Portugal eliminó a Croacia tras una polémica decisión del VAR
Portugal se impuso 2-1 y dejó a Croacia fuera de los octavos de final del Mundial en un cierre cargado de tensión. La acción decisiva fue anulada por el VAR a partir de la tecnología del sensor de la pelota.“El fútbol, a veces, cabe en centímetros”. La frase resume mejor que ninguna otra lo ocurrido en el cierre de Portugal vs. Croacia, donde una decisión milimétrica terminó por inclinar una noche dramática y dejó a los croatas sin el empate que habían encontrado en la última jugada.
Portugal le ganó 2-1 a Croacia y la eliminó de los octavos de final del Mundial en un partido cargado de emociones. El desenlace tuvo una fuerte polémica por un gol anulado a los croatas, que les habría permitido llevar el encuentro al tiempo suplementario en la última acción del partido.
Ivan Perisic envió un centro, la pelota sufrió un desvío en un jugador portugués y le cayó a Mario Pasali?, que al intentar controlar la jugada dejó el balón largo. Allí apareció Josko Gvardiol para marcar el gol en el minuto 12 del tiempo agregado de los 90 reglamentarios.
En medio de la euforia croata por el empate sobre la hora, el árbitro noruego Espen Eskas revisó la jugada en el VAR, ya que el sensor de la pelota detectó un toque imperceptible de Igor Matanovic. Esa intervención indicaba que Pasali? estaba en posición adelantada. Por ese motivo, el tanto no fue convalidado.
Con las protestas de los jugadores todavía en curso, el juez hizo seguir el juego hasta decretar el final. La revisión tecnológica terminó confirmando la decisión arbitral y cerró uno de los finales más controvertidos del torneo.
Se trató, además, de la segunda jugada polémica que favoreció al equipo de Cristiano Ronaldo, autor de un gol de penal en el encuentro. En la última fecha de la fase de grupos, el VAR ya había detectado un fuera de juego milimétrico de Davinson Sánchez, que le habría dado la victoria a Colombia en el minuto 92.
Según las imágenes oficiales difundidas por la FIFA, Sánchez tenía apenas unos centímetros de su pie derecho en posición adelantada. Ese antecedente alimentó aún más el debate sobre el uso de la tecnología para definir acciones límite en partidos decisivos.
La explicación de la FIFA
Tras la polémica que se generó en las redes sociales, la cuenta oficial de la FIFA explicó los motivos por los que el gol fue anulado.
“Según los datos proporcionados por la tecnología Connected Ball, incorporada en Trionda, la pelota oficial del Mundial, se demostró que hubo un contacto por parte del número 20 de Croacia, Igor Matanovic, en la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente el fuera de juego y anular el tanto”, detallaron.
Luego agregaron: “Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, que se muestra a los espectadores en la transmisión mediante un ‘gráfico de latido cardíaco’, y permiten a los oficiales disponer de un nivel sin precedentes de datos para tomar decisiones rápidas y precisas”.
Análisis y proyecciones
La jugada vuelve a poner en primer plano una discusión que el fútbol arrastra desde la implementación del VAR: la tensión entre la precisión tecnológica y la percepción de justicia en tiempo real. En términos competitivos, este tipo de decisiones reduce el margen de error humano, pero también amplifica la frustración de los equipos cuando la diferencia se define por contactos imperceptibles o posiciones adelantadas por pocos centímetros. A futuro, la tendencia apunta a un uso cada vez más sofisticado de la tecnología —especialmente en torneos FIFA—, aunque el debate sobre la “naturalidad” del juego y la comprensión de las revisiones seguirá siendo central.
Evolución del caso y del debate arbitral
En los últimos años, la postura de los organizadores ha virado hacia una mayor automatización de las decisiones: primero con el VAR, luego con sistemas de detección de fuera de juego más precisos y, más recientemente, con sensores integrados en la pelota. Lo que antes dependía casi por completo de la interpretación del árbitro asistente, hoy se complementa con datos objetivos y asistencia tecnológica. Sin embargo, la conversación pública no se cerró: mientras la FIFA insiste en la exactitud del sistema, muchos hinchas y protagonistas siguen cuestionando si estas herramientas mejoran la transparencia o si, por el contrario, fragmentan la emoción del juego.
En ese marco, lo ocurrido en Portugal-Croacia refleja una evolución clara: las grandes competencias ya no discuten solo tácticas y resultados, sino también el alcance de la tecnología como árbitro auxiliar. Y todo indica que esa tendencia se profundizará en los próximos torneos, con cada vez más sensores, trazabilidad de movimientos y herramientas de verificación instantánea.























