Dormir bien no debería depender de una pastilla: las claves del cardiólogo Jorge Tartaglione
Jorge Tartaglione advirtió que casi 6 de cada 10 argentinos no duerme bien y alertó sobre el aumento en la venta de medicamentos para dormir. Además, explicó cómo dejar esos fármacos y qué hábitos ayudan a descansar mejor.“Dormir bien no debería depender de una pastilla”, remarcó el cardiólogo Jorge Tartaglione en una entrevista con LN+, en una afirmación que resume una preocupación cada vez más extendida: el insomnio y los trastornos del sueño se han convertido en uno de los grandes problemas de salud de las últimas décadas, al punto de que el descanso adecuado hoy es considerado un pilar tan relevante como la alimentación o la actividad física.
Consultado sobre las estadísticas, el especialista señaló que casi 6 de cada 10 argentinos no duerme bien. Para explicar qué significa realmente descansar bien, precisó: “Dormir bien es levantarte descansado, tranquilo, no tener somnolencia, tener buen estado físico, que no te duelan los músculos, que puedas resistir”.
Al referirse a los números del mercado farmacéutico, Tartaglione sostuvo que en el último tiempo aumentó la venta de medicamentos para dormir en la Argentina. Según indicó, se vendieron 1.500.000 de estos productos, en su mayoría comprados sin receta y sin indicación médica, lo que —advirtió— puede provocar efectos adversos y exige “muchísimo cuidado”.
El cardiólogo también cuestionó que este tipo de fármacos se recomiende con frecuencia entre conocidos, una práctica que calificó como una mala indicación. En ese sentido, subrayó que pueden generar tolerancia, por lo que cada vez se necesita consumir más cantidad para lograr el mismo efecto. Esa dinámica, frecuente en tratamientos prolongados sin control profesional, es una de las razones por las que los especialistas insisten en evitar la automedicación y en evaluar siempre el origen del insomnio.
En este punto, Tartaglione recomendó consultar al médico antes de suspender la medicación. “Si estás en este problema, sentate con tu médico, hablá con él, decile que querés dejar los medicamentos”, explicó. Y aclaró que no deben abandonarse de manera abrupta: propuso una reducción gradual, bajando primero a tres cuartos, luego a la mitad, después a un cuarto, hasta disminuirlos de forma paulatina.
Respecto de alternativas para inducir el sueño, afirmó que la melatonina, siempre que sea indicada por un profesional, puede ser una buena opción. Sin embargo, desaconsejó el uso de hierbas medicinales como solución automática, al advertir que también pueden tener efectos adversos. “Los medicamentos surgen de plantas medicinales. No abandones la medicación, consultá a tu médico”, enfatizó.
La evolución de este tema en los últimos años muestra un cambio claro: mientras antes el mal dormir se asociaba sobre todo al estrés ocasional o a hábitos puntuales, hoy se lo vincula con rutinas hiperconectadas, mayor exposición a pantallas, jornadas laborales extensas y una creciente búsqueda de soluciones rápidas. A la vez, se consolidó una mirada más integral del sueño, en la que el descanso dejó de ser un asunto secundario para pasar a ocupar un lugar central en la prevención de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y de salud mental.
Análisis y proyecciones: si la tendencia al uso de somníferos sin supervisión continúa, es probable que aumenten los casos de dependencia, tolerancia y mal descanso crónico, además de los riesgos de caídas, somnolencia diurna y otros efectos secundarios. Por eso, la conversación sanitaria parece orientarse cada vez más hacia la higiene del sueño, la terapia cognitivo-conductual y la evaluación médica individualizada, herramientas que suelen ofrecer mejores resultados sostenidos que la mera respuesta farmacológica.
Entre las claves para lograr un buen descanso, Tartaglione enumeró cinco hábitos fundamentales: mantener rutinas regulares de sueño, acostándose y despertándose a la misma hora; reducir el uso de pantallas, especialmente antes de ir a dormir; realizar ejercicio durante el día; dormir en una habitación oscura, fresca, ordenada y silenciosa; y recurrir a la terapia cognitivo-conductual cuando sea necesario.






















