El blanco principal fue Kylian Mbappé, pero también quedaron bajo la lupa ataques contra Brasil, Egipto y otros actores del Mundial.

“El racismo es la creencia de que las diferencias humanas justifican la desigualdad”, advertía hace décadas una de las definiciones más citadas del problema. En la era digital, esa vieja lógica encontró en las redes sociales un megáfono instantáneo: en los últimos días, influencers libertarios difundieron mensajes xenófobos y discriminatorios contra jugadores y selecciones que participan en el Mundial de Fútbol.

El principal blanco fue el capitán de Francia, Kylian Mbappé, quien además recibió ataques racistas de la senadora paraguaya Celeste Amarilla y de la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado. La seguidilla de posteos volvió a poner en primer plano el debate sobre los límites del humor político, la amplificación del odio en plataformas digitales y la naturalización de expresiones discriminatorias en contextos de alta exposición pública.

El principal asesor presidencial, Santiago Caputo, identificado como jefe de la tropa libertaria en el universo digital, escribió tras el partido del domingo en el que Noruega venció a Brasil por 2 a 1: “Qué piedra se volvió ser negro. Es culpa de Hollywood. Las advertencias fueron debidamente presentadas”. En paralelo, Javier Milei celebró la victoria de Noruega con elogios al goleador Erling Haaland.

En la misma línea, el propagandista Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, enfocó sus insultos en Mbappé. Sus publicaciones y las que compartió de otros usuarios tuvieron un tono racista —el futbolista proviene de familias de origen africano— y transfóbico —a partir de viejos rumores sobre una relación con la modelo transgénero Inés Rau—. Además, lo vinculó con el kirchnerismo por su rechazo a la extrema derecha.

Luego de que el francés ignorara el saludo del arquero paraguayo Orlando Gill y le gritara el triunfo en la cara el último sábado, Gordo Dan afirmó que “le va a costar mucho al peronegrismo explicar esto”. Antes, también había sostenido que “Paraguay acaba de mandar un travesti al Mundial para provocarle una situación de estrés a Mbappé”, en referencia a una broma del usuario Pablito Pinto.

Ayer, en La Misa, su programa en el canal de streaming Carajo, Parisini continuó con sus expresiones contra Mbappé. Y hoy, en la previa del partido entre la Argentina y Egipto, publicó: “Que vaya preparando la cola Medio Oriente. Algún culo va a sangrar hoy”.

En los minutos finales del cruce con Egipto, Gordo Dan agregó que “Mahoma [fundador del Islam] era pedófilo”. Luego sumó: “¿Te pensaste que nos íbamos a quedar brazos cruzados musulmono?”. Al finalizar el encuentro, escribió que “Alá [el dios del Islam] es gay” y calificó de “violador” a Tutankamón, faraón egipcio.

También se metió en la polémica el diputado bonaerense Agustín Romo, de La Libertad Avanza y cercano a Caputo. Sostuvo que, aunque Mbappé “se haga el canchero”, no podrá cambiar que “juega para el país que esclavizó, traficó y vendió a sus ancestros”.

Tras el duelo en el que Noruega eliminó a Brasil, Romo afirmó que “desde que Brasil se puso a llorar acusando a todo el mundo de racistas y dejó de jugar al fútbol que no le ganan a nadie”. En esa misma línea se expresó contra Vinícius Júnior: dijo que “la debacle de Brasil es culpa de este llorón que siendo archimillonario, famoso y teniendo una vida privilegiada se puso a acusar de racista a todo el mundo por puteadas en un partido de fútbol”.

Luego del partido en que la Argentina clasificó a cuartos de final, respondió a un mensaje de Andrew Tate, peleador de kickboxing, quien sostuvo que si Egipto ganaba, iba a El Cairo. Romo contestó: “Pelado musulmán hijo de puta chupate una pija católica y argentina hijo de mil puta”.

Por su parte, el funcionario Juan Pablo Carreira, conocido en redes como Juan Doe, compartió el mensaje de un usuario que afirmó que “los de color pueden insultar, [pero] si los insultan a ellos es racismo”, en alusión a un ataque de Mbappé. Además, difundió una publicación que describió como “africanos que juegan para Francia” a los jugadores franceses, otra que definió como un “clásico musulmán” el duelo que disputarán Francia y Marruecos, y una última que tildó a Mbappé de “cometravas”. Carreira está a cargo de la Oficina de Respuesta Oficial, creada por el Gobierno para “desmentir” periodistas y versiones difundidas por los medios.

En los últimos días, además, escribió que “desde que está Lula [da Silva, presidente de Brasil] (asumió el 1 de enero de 2003), los brasileños nunca más ganaron un Mundial y ni siquiera llegaron a la final. La piedra suprema”. El mandatario brasileño es uno de los adversarios de Milei en la región.

Este martes a las 13, cuando comenzó la disputa entre la Argentina y Egipto, Carreira rectificó su postura: “Todo el cuerpo técnico de árbitros es de Francia, incluso el referee del VAR. Perdón loco no quisimos decirles africanos, era un chiste”.

Carreira también integra el grupo fundador de La Derecha Diario, un medio militante del Gobierno que en los últimos días difundió mensajes discriminatorios. Allí se refirió a Mbappé como “amante de los travestis” y calificó de “insólito” que la embajada de España en Inglaterra celebrara la victoria de este lunes sobre Portugal “con la foto de un niño negro”.

Análisis y proyecciones: El episodio no es aislado. Desde hace años, el fútbol internacional se convirtió en uno de los escenarios más visibles para discutir racismo, xenofobia y transfobia, especialmente cuando figuras de elite como Mbappé o Vinícius Júnior denuncian discriminación en estadios y redes. La reacción de dirigentes, funcionarios y comunicadores libertarios muestra cómo la polarización política puede trasladarse al deporte y amplificar discursos de odio. Si ese patrón se consolida, el costo puede ser doble: deterioro del debate público y mayor presión institucional sobre plataformas, clubes y organizaciones deportivas para sancionar expresiones discriminatorias.

Evolución reciente: En los últimos años, el discurso público sobre el racismo en el fútbol cambió de manera sensible. Antes, muchas agresiones quedaban normalizadas como “cargadas” o folclore; hoy, en cambio, existe una mayor sensibilidad global y una respuesta más rápida de jugadores, federaciones y patrocinadores. Al mismo tiempo, sectores políticos y mediáticos radicalizados han buscado desacreditar esas denuncias, presentándolas como exageraciones o parte de una supuesta “corrección política”. La noticia refleja precisamente esa tensión: por un lado, una agenda internacional cada vez más atenta a la discriminación; por el otro, actores locales que eligen convertir ese debate en provocación y militancia digital.

En ese marco, las publicaciones mencionadas reabren una discusión de fondo sobre responsabilidad pública, discurso de odio y límites de la comunicación política en redes sociales, especialmente cuando los mensajes provienen de funcionarios, dirigentes o voces con llegada masiva.