Dólar futuro: por qué crece el volumen y qué aconsejan los expertos

El incremento de los contratos de dólar futuro volvió a encender el debate en el mercado cambiario. Especialistas remarcan que su función central sigue siendo cubrir riesgos y no especular con una devaluación inmediata.

“Desde hace más de un siglo, los mercados de futuros nacieron para algo muy concreto: reducir la incertidumbre”. Esa lógica, que se consolidó en los grandes centros financieros del mundo, vuelve a cobrar relevancia en la Argentina en medio de la mayor volatilidad cambiaria y del renovado interés por el dólar futuro.

El incremento de los volúmenes operados en las últimas semanas puso nuevamente al dólar futuro en el centro de la escena. En ese contexto, los especialistas remarcan que su función principal sigue siendo la cobertura de riesgos y no la búsqueda de rentabilidad.

El interés por los contratos de dólar futuro creció con fuerza en un escenario de mayor incertidumbre cambiaria. Según los datos mencionados, el volumen negociado en este mercado alcanzó los USD 2.725 millones, más de tres veces el registrado en el mercado Forex, donde se operaron alrededor de USD 838 millones.

En el mercado interpretan que ese salto en la operatoria podría estar vinculado, en parte, con supuestas intervenciones del Banco Central para moderar la suba de la divisa. En economías con controles, saltos cambiarios o expectativas de devaluación, los futuros suelen ganar protagonismo porque permiten fijar precios hoy para operaciones que se concretarán más adelante.

Para el asesor financiero Leandro Stainnekker, este movimiento no debe leerse automáticamente como una señal de que los inversores anticipan una devaluación inminente. “El dólar futuro es una herramienta diseñada principalmente para cubrir el riesgo cambiario, más que para obtener rentabilidad”, explica.

En ese sentido, detalla que los importadores compran contratos para asegurarse el costo de sus futuras compras en el exterior, mientras que los exportadores los utilizan para preservar el valor de las divisas que liquidarán más adelante. Desde esa perspectiva, el mayor volumen refleja, sobre todo, un uso más intensivo de estos instrumentos para administrar la exposición al tipo de cambio.

Cobertura, no especulación

Para quienes buscan hacer rendir sus ahorros, Stainnekker considera que el dólar futuro no resulta una alternativa especialmente atractiva. “Para un inversor minorista no lo recomiendo como estrategia de inversión. Su principal utilidad es la cobertura”, afirma.

La explicación es simple: los contratos ya descuentan las expectativas del mercado sobre la evolución del dólar. Además, el apalancamiento propio de estos instrumentos eleva de manera considerable el riesgo para quienes no tienen experiencia operando derivados.

Por eso, sostiene que la relación entre riesgo y retorno suele ser menos conveniente que la que ofrecen otras alternativas disponibles en el mercado financiero.

Más allá del dólar futuro

El consultor Omar De Lucca comparte esa mirada y asegura que hoy no ve razones para que un pequeño ahorrista se posicione en futuros de dólar. A su juicio, el comportamiento reciente del tipo de cambio refuerza esa idea.

Recuerda que hace dos años el dólar libre rondaba los $1.500 y que actualmente continúa moviéndose cerca de esos niveles, pese a las oscilaciones registradas en el período. En ese lapso, además, no se produjo una devaluación brusca y, durante el último semestre, el tipo de cambio avanzó apenas alrededor de 1%, muy por debajo de la inflación.

Como antecedente de fondo, en la Argentina el dólar suele funcionar como refugio en contextos de tensión política, inflación elevada y dudas sobre el programa económico. Sin embargo, cuando la tasa de devaluación queda por detrás del aumento general de precios, el atractivo de “estar solo en dólares” pierde parte de su potencia frente a otras estrategias de preservación de valor.

Por eso, De Lucca considera que existen caminos más eficientes para quienes buscan cuidar y hacer crecer su patrimonio. “Yo lo que le recomendaría al pequeño ahorrista es, como siempre, que diversifique un poco. Que mantenga una posición en dólares, pero a su vez invierta en un instrumento de corto plazo, una obligación negociable de bajo riesgo, y que tenga algo atado a rendimientos como Lecaps”, indicó.

Análisis y proyecciones

La lectura dominante entre analistas es que el repunte del dólar futuro no necesariamente anticipa una corrida, sino que puede estar reflejando cobertura preventiva de empresas y fondos ante un escenario todavía frágil. En mercados emergentes, estos movimientos suelen intensificarse cuando conviven expectativas de inflación alta, cambios en la política monetaria y dudas sobre la trayectoria del tipo de cambio. Si la calma cambiaria se sostiene y las tasas reales continúan ordenando la demanda de pesos, es probable que parte de ese volumen se estabilice; si, en cambio, vuelven a crecer las tensiones políticas o monetarias, los futuros pueden volver a ganar participación como instrumento defensivo.

De Lucca también ve margen para una mejora en los activos locales. A su juicio, la mejora en la calificación del país, la baja del riesgo país y un contexto financiero más favorable podrían impulsar a la renta variable hacia fin de año. Por eso propone empezar a tomar posiciones de manera gradual y conservadora, aprovechando que todavía falta tiempo para que el calendario electoral vuelva a elevar la incertidumbre política.

Evolución reciente del tema

En los últimos años, la discusión sobre dólar futuro cambió varias veces de eje. En etapas de fuerte brecha cambiaria o de expectativas de devaluación, el instrumento fue visto casi exclusivamente como termómetro de tensión financiera. En momentos de mayor orden macroeconómico, en cambio, volvió a ocupar su rol más técnico: una herramienta de cobertura para empresas, exportadores e importadores. Esa dualidad explica por qué, aun con más volumen operado, no siempre puede concluirse que el mercado está apostando a un salto discreto del dólar; muchas veces, simplemente está buscando asegurar precios y reducir riesgos.

En definitiva, tanto Stainnekker como De Lucca coinciden en que el dólar futuro no aparece hoy como la opción más conveniente para el ahorrista minorista. La clave, remarcan, pasa por diversificar, priorizar el horizonte de inversión y evitar decisiones guiadas únicamente por el ruido del mercado cambiario.