Frío extremo en el país: alerta amarilla y naranja del SMN

El Servicio Meteorológico Nacional emitió avisos por frío extremo para este viernes 3 de julio en gran parte del país. En el centro oeste bonaerense rige la alerta naranja y en otras 19 provincias, la amarilla.

En la Argentina, los ingresos de aire polar suelen dejar registros que rompen cualquier promedio: el país ya ha atravesado olas de frío históricas con heladas intensas y mínimas bajo cero en amplias zonas. En ese marco, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla y naranja por frío extremo para este viernes 3 de julio.

Según informó el organismo, en el centro oeste de la provincia de Buenos Aires rige la alerta naranja. Esa categoría advierte sobre temperaturas bajas que pueden resultar muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo.

En tanto, se prevé alerta amarilla para Chubut, Neuquén, Río Negro, Tucumán, Mendoza, La Pampa, San Luis, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires —incluido el AMBA—, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Jujuy y Salta. En esas regiones, las temperaturas pueden ser peligrosas para niños y niñas, personas mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas.

Qué temperaturas se esperan para este viernes en Buenos Aires

Para este viernes 3 de julio, en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense se espera una temperatura mínima de -1 grado y una máxima de 10.

Recomendaciones del SMN para una alerta amarilla por frío extremo

  1. Evitá exponerte por tiempo prolongado al frío en exteriores. Si tenés que salir, abrígate con varias capas de ropa liviana.
  2. Generá más calor corporal mediante el movimiento: caminar, levantarte y sentarte o mover las extremidades pueden ayudar.
  3. Mantené la casa calefaccionada de forma segura.
  4. Evitá los cambios bruscos de temperatura.
  5. Tomá mucho líquido y evitá el consumo de bebidas alcohólicas.
  6. Si estás afectado por el frío, no te automediques y consultá a un médico o acercate al centro de salud más cercano.
  7. Si tenés medicación recetada, mantené actualizado tu plan de acción.
  8. No fumes en ambientes cerrados.
  9. Prestá especial atención a chicos, embarazadas, personas mayores y quienes padezcan enfermedades crónicas.

Cómo define el SMN los niveles de alerta por frío extremo

El SMN determina sus alertas a partir de la comparación entre las temperaturas pronosticadas y los registros históricos de cada zona del país. Cuando se anticipan valores muy por debajo de los habituales para esa época del año, se considera que existe un evento de frío extremo.

Además de la intensidad, el organismo evalúa cuántos días consecutivos se extenderá el fenómeno. Cuanto más bajas sean las temperaturas y más persistentes sean, mayor será el nivel de alerta: amarillo, naranja o rojo, según el riesgo sanitario para la población.

Análisis y proyecciones

Las alertas por frío extremo suelen tener impacto inmediato en la demanda energética, la circulación y la atención sanitaria, porque el descenso térmico aumenta los riesgos de hipotermia, enfermedades respiratorias y complicaciones cardiovasculares. En términos climáticos, estos episodios forman parte de la variabilidad invernal de la región, aunque su frecuencia, intensidad o duración pueden verse amplificadas por patrones atmosféricos persistentes. Para los próximos días, el comportamiento del sistema de alta o baja presión, junto con la entrada de aire polar, será clave para definir si el alivio llega rápido o si las bajas temperaturas se sostienen sobre buena parte del territorio.

Evolución del fenómeno y respuesta de los actores

En los últimos años, el esquema de alertas del SMN se consolidó como una herramienta central de prevención, con niveles escalonados que buscan traducir el pronóstico en recomendaciones concretas. También cambió la forma en que la población y los organismos locales reciben estos avisos: hoy se difunden con mayor velocidad y alcance, y suelen activar protocolos en salud, educación y asistencia social. En paralelo, el fenómeno del frío extremo dejó de ser visto solo como una cuestión meteorológica para pasar a ser un problema de gestión pública, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas como el AMBA, donde la exposición prolongada y la vulnerabilidad social pueden agravar sus efectos.