Detuvieron a dos pasajeros con 188 cápsulas de cocaína en Mendoza
Dos pasajeros bolivianos fueron detenidos tras un control en un micro de larga distancia que derivó en el hallazgo de 188 cápsulas con cocaína. El procedimiento incluyó estudios médicos, custodia policial y la intervención de áreas especializadas.“El tráfico de drogas por vía corporal es una de las modalidades más riesgosas del narcotráfico y, a la vez, una de las más antiguas en las rutas andinas”, suele señalarse en los análisis criminales sobre el llamado body packing. En ese contexto, un operativo en Mendoza terminó con dos pasajeros detenidos tras descubrirse que trasladaban 188 cápsulas de cocaína dentro de su cuerpo.
Personal de la Unidad de Inteligencia Criminal “San Juan”, en coordinación con efectivos del Escuadrón 64 “Mendoza”, interceptó a dos pasajeros mayores de edad que viajaban en un micro de larga distancia. El procedimiento contó con la autorización judicial correspondiente y se inició a partir de una consulta rutinaria a los ocupantes sobre el motivo de su viaje.
Al llegar a estos dos individuos, de nacionalidad boliviana, los efectivos advirtieron inconsistencias en sus respuestas, por lo que decidieron apartarlos del resto de los pasajeros. Esa primera evaluación, habitual en controles preventivos de corredores viales y puestos de frontera, suele ser clave para detectar maniobras de traslado ilícito antes de que el cargamento entre en circulación.
Luego, al revisar sus pertenencias, los agentes encontraron guantes de látex y medicamentos estomacales, elementos que reforzaron la sospecha de que habían ingerido cápsulas con estupefacientes para transportarlas. Este tipo de indicios es frecuente en los casos de contrabando interno de drogas, ya que la logística suele combinar simulación de malestares, medicación y desplazamientos de corta o media distancia para evitar controles más estrictos.
Apartados del resto de los pasajeros, que continuaron viaje, ambos fueron derivados al Hospital Central de Mendoza para monitorear su estado de salud. Allí se les practicaron radiografías que confirmaron la presencia de cápsulas de drogas en el interior del cuerpo. Una vez conocido el resultado, las fuerzas de seguridad dispusieron que los implicados las evacuaran. El proceso demandó cuatro días, durante los cuales permanecieron bajo custodia policial.
Bajo la supervisión de personal de Criminalística y Estudios Forenses, se contabilizaron 188 cápsulas. De acuerdo con el informe oficial, 96 fueron expulsadas por la mujer y 92 por el hombre, una distribución que permitió reconstruir con precisión la maniobra y cuantificar el volumen transportado.
Posteriormente, las cápsulas fueron sometidas al Narcotest, procedimiento destinado a determinar la sustancia incautada. El resultado dio positivo para cocaína, con un peso total de 2 kilos y 456 gramos. En términos criminales, se trata de una carga significativa, capaz de generar un alto valor de reventa en etapas posteriores de la cadena del narcotráfico.
Concluidas las pericias y la identificación de la sustancia, los dos ciudadanos —cuya identidad no fue revelada— quedaron detenidos en la Unidad Penitenciaria N°32 de la provincia de Mendoza, a la espera de la definición judicial sobre la condena que deberán cumplir.
Análisis y proyecciones: este caso vuelve a mostrar que el transporte de estupefacientes por vía corporal sigue siendo una práctica utilizada por redes que buscan reducir costos y riesgos logísticos. Sin embargo, también evidencia el papel central de los controles en rutas y micros de larga distancia, sumado al apoyo de estudios médicos y pericias forenses para sostener la prueba judicial. En la evolución reciente de este tipo de delitos, las fuerzas de seguridad han sofisticado sus métodos de detección, mientras que las organizaciones criminales continúan adaptando sus estrategias, lo que anticipa una disputa sostenida entre mayor control estatal y nuevas formas de ocultamiento.
Evolución reciente del fenómeno: en los últimos años, los operativos sobre corredores terrestres y pasos interprovinciales se volvieron más frecuentes por el incremento del uso de microtráfico, mulas y cápsulas ingeridas. También cambió la mirada institucional: además del decomiso, hoy se prioriza preservar la salud de los involucrados, asegurar la cadena de custodia y sumar evidencia médica para robustecer las causas. En ese marco, el caso de Mendoza se inscribe en una tendencia regional ya conocida, donde la combinación de inteligencia criminal, controles selectivos y análisis forense resulta decisiva para desarticular este tipo de maniobras.




















