Santilli asume con respaldo de 14 gobernadores y busca abrir una nueva etapa con las provincias

Catorce mandatarios provinciales asistirán este martes a la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete, en un gesto político que exhibe un cambio de clima respecto del vínculo entre las provincias y la Nación. La presencia de dirigentes del PRO, la UCR y aliados peronistas marca un nuevo intento de articulación con la Casa Rosada.

“La política es el arte de lo posible”, suele recordarse desde tiempos de Bismarck, y la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete parece inscribirse en esa lógica: después de meses de tensiones entre la Nación y las provincias, el nuevo desembarco en la Casa Rosada se verá acompañado por una postal de respaldo inusual.

Catorce gobernadores asistirán este martes al acto, en un gesto de apoyo que marca un giro nítido respecto de la relación que las provincias venían manteniendo con el gobierno nacional.

Fuentes oficiales adelantaron que ya confirmaron su presencia la mayoría de los mandatarios del PRO, la UCR y gobernadores peronistas y provinciales aliados a la Casa Rosada.

Entre los confirmados figuran Raúl Jalil, de Catamarca; Leandro Zdero, de Chaco; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Carlos Sadir, de Jujuy; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Rolando Figueroa, de Neuquén; Alberto Weretilneck, de Río Negro; Marcelo Orrego, de San Juan; Claudio Vidal, de Santa Cruz; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; Gustavo Sáenz, de Salta; Martín Llaryora, de Córdoba; y Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Santilli llegó a este nombramiento tras acordar con los Milei un esquema de funciones que lo ubica como vocero político, articulador con el Congreso y responsable del control de gestión. En la práctica, ese reparto lo posiciona como una figura clave para ordenar la relación institucional del Gobierno con el resto del sistema político.

Entre los ausentes estarán los seis gobernadores vinculados al kirchnerismo, que salvo excepciones mantuvieron distancia durante toda la etapa del gobierno libertario. El único de ese grupo que envió una señal explícita de acercamiento fue el fueguino Gustavo Melella, quien publicó una serie de mensajes tras la designación de Santilli para ofrecer trabajo en conjunto.

Tampoco estará en la jura el santafesino Maximiliano Pullaro, que mantiene una buena relación personal con Santilli, aunque su vínculo con la Casa Rosada ha sido fluctuante.

Como había anticipado LPO, Santilli conservará el vínculo con las provincias y el área que funcionaba como Ministerio del Interior quedará a cargo de su mano derecha, Gustavo Coria. Esa estructura sugiere una continuidad operativa en la negociación territorial, aun cuando cambie el centro de gravedad político dentro del gabinete.

Además, el nuevo jefe de Gabinete mantendrá la relación con el Congreso, donde buscará destrabar la reforma electoral. Para avanzar en ese objetivo deberá negociar con aliados que este martes estarán entre los presentes en la jura, en una señal de que el respaldo político inicial también será puesto a prueba en la discusión legislativa.

Análisis y proyecciones: la designación de Santilli apunta a recomponer puentes en un momento en que la gobernabilidad nacional depende en buena medida de la cooperación provincial y parlamentaria. En los últimos años, la Casa Rosada ha oscilado entre la centralización de decisiones y la necesidad de pactar con los mandatarios del interior; por eso, la presencia de gobernadores de distintos signos puede leerse como un intento de bajar el nivel de conflicto y construir una base más amplia de sustentación. Si ese clima se consolida, Santilli podría convertirse en una pieza de negociación más que en un mero coordinador interno; si no, la foto de este martes quedará como un gesto inicial sin traducción concreta en el Congreso ni en la agenda federal.

Evolución reciente del vínculo Nación-provincias: durante la primera etapa del gobierno libertario, la relación con los distritos se caracterizó por la tensión en torno a recursos, obras y distribución de poder. Con el correr de los meses, varios mandatarios provinciales fueron adoptando una estrategia más pragmática: mantener diferencias públicas en algunos temas, pero sostener canales abiertos para preservar margen de negociación. La llegada de Santilli aparece entonces como una señal de reordenamiento, con mayor peso de la interlocución política y menos margen para la confrontación abierta.

En ese contexto, la jura de este martes no será solo un recambio de nombres en la Jefatura de Gabinete: funcionará también como una primera prueba de la capacidad del Gobierno para convertir apoyos circunstanciales en acuerdos estables con las provincias y en avances concretos dentro del Congreso.