Omoda 4: así es el SUV chino que llegará a la Argentina con planta de ensamblado y precio agresivo

La marca joven del grupo Chery se prepara para iniciar operaciones en la Argentina con una gama de crossovers y SUV. Entre sus novedades, planea instalar una planta de ensamblado y traer al Omoda 4 como uno de sus primeros modelos.

Hace ya varias décadas que la industria automotriz china dejó de ser solo un actor de bajo costo para transformarse en un competidor global con ambiciones de diseño, tecnología y electrificación. En ese contexto aparece Omoda, una marca del conglomerado Chery lanzada hace apenas tres años con el objetivo de captar al público joven con productos de perfil más premium que el resto del grupo.

La automotriz desembarcará en la Argentina en los próximos meses con una oferta variada de crossover y SUV, y con una novedad relevante: llegará como filial de la casa matriz e instalará en el país una planta de ensamblado de algunos de sus modelos. Antes de esa llegada —con presencia ya en mercados como Brasil, Chile y Uruguay, entre otros— fue posible tomar contacto con el Omoda 4, uno de los primeros vehículos que integrarán su cartera local.

El Omoda 4 se encuadra en el segmento B y presenta proporciones muy competitivas: mide 4,424 metros de largo, 1,863 metros de ancho, 1,575 metros de alto y ofrece una distancia entre ejes de 2,7 metros. Además, suma un despeje de 175 milímetros, un tanque de combustible de 51 litros y un baúl de 360 litros.

  • Largo: 4,424 m
  • Ancho: 1,863 m
  • Alto: 1,575 m
  • Distancia entre ejes: 2,7 m
  • Despeje: 175 mm
  • Capacidad del tanque: 51 L
  • Capacidad del baúl: 360 L

En materia de diseño, el modelo se aparta por completo de la estética habitual del segmento. La propia marca define a esta propuesta como “Cyber Mecha”, una interpretación inspirada en la robótica de ciencia ficción, el anime y los videojuegos. El resultado es una carrocería marcada por ángulos filosos, pliegues profundos y una impronta general muy futurista y agresiva.

En el frontal sobresalen la parrilla tridimensional, el capot con caída de “nariz de tiburón” y los faros dobles divididos. De costado, además de los quiebres de la carrocería, llaman la atención las manijas embutidas y la línea de techo con caída coupé flotante. En la parte trasera, en tanto, se destaca una firma lumínica en forma de rayo y un spoiler integrado que refuerza su estética deportiva.

El habitáculo acompaña esa propuesta con una identidad propia. Bajo el concepto Starship Cockpit, el interior busca una inmersión tecnológica total y apunta de lleno a las nuevas generaciones. El centro de la escena está ocupado por una gran interfaz envolvente con pantalla vertical tipo tablet para el sistema de infoentretenimiento y por un tablero completamente digital.

También se destaca la calidad percibida, con buenas terminaciones, materiales suaves al tacto y apliques que simulan fibra de carbono. La posición de manejo es cómoda y hay espacio generoso en las plazas traseras, un punto que suele ganar relevancia en la evolución de los SUV compactos en los últimos años, en especial frente a un público que prioriza versatilidad sin resignar tecnología.

Las butacas delanteras son de tipo baquet, con detalles deportivos, mientras que el volante, de tamaño reducido y formato achatado, remite a los mandos de una nave o de una cabina de simulación. Como guiño adicional, el botón de encendido permanece oculto bajo una tapa roja, una referencia estética asociada a los superdeportivos italianos.

En el plano tecnológico, incorpora el ecosistema Super Easy OS con inteligencia artificial, reconocimiento de voz avanzado y navegación integrada. Esa combinación refleja una tendencia que viene profundizándose en la última década: vehículos cada vez más conectados, con interfaces pensadas no solo para conducir sino también para interactuar de forma permanente con el usuario.

Electrificación inteligente

En los mercados internacionales, el Omoda 4 se comercializa con distintas mecánicas, desde alternativas híbridas hasta versiones 100% eléctricas. La que probablemente llegue a la Argentina será la SHS, sigla de Super Hybrid System, disponible en la variante Ultra.

De acuerdo con los datos suministrados por la empresa, este sistema combina un motor naftero turboalimentado de 4 cilindros en línea, 16 válvulas y 1,5 litros de cilindrada, que entrega 143 CV y 215 Nm de torque, con un propulsor eléctrico de 204 CV y 310 Nm. En conjunto, el sistema desarrolla 224 CV (165 kW) y 295 Nm. La transmisión es automática tipo DHT y la tracción, delantera.

El conjunto se alimenta mediante una batería de fosfato de hierro y litio con 1,83 kWh de capacidad.

  • Motor: naftero con turbo
  • Cilindros: 4 en línea
  • Válvulas: 16
  • Cilindrada: 1.5 L
  • Potencia: 143 CV
  • Potencia combinada: 224 CV
  • Torque: 22 kgm
  • Caja: automática tipo DHT
  • Tracción: delantera

Las primeras impresiones de manejo son muy favorables. Tanto en circuito como en ciudad, el Omoda 4 se muestra ágil, brioso y con respuestas inmediatas. La sensación general es que dispone de potencia y torque suficientes para afrontar distintas situaciones de conducción con solvencia.

Según las cifras difundidas, acelera de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y registra consumos cercanos a los 5,3 litros cada 100 kilómetros, lo que, sumado a la capacidad del depósito, le permite superar los 900 kilómetros de autonomía total.

La dirección transmite información con claridad y se percibe precisa tanto en maniobras en espacios reducidos como al enlazar curvas a velocidad. El comportamiento dinámico también es destacado, no solo por la carrocería equilibrada sino por el correcto trabajo de las suspensiones, que absorben con eficacia las irregularidades del camino.

En un mercado donde la electrificación, la conectividad y el diseño distintivo pasaron a ser variables centrales de competencia, el Omoda 4 aparece como un modelo a seguir de cerca frente a la ofensiva de marcas chinas en la región. Su propuesta combina imagen, equipamiento y una mecánica híbrida de prestaciones elevadas, una fórmula que ya demostró ser efectiva para captar atención en otros mercados.

Además, el principal argumento de cara a su llegada al país no parece estar solo en su planteo conceptual, sino también en la estrategia de precios y posventa. Se estima que rondará entre los 23.000 y 30.000 dólares, incluso por debajo de su valor en Europa.

En los últimos años, la postura de los fabricantes chinos frente a América Latina cambió de manera marcada: dejaron de presentarse únicamente como alternativa económica y comenzaron a instalarse con redes comerciales, productos más sofisticados y, en algunos casos, proyectos industriales locales. La apuesta de Omoda en Argentina sigue esa lógica y busca combinar volumen, tecnología y una imagen de marca más aspiracional, un camino que puede acelerar la competencia en el segmento de los SUV compactos.

Análisis y proyecciones: Si la marca concreta su desembarco con precios competitivos, una oferta híbrida eficiente y respaldo de postventa, podría captar a compradores que hoy comparan equipamiento, consumo y costo de uso por encima del origen del vehículo. En un contexto de mayor aceptación de marcas asiáticas y de creciente interés por soluciones electrificadas, el desafío estará en sostener la percepción de calidad a largo plazo y en construir confianza de servicio, dos variables que suelen definir el éxito de estos proyectos en mercados emergentes.