Karina Milei consolida el control político del Gobierno y Santilli asume la misión de construir la mayoría para la reelección
La salida de Manuel Adorni del corazón del poder no debilitó a Karina Milei. Por el contrario, terminó reforzando su liderazgo dentro de la estructura oficialista. Mientras el Gobierno busca dejar atrás una de las crisis políticas más complejas de la gestión, la secretaria General de la Presidencia emerge como la principal conductora de la estrategia electoral y parlamentaria de La Libertad Avanza, con un objetivo definido: garantizar la reelección de Javier Milei en 2027.
La nueva etapa del oficialismo tiene además un ejecutor político. Desde su llegada a la Jefatura de Gabinete, Diego Santilli asumió la responsabilidad de reconstruir el diálogo con gobernadores, negociar en el Congreso y convertir en realidad la agenda legislativa que el Presidente considera indispensable para llegar fortalecido al próximo turno electoral.
El poder vuelve a concentrarse en Karina Milei
Los movimientos de las últimas semanas dejaron una señal difícil de ignorar dentro del oficialismo. La organización de las reuniones de la mesa política, la convocatoria a legisladores nacionales y la coordinación de la estrategia electoral continúan pasando por el despacho de Karina Milei.
La secretaria General no solo conserva el control del armado partidario de La Libertad Avanza, sino que también amplió su influencia sobre las principales decisiones políticas del Gobierno.
El mensaje quedó aún más claro durante un acto partidario en Misiones, donde expresó sin rodeos cuál será la prioridad de los próximos meses.
"Mi gran objetivo es construir el camino para que Javier Milei sea reelegido en 2027", sostuvo ante la militancia.
La frase terminó de despejar cualquier duda sobre el rumbo estratégico del oficialismo.
Santilli, el operador político de la nueva etapa
Mientras Karina Milei concentra la conducción política, Diego Santilli aparece como el encargado de ejecutar las negociaciones.
Su misión excede ampliamente la administración cotidiana de la Jefatura de Gabinete. El ex ministro del Interior deberá construir acuerdos con gobernadores, fortalecer los vínculos con los bloques dialoguistas y conseguir los votos necesarios para aprobar las principales reformas.
Su experiencia en el diálogo con las provincias es uno de los activos que el Gobierno espera aprovechar para una etapa donde el consenso parlamentario será más importante que la confrontación permanente.
Reforma electoral, la prioridad absoluta
Dentro de la Casa Rosada existe una convicción: la reforma electoral es la pieza política más importante del nuevo ciclo.
El Gobierno insiste en eliminar las PASO al considerar que el sistema perdió utilidad y que solo beneficia a una oposición fragmentada.
Sin embargo, las negociaciones incluyen alternativas para atraer el respaldo de gobernadores y aliados parlamentarios.
Entre las opciones aparece nuevamente la posibilidad de habilitar listas colectoras en las elecciones generales, una herramienta que permitiría a distintos espacios provinciales respaldar a un mismo candidato presidencial sin resignar autonomía en las disputas locales.
La propuesta todavía no constituye un proyecto formal, pero comenzó a instalarse como parte de las conversaciones reservadas entre la Nación y varias provincias.
Los gobernadores vuelven al centro de la escena
La relación con los mandatarios provinciales se transformó en un componente esencial de la estrategia oficial.
La mayoría de las provincias enfrentan una fuerte caída de la recaudación y una reducción de los recursos provenientes de la coparticipación federal, lo que incrementó la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo con la Nación.
En ese contexto, Santilli busca construir acuerdos que permitan avanzar tanto en las reformas legislativas como en futuros entendimientos electorales.
La negociación incluye temas sensibles como el régimen de Zonas Frías, la eventual eliminación de las PASO y otros proyectos que el Gobierno pretende enviar al Congreso durante los próximos meses.
La política mira hacia 2027
Aunque todavía restan más de dos años para las próximas elecciones presidenciales, el oficialismo ya ordena buena parte de sus decisiones pensando en ese escenario.
En 2027 se renovarán también los gobiernos de casi todas las provincias, lo que convierte a los gobernadores en actores centrales para cualquier construcción política nacional.
La Libertad Avanza analiza distrito por distrito si competirá con listas propias o si buscará acuerdos con mandatarios aliados a cambio de respaldo parlamentario y acompañamiento a la candidatura presidencial de Milei.
Ese delicado equilibrio marcará buena parte de la dinámica política de los próximos meses.
Tucumán, una foto con mensaje
El acto por el Día de la Independencia ofrecerá mucho más que una ceremonia institucional.
La imagen que el Gobierno pretende mostrar junto a varios gobernadores buscará simbolizar el comienzo de una etapa menos confrontativa y más orientada a la construcción de acuerdos.
Para la Casa Rosada, esa fotografía tendrá un fuerte contenido político: exhibir un oficialismo reorganizado, con Karina Milei consolidada como la principal estratega del espacio y Diego Santilli desempeñando el papel de negociador para transformar la nueva hoja de ruta del Gobierno en mayorías parlamentarias.
Con la crisis interna parcialmente superada y el calendario electoral ya presente en todas las decisiones, el mileísmo comienza a transitar una etapa en la que la política vuelve a ocupar un lugar central. La consolidación del poder interno, la negociación con las provincias y la búsqueda de consensos legislativos aparecen ahora como las herramientas elegidas para sostener el proyecto libertario y preparar el terreno para la disputa presidencial de 2027.























