Messi y Maradona, unidos en una subasta histórica

Una camiseta usada por Lionel Messi en uno de sus primeros partidos emblemáticos y el brazalete de capitán de Diego Maradona en México 1986 encabezan una subasta que reúne piezas icónicas del fútbol mundial. La puja también incluye reliquias de Pelé y Cristiano Ronaldo.

En el fútbol, los objetos también escriben historia: una camiseta puede condensar el inicio de una leyenda y un brazalete, la épica de un Mundial. Bajo esa lógica, Sotheby’s puso en venta prendas de Lionel Messi y Diego Maradona que hoy funcionan como reliquias de dos trayectorias que marcaron épocas distintas del deporte.

“He visto al jugador que heredará mi lugar en el fútbol argentino y su nombre es Messi. Es un placer ver jugar a Messi; es el tipo de jugador que me gusta... Es un líder y está dando clases de buen fútbol”. Esa frase de Diego Maradona, pronunciada en 2006 y citada por Sotheby’s, vuelve a cobrar valor simbólico en una subasta que ofrece al mejor postor la camiseta que Messi usó en aquel partido y el brazalete de capitán que Maradona llevó durante el Mundial de 1986.

La casa de subastas destacó que la camiseta utilizada por Messi en uno de sus primeros encuentros emblemáticos no es solo parte de su carrera, sino “una pieza de la memoria colectiva del fútbol”, un puente entre los inicios de un talento adolescente y el legado que más tarde lo convertiría en referencia global. Para entonces, Messi llevaba poco más de un año desde su primer gol en La Liga, anotado en mayo de 2005. Semanas atrás, en el partido de la Argentina contra Austria, había alcanzado el récord de goles en la Copa del Mundo.

El remate online, titulado “El juego hermoso”, también incluye la camiseta que Pelé utilizó en la final de la Copa Mundial de la FIFA 1958, el primer Mundial ganado por Brasil. Ese lote ya fue reservado por un millón de dólares. En cambio, otros artículos permanecerán abiertos a ofertas hasta el 16 de este mes. Por el brazalete de Maradona y por otra camiseta usada por Messi en 2017 ya se ofrecieron 100.000 dólares, mientras que otra camiseta de Juventus utilizada por Cristiano Ronaldo en 2019 podría alcanzar los 90.000 dólares, según las estimaciones de la casa.

Sobre el brazalete de capitán, Sotheby’s subraya que portarlo implica mucho más que liderar dentro del campo: es un símbolo público de responsabilidad, cargado con el resultado del partido, pero también con los valores, la historia, el orgullo y la emoción que los hinchas asocian a su selección. En el caso de Maradona, esa pieza fue usada en tres partidos decisivos de la fase de eliminación directa: la final ante Alemania Occidental, los cuartos de final frente a Inglaterra —encuentro en el que convirtió dos de los goles más célebres en la historia del fútbol— y los octavos de final contra Uruguay.

Los objetos subastados fueron “fotomacheados”. Ese procedimiento de autenticación consiste en comparar cada prenda con fotografías o videos de alta resolución del partido, con el objetivo de demostrar que se trata efectivamente de la misma camiseta o accesorio que llevó un futbolista en el encuentro.

Análisis y proyecciones: este tipo de subastas confirma una tendencia que se consolidó en los últimos años: el mercado de memorabilia deportiva pasó de ser un nicho de coleccionistas a un segmento donde conviven nostalgia, inversión y patrimonio cultural. La valorización de camisetas, brazaletes y otros objetos suele depender de tres factores: el momento deportivo, la relación directa con una figura histórica y la verificación de autenticidad. En un escenario de escasez, las piezas vinculadas a Messi, Maradona y Pelé tienden a comportarse como activos de alta demanda, especialmente cuando están asociadas a hitos fundacionales o partidos legendarios.

Evolución del tema: en la última década, el peso simbólico de Messi creció de manera exponencial al pasar de joven promesa a capitán, campeón y referente absoluto del fútbol mundial, mientras que la figura de Maradona se mantuvo como una referencia casi intocable del imaginario argentino y global. Pelé, por su parte, siguió ocupando el lugar de emblema universal del fútbol de la segunda mitad del siglo XX. En paralelo, las casas de subastas profesionalizaron la trazabilidad de estas piezas con métodos cada vez más rigurosos de autenticación, lo que reforzó la confianza del mercado y elevó los valores estimados de venta.

Así, la subasta no solo reúne objetos excepcionales: también refleja cómo el fútbol transformó sus símbolos en patrimonio material. Lo que antes quedaba guardado como recuerdo de vestuario hoy circula como parte de una economía de la memoria, capaz de poner frente a frente, en una misma puja, la herencia de Maradona, el ascenso de Messi y la dimensión universal de Pelé y Cristiano Ronaldo.