Riesgo país: baja a 417 puntos y toca un mínimo de 2018
El indicador elaborado por JP Morgan perforó los 420 puntos básicos y alcanzó su nivel más bajo desde abril de 2018. La mejora se explica por la suba de los bonos soberanos, aunque en el mercado conviven factores locales y externos.“Cuando cae el riesgo país, no siempre mejora la realidad inmediata, pero sí cambia el precio al que el mundo está dispuesto a financiar a un país”. Esa lógica, que atraviesa casi toda la historia reciente de la deuda argentina, vuelve a ponerse en evidencia ahora: el indicador elaborado por JP Morgan bajó a 417 puntos básicos y marcó un nuevo mínimo en la gestión de Javier Milei.
El riesgo país registra una leve baja en la cuarta rueda de la semana y se ubica por debajo de los 420 puntos básicos. El indicador elaborado por JP Morgan cede cuatro unidades hasta los 417 puntos básicos (-1%), según aparecen en las pantallas de Rava, y retrocede hasta el valor más bajo desde abril de 2018.
Se trata de una caída moderada, pero sostenida, que profundiza la tendencia bajista de las últimas cuatro ruedas. El indicador había logrado estabilizarse por encima de las 430 unidades a fines de julio, luego de haber tocado el pasado 22 de junio los 421 puntos, su mínimo durante la administración libertaria hasta ahora.
La última vez que el riesgo país presentó valores similares fue hace ocho años, durante el gobierno de Mauricio Macri: el 26 de abril de 2018 tocó los 418 puntos por última vez.
El movimiento actual responde, en parte, a la suba de los bonos soberanos. Los títulos bajo ley local trepan hasta 1,1% (AL41D), mientras que los Globales avanzan hasta 0,2% (GD35D). La excepción es el GD46D, que retrocede 0,8%.
Fernando Marull, socio de FMyA, atribuyó la baja del riesgo país a “estrictamente el contexto global”. Según explicó, el último reporte de empleo en Estados Unidos mostró que en junio se crearon menos puestos de trabajo de los esperados, lo que alimenta la expectativa de una eventual baja de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed). En ese escenario, parte de los inversores se vuelca hacia mercados emergentes y compra activos de esos países, entre ellos la Argentina.
Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, sostuvo en cambio que la principal explicación está en el desempeño de la macroeconomía argentina. A su criterio, el mercado percibe que el Gobierno empezó a mostrar capacidad para cumplir con las promesas realizadas para mejorar la economía, “incluso si hay algunas cuestiones que no están claras para el segundo semestre”. Además, señaló como un dato “positivo” la estimación de inflación de junio, que se espera por debajo del 2%.
En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADR) operan en terreno positivo, en sentido contrario a los principales índices de Wall Street. Encabeza las subas Globant (+4%), seguida por Loma Negra (+3,5%), Banco Supervielle (+2,5%) y Grupo Financiero Galicia (+2,4%). En tanto, YPF cae 1,3%.
En la plaza local, el Merval sube 0,9% y cotiza a 3.157.432,89 unidades, equivalente a US$1990,28 al ajustar por el dólar contado con liquidación (-0,3%). Entre las acciones de mejor desempeño se destacan Loma Negra (+4,9%), Irsa (+4,1%) y Banco Supervielle (+3,2%).
Análisis y proyecciones: la combinación de una baja del riesgo país, una mejora en bonos y un Merval firme sugiere una recomposición parcial de expectativas sobre la Argentina financiera. Sin embargo, este tipo de movimientos suele ser muy sensible a dos variables: la consistencia del programa económico y el contexto internacional. Si la desaceleración inflacionaria se consolida y el frente fiscal mantiene señales de orden, el mercado podría seguir comprimiendo el riesgo. Pero cualquier ruido político, dudas sobre la acumulación de reservas o un cambio en la postura de la Fed podría revertir parte de la mejora rápidamente, como ha ocurrido en varios ciclos argentinos anteriores.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, el riesgo país argentino se convirtió en un termómetro casi instantáneo de la confianza de los mercados. Tras los fuertes saltos observados en etapas de tensión financiera y renegociaciones de deuda, el indicador comenzó a aflojar con la expectativa de corrección macroeconómica. Durante 2023 y el inicio de la nueva gestión, el mercado pasó de una postura extremadamente defensiva a una lectura más selectiva: hoy distingue entre activos con potencial de recuperación y el riesgo soberano, que aún permanece alto en comparación internacional. La baja actual refleja esa transición, aunque todavía en niveles que muestran cautela y no normalización plena.
En síntesis, la mejora de los activos argentinos convive con un escenario todavía frágil: el mercado celebra señales de orden fiscal y desaceleración de precios, pero sigue atento a la evolución de la economía global y a la capacidad del Gobierno de sostener resultados concretos en los próximos meses.






















