La ola de calor en Francia desborda las morgues y deja un saldo mortal en alza

La histórica ola de calor que golpeó a Francia dejó un fuerte aumento de muertes y obligó a reforzar de urgencia la capacidad de las morgues en París y su periferia. Las autoridades sanitarias anticipan que el balance final será todavía mayor cuando se completen los registros.

“El verano de 2003 mató a unas 15.000 personas en Francia”, se recuerda todavía como una de las advertencias más crudas sobre el poder letal del calor extremo en Europa. Más de dos décadas después, la historia parece repetirse: la reciente ola de calor volvió a poner a Francia frente a una emergencia sanitaria y funeraria de enorme magnitud.

PARÍS (AP). — La histórica ola de calor que afectó a Francia durante la última semana provocó un fuerte aumento de las muertes y desbordó la capacidad de las morgues de París y sus alrededores, que debieron incorporar cámaras frigoríficas temporales para almacenar cuerpos.

Con las 32 plazas de su cámara frigorífica ocupadas, Zouhaeir Hertelli se ve obligado, a regañadientes, a responder suavemente “Non”, una y otra y otra vez a la pregunta de si tiene sitio “para uno más”. “Nos enfrentamos a una situación realmente catastrófica”, lamentó y agregó: “Estoy recibiendo cientos de llamadas”.

A medida que la ola de calor se desplazaba hacia otras partes de Europa, Francia empezó a medir el costo humano que dejó a su paso. El cálculo estadístico y sanitario de las muertes asociadas al calor puede demorar semanas o incluso meses, pero ya resulta evidente que el impacto de las temperaturas extremas fue severo en el país, especialmente entre las personas mayores que murieron en sus hogares.

En una primera estimación preliminar, la agencia nacional de salud pública gala indicó que las muertes se dispararon durante el pico de la ola de calor en Francia la semana pasada, que abrasó gran parte del país más grande de Europa con temperaturas que en muchos lugares superaron los 40 grados Celsius y que además batieron récords de máximas nocturnas, un agotador golpe doble para cuerpos ya fatigados.

Salud Pública de Francia señaló que hubo más de 1200 muertes solo el miércoles pasado, cuando el país registró el día más caluroso de su historia y rompió un récord que se había establecido apenas el día anterior. Luego, los decesos aumentaron a más de 1400 el jueves y a otros 1400 el viernes, se indicó. A modo de comparación, la tasa de muertes previa a la ola de calor en abril y mayo era de alrededor de 900 a 1000 por día, se precisó.

La agencia advirtió que espera que su estimación de exceso de mortalidad aumente a medida que lleguen más certificados de defunción de personas que murieron en sus casas y en centros de atención para personas mayores, donde la mayoría de las muertes aún no se registran de forma electrónica. “En consecuencia, la cifra será más alta”, indicó la agencia.

El organismo estatal señaló que el 85% de las muertes registradas hasta ahora durante los tres días que estudió correspondieron a personas de 65 años o más y que hubo un fuerte aumento de muertes en el hogar —de alrededor del 40%—, particularmente en la región de París.

Hertelli y otros empresarios del sector funerario dijeron que las morgues de París se quedaron rápidamente sin espacio de almacenamiento. El Ayuntamiento indicó que se instalaron dos unidades temporales de almacenamiento, con 20 plazas cada una, y que los hospitales de la ciudad aportaron otras 50 plazas adicionales.

Aun así, Hertelli contó que directores de funerarias con los que habló le dijeron que estaban teniendo que almacenar cuerpos en lugares tan lejanos como Chartres —a 80 kilómetros de París— y en otras regiones alrededor de la capital. Para abrir más espacio, explicó que pidió a las autoridades permiso para instalar temporalmente contenedores refrigerados fuera de su morgue, que está junto al aeropuerto de Orly, en París, pero que todavía espera luz verde.

“Las familias están sufriendo”, afirmó. “No tenemos ninguna solución que ofrecerles, porque las funerarias están llenas. Así que nos afecta profundamente, sentimos empatía por ellas, pero no hay nada que podamos ofrecer. Realmente nos enfrentamos a un problema, un gran problema”, añadió.

Véronique Bertrand, directora de una funeraria en París, dijo que teme que se hayan olvidado las lecciones aprendidas. “La mayoría de las muertes con las que estamos lidiando en este momento eran de personas que vivían solas en casa, aisladas. Dadas las circunstancias en las que fueron encontradas, no puede haber otra conclusión que que se trató de muertes causadas por el calor”, sostuvo Bertrand.

Análisis y proyecciones: En Europa, las olas de calor han dejado de ser episodios excepcionales para convertirse en un riesgo estructural de salud pública. El envejecimiento de la población, la soledad de muchos adultos mayores y la urbanización —que intensifica el llamado “efecto isla de calor” en ciudades como París— aumentan la vulnerabilidad frente a temperaturas extremas. En este contexto, los sistemas sanitarios y funerarios suelen quedar tensionados al mismo tiempo: primero por la atención de emergencias y luego por la gestión de fallecimientos, un doble impacto que obliga a reforzar protocolos de alerta temprana, asistencia domiciliaria y capacidad de refrigeración.

En los últimos años, la respuesta institucional ha ido evolucionando: tras tragedias históricas como la de 2003, muchos países europeos incorporaron planes de contingencia, recomendaciones para proteger a ancianos y campañas de hidratación y seguimiento. Sin embargo, la recurrencia e intensidad crecientes de estos eventos han mostrado límites en la preparación. La tendencia apunta a que, si los veranos extremos continúan intensificándose, las ciudades deberán ampliar de forma permanente su infraestructura de emergencia y adaptar viviendas, hospitales y servicios mortuorios a una realidad climática más severa.

La ola de calor se desplaza hacia los Balcanes

La ola de calor que azota Europa llegó este lunes a los Balcanes, donde las temperaturas superiores a 38 ºC en varias regiones provocaron incendios forestales. En Croacia, las autoridades advirtieron sobre condiciones peligrosas. En Bosnia y Albania se prevén temperaturas que podrían alcanzar los 40 ºC.

En Kosovo, el servicio meteorológico anunció que las temperaturas podrían alcanzar los 38 ºC este lunes, y recomendó a las personas más vulnerables permanecer en interiores durante el día. En Europa occidental, la ola de calor llevó a varios gobiernos a tomar medidas de emergencia, como el cierre de escuelas o la anulación de festivales.

Evolución reciente del fenómeno: En la última década, las olas de calor en Europa han sido cada vez más frecuentes, prolongadas e intensas, con temporadas estivales que baten récords de temperatura de forma recurrente. También cambió la percepción pública: lo que antes era visto como una incomodidad estacional pasó a considerarse una amenaza sanitaria seria, sobre todo para personas mayores, enfermos crónicos y quienes viven solos. Los gobiernos, por su parte, han ido endureciendo sus respuestas con alertas, restricciones de actividades y planes de emergencia, aunque cada episodio extremo vuelve a exhibir que la adaptación aún va por detrás de la velocidad del cambio climático y de sus impactos sociales.