Resiliencia: Gisela Gilges explicó los cinco recursos

La life coach Gisela Gilges explicó que la resiliencia no significa evitar el dolor, sino contar con recursos para atravesarlo sin quedar atrapado en la crisis. En un video, desarrolló su teoría de los cinco recursos y destacó por qué la voluntad, por sí sola, no siempre alcanza.

En psicología, una idea suele repetirse desde hace décadas: no todas las personas se recuperan de la misma manera ante un mismo golpe, y la diferencia muchas veces no está en “aguantar más”, sino en los apoyos y herramientas disponibles. Sobre esa base, la life coach Gisela Gilges definió la resiliencia como la capacidad de sobreponerse a una crisis sin quedar instalado en el lugar donde ocurrió el daño.

“No es que no te duela, es tener recursos para no quedarte viviendo en el lugar donde la vida te golpeó”, sostuvo Gilges al explicar por qué, frente a una misma situación adversa, algunas personas logran recomponerse y otras quedan paralizadas.

Los cinco recursos para atravesar una crisis

Para ilustrarlo, la especialista comparó en un video publicado en su cuenta de Instagram la vida con una montaña de nieve: no es lo mismo descenderla con esquíes, bastones, antiparras, casco, ropa térmica y un profesor que hacerlo “en malla, sola, con dos tablas atadas a los pies y rezando para no caerte”. “La montaña es la misma, la nieve es la misma y la pendiente también. Pero una persona tiene recursos para atravesarla, la otra solo tiene voluntad”, señaló.

A partir de esa premisa, Gilges desarrolló lo que llamó la teoría de los cinco recursos, un esquema con el que busca explicar la diferencia entre atravesar una crisis o quedar vencido por ella. El primero es el recurso social, que no se trata de tener muchos vínculos, sino de contar al menos con “una persona real” a quien acudir cuando la situación duele.

El segundo es el recurso emocional, entendido como la posibilidad de sentir sin quedar absorbido por lo que se siente. “Mucha gente no se destruye por lo que siente, se destruye porque no sabe qué hacer con lo que siente”, advirtió. El tercero es el recurso intelectual, asociado a la capacidad de pensar con claridad en momentos difíciles y a reconocer que “la cabeza en crisis no siempre es el mejor lugar para decidir”.

El cuarto es el recurso económico, que —según aclaró— no alude a tener abundancia, sino a disponer de dinero propio y autonomía suficiente para no quedar atrapado en una dependencia total de otra persona. “Hay gente con muchísimo dinero y con cero recurso económico real”, remarcó.

Por último, mencionó el recurso de futuro: una dirección, una ilusión, un proyecto o una razón que impulse hacia adelante. Para Gilges, estos cinco elementos muestran que la resiliencia no depende solo de la fuerza de voluntad, sino de una construcción concreta y sostenida. “La gente no se hunde solo por lo que pasa. Se hunde por la cantidad de recursos que tiene o no tiene para atravesar el caos”, concluyó.

Análisis y proyecciones: En términos sociales y de salud mental, la mirada de Gilges dialoga con una tendencia que se consolidó en los últimos años: la idea de que la resiliencia no es un rasgo “mágico” o fijo, sino una capacidad influida por el entorno, los vínculos, la estabilidad económica y el sentido de propósito. Esa lectura también ayuda a entender por qué, en contextos de incertidumbre prolongada, la fatiga emocional aumenta y muchas personas no fallan por falta de voluntad, sino por carencia de sostén. En ese marco, la propuesta de pensar la crisis en clave de recursos puede funcionar como una herramienta útil para ordenar prioridades y detectar qué apoyos faltan antes de exigir resultados inmediatos.

Cómo evolucionó la discusión en los últimos años: En los debates contemporáneos sobre bienestar, el enfoque pasó de una noción individualista de “ser fuerte” a otra más amplia, que incorpora salud mental, redes de apoyo y autonomía material. La pandemia profundizó esa transformación al mostrar que la vulnerabilidad no se distribuye por igual y que la capacidad de adaptación depende tanto de factores psicológicos como sociales. En ese sentido, el planteo de Gilges se alinea con una visión más moderna de la resiliencia: no como resistencia solitaria, sino como combinación de vínculos, recursos internos, decisiones informadas y horizonte de futuro.