Mamdani celebró el fallo sobre la ciudadanía por nacimiento

Tras el nuevo pronunciamiento de la Corte Suprema de Estados Unidos, el alcalde Zohran Mamdani destacó que la ciudadanía por derecho de nacimiento sigue protegida por la Constitución. Desde Nueva York, envió un mensaje directo a las familias inmigrantes y celebró el impacto de la decisión en una ciudad donde casi cuatro de cada diez habitantes son migrantes.

“La ciudadanía es el gran igualador de la democracia estadounidense”, escribió en 1868 el senador Jacob M. Howard al impulsar la Enmienda 14, una de las bases jurídicas que hoy volvió a quedar en el centro del debate. Ese principio histórico fue el que Zohran Mamdani reivindicó al celebrar el reciente fallo de la Corte Suprema sobre la ciudadanía por nacimiento.

Ante la resolución emitida el martes 30 de junio, el alcalde de Nueva York compartió una reacción en el sitio oficial de la ciudad y se dirigió en especial a las familias inmigrantes de los cinco distritos. “Ustedes pertenecen aquí. Sus hijos pertenecen aquí”, afirmó, en un mensaje que buscó cerrar filas frente a una discusión que vuelve periódicamente al centro de la política estadounidense.

En un fallo de 194 páginas, la Corte Suprema reafirmó el derecho de las personas nacidas en suelo estadounidense a obtener la ciudadanía, sin importar el estatus migratorio de sus padres. La decisión significó un nuevo revés para la administración del presidente Donald Trump y fue recibida con satisfacción por Mamdani, quien difundió una declaración pública.

“El fallo de la Corte Suprema de hoy reafirma una promesa plasmada en nuestra Constitución hace más de 150 años: si naces en suelo estadounidense, eres ciudadano estadounidense, sin importar el color de tu piel, el lugar de nacimiento de tus padres, tu religión o el idioma que hables en casa”, expresó el alcalde.

También sostuvo que “esto nunca debió haber estado en duda” y remarcó la diversidad de Nueva York como ejemplo del alcance de ese principio. “La ciudad de Nueva York es la prueba viviente del poder de la ciudadanía por derecho de nacimiento”, aseguró.

“Los hijos de inmigrantes son nuestros maestros, enfermeros, trabajadores de la construcción, pequeños empresarios, artistas, funcionarios públicos y vecinos. Son neoyorquinos y son estadounidenses”, añadió. Luego dirigió un mensaje directo a las familias inmigrantes de los cinco distritos: “Ustedes pertenecen aquí. Sus hijos pertenecen aquí. Ningún tribunal puede borrar su humanidad”.

En la Gran Manzana residen aproximadamente 3,1 millones de inmigrantes, según el Center for Migration Studies. Esa cifra equivale al 38% de la población de la ciudad, por lo que cualquier definición judicial sobre ciudadanía e inmigración tiene un fuerte impacto político, social y administrativo en la jurisdicción.

La discusión sobre la ciudadanía por nacimiento no es nueva en Estados Unidos. Durante más de un siglo, la interpretación predominante de la Enmienda 14 sostuvo el principio de jus soli, es decir, la ciudadanía otorgada por el hecho de nacer en el territorio. En paralelo, distintos gobiernos y corrientes conservadoras intentaron limitar su alcance, especialmente en contextos de endurecimiento migratorio, aunque sin lograr modificar la base constitucional del sistema.

El fallo Trump vs. Barbara (2026) establece que la Enmienda 14 garantiza la ciudadanía por nacimiento a los niños nacidos en territorio estadounidense, independientemente del estatus migratorio —ilegal o temporal— de sus padres.

El caso se originó a partir de la Orden Ejecutiva No. 14160, emitida el 20 de enero de 2025 por Trump. Esa directriz sostenía que los hijos de personas en situación irregular o con estancia temporal no estaban “sujetos a la jurisdicción” de Estados Unidos y, por lo tanto, no calificaban para la ciudadanía automática.

En su fallo, la Corte Suprema, con una decisión liderada por el juez John Roberts, determinó que esa interpretación era inconstitucional. El tribunal reafirmó que la cláusula de ciudadanía de la Enmienda 14 codificó el principio del derecho común inglés de jus soli, por el cual el nacimiento en el territorio otorga ciudadanía.

Además, aclaró que la frase “sujeto a la jurisdicción” se refiere al poder de gobernar a quienes están dentro del territorio. Las únicas excepciones históricas reconocidas son los hijos de diplomáticos extranjeros y, antiguamente, los miembros de tribus indígenas que mantenían soberanías separadas.

Actualmente, la mayoría de los países que otorgan la ciudadanía a cualquier persona nacida en su territorio se encuentran en América, entre ellos Argentina, Canadá, México, Brasil, Chile y Uruguay. En Europa, en cambio, predominan sistemas basados en la sangre o ius sanguinis, como ocurre en Italia, Alemania o Suiza, donde la nacionalidad se transmite por los padres y no por el lugar de nacimiento.

Análisis y proyecciones: el respaldo judicial a la ciudadanía por nacimiento preserva una de las señales más distintivas del modelo estadounidense de integración. En términos prácticos, evita que millones de niños queden en un limbo legal desde su nacimiento y reduce el riesgo de una fragmentación administrativa entre estados. Sin embargo, el debate político no desaparece: en los últimos años, sectores restrictivos han buscado reabrir la discusión migratoria a través de medidas ejecutivas, mientras que gobernadores, fiscales generales y grandes ciudades han defendido el alcance constitucional de la Enmienda 14. Si bien la Corte cerró el camino a una reinterpretación unilateral por parte del Ejecutivo, el tema seguirá siendo una bandera en campañas electorales y en la disputa más amplia sobre inmigración, identidad nacional y acceso a derechos.

Evolución reciente de la postura de los actores: en los últimos años, la posición de los principales protagonistas se ha polarizado aún más. La administración Trump endureció su discurso y trató de restringir la ciudadanía automática desde el Poder Ejecutivo; en contraste, dirigentes demócratas y autoridades de estados con alta población migrante reforzaron la defensa del principio constitucional. En ese marco, Mamdani se alineó con la protección explícita de las familias inmigrantes, mientras que figuras como Greg Abbott mantuvieron una visión crítica y asociada al control fronterizo. Kathy Hochul, por su parte, consolidó una postura de respaldo a la inmigración como rasgo constitutivo de Nueva York y de la promesa estadounidense.

Reacciones a la decisión de la Corte Suprema sobre la ciudadanía por nacimiento

Tras la determinación oficial de los magistrados, referentes políticos de ambos sectores reaccionaron con posturas contrapuestas.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, lamentó la decisión y sostuvo en un mensaje en redes sociales que la ciudadanía por derecho de nacimiento “se ha convertido en un poderoso imán para la inmigración ilegal”.

En esa línea, agregó que otorgar este documento por nacer en el territorio “es un absurdo que jamás fue contemplado por nuestra Constitución ni aprobado por el pueblo estadounidense”.

En Colorado, el fiscal general Phil Weiser afirmó en un comunicado que el presidente “no puede reescribir la Constitución ni redefinir lo que significa ser estadounidense con un simple trazo de rotulador”.

Por su parte, a través de una publicación en X, Kathy Hochul, gobernadora de Nueva York, celebró la resolución. “Como nieta de inmigrantes irlandeses, me alegra ver la decisión de la Corte Suprema que rechaza el cruel ataque de la administración Trump contra la ciudadanía por derecho de nacimiento”, escribió. Y sostuvo que el Estado Imperial “siempre estará del lado de aquellos que buscan la promesa de América”.