Murió Ernestina Pais: la conductora tenía 54 años y dejó una huella en la TV argentina

La periodista y conductora Ernestina Pais murió este viernes a los 54 años tras ser atropellada por un tren en San Isidro. Su trayectoria marcó la televisión, la gráfica y el teatro argentino, con hitos como Mañanas informales y Caiga Quien Caiga.

“La televisión argentina ya había visto romper moldes muchas veces, pero pocas figuras encarnaron ese cambio con tanta naturalidad como Ernestina Pais”, podría resumirse el recorrido de una conductora que este viernes murió a los 54 años y dejó una marca propia en la pantalla chica, la gráfica y el escenario.

Fuentes policiales confirmaron a LA NACION que la periodista falleció atropellada por un tren en San Isidro, luego de cruzar con su auto un paso a nivel en las calles Sáenz Peña y El Cano, que estaba con la barrera baja. Pais conducía un Honda City negro y el impacto se produjo del lado del conductor. La única víctima fatal fue ella.

Entre los hitos de su carrera sobresale haber sido convocada por Jorge Guinzburg para compartir la conducción de Mañanas informales, el ciclo de Canal 13 que estuvo al aire entre el 16 de mayo de 2005 y el 19 de diciembre de 2008. Tras la muerte del histórico conductor, en marzo de 2008, Pais quedó al frente del programa. Antes, había trabajado como movilera en otro envío de Guinzburg, La biblia y el calefón.

Su primer gran vínculo profesional, sin embargo, no fue con la televisión sino con el periodismo gráfico. En 1996 fue una de las fundadoras de la edición argentina de la revista francesa Los Inrockuptibles, una publicación ligada a la cultura musical que circuló hasta 2018. Ella misma definió en una entrevista de 2019 que su formación inicial estuvo marcada por el cine y la fotografía, y que en ese proyecto se ocupaba de la parte fotográfica, antes de dar el salto a la televisión de la mano de Guinzburg.

Más adelante, también se consolidó como una de las dueñas del restaurante Milion, en Recoleta, desde 1999. En el plano familiar y profesional, compartió trabajo con su hermana Federica Pais en Sabés o sonás, el programa de preguntas y respuestas para adolescentes que emitía Canal 7 en 2003.

Otro de los momentos más recordados de su carrera llegó en 2009, cuando condujo Caiga Quien Caiga, el clásico creado por Mario Pergolini. Con ese paso, se convirtió en la primera mujer en estar al frente del ciclo, un hecho que en retrospectiva puede leerse como parte de una transición más amplia en la televisión argentina, donde durante décadas la conducción de programas de alto perfil estuvo dominada por varones.

Su presencia en la pantalla continuó en años posteriores: en 2013 condujo de manera temporal Desayuno americano, por América TV, y en 2016 participó en Bailando por un sueño, el ciclo de Marcelo Tinelli. Su última aparición en televisión fue como panelista de Intratables, también en América TV, en 2021.

En el último tiempo, Pais se había volcado a la actuación teatral. Justamente esta noche tenía previsto presentarse con El divorcio del año en el teatro Nini Marshall, en Tigre, bajo la dirección de José María Muscari y junto a Fabián Vena, Romina Gaetani, Rocío Igarzábal y Juan Palomino.

En una entrevista publicada por LA NACION el 18 de diciembre del año pasado, la conductora había hablado con crudeza y esperanza sobre su lucha con el alcohol. “Es un milagro que hoy esté acá, hablando con vos. Hace dos años, no veía el camino de salida y hoy sí, es la redención, volver a creer en el día a día y en la vida que estás transitando. A mis amigos les digo ‘soy un bebé recién nacido’”, contó entonces.

Ese testimonio estuvo atravesado por el impacto de la pandemia de Covid-19, un período que afectó de manera profunda la economía, la salud mental y las rutinas de millones de personas. En su caso, el encierro, la imposibilidad de hacer teatro y las deudas derivadas del cierre temporario de Milion habrían agravado su adicción al alcohol. Luego de un episodio doméstico, su familia judicializó la situación con el objetivo de impulsar su internación.

En aquella misma entrevista, Pais relató que había permanecido internada en un centro de salud mental durante seis meses y medio, y que ese proceso había marcado el inicio de su recuperación. También dejó una reflexión sobre el desafío de sostener la mejoría fuera de una internación: “Ahora, que pasó un año y medio desde mi externación, no pienso en lo difícil de una internación, sino en lo difícil que es estar afuera”. Su diagnóstico personal, decía, era que la recaída seguía siendo un temor presente y que cada etapa exigía un trabajo cotidiano.

Incidentes viales y exposición pública

En marzo de este año, LA NACION informó que Pais había protagonizado un incidente de tránsito en el barrio de Vicente López, sobre la Avenida del Libertador, en el tramo comprendido entre Las Heras y Lavalle. Ese episodio se sumó a un historial de siniestros viales que había adquirido visibilidad pública con el correr de los años.

De hecho, el hecho de marzo fue el cuarto siniestro que la conductora y actriz había protagonizado en siete años. El primer antecedente data de 2019, cuando cerca de las 2.30 chocó un auto estacionado en Olivos e intentó escaparse en presunto estado de ebriedad. En 2022 repitió una mecánica similar en Palermo, donde fue detenida por la Policía tras intentar huir. Y en 2023 colisionó en Núñez y, como en el episodio más reciente, se negó al control de alcoholemia.

Historia familiar y heridas abiertas

Ernestina y Federica eran hijas de José Miguel Pais, detenido y desaparecido en 1976 durante la dictadura militar. En 2019, la conductora recordó el secuestro de su padre: contó que se lo llevaron de un bar en Juan B. Justo y Santa Fe, mientras estaba con el marido de Cecilia Rosetto, y que al mismo tiempo otro grupo fue a su casa para llevarse pertenencias y documentos.

También relató que su madre ocultó una agenda con nombres de familiares y compañeros debajo de su colchón para evitar que otras personas fueran buscadas. En ese repaso íntimo, Pais subrayó el daño profundo que dejó aquella violencia en toda la familia y admitió que muchas de esas heridas seguían sin sanar.

La conductora tenía un hijo, Benicio, de 22 años. Había nacido el 12 de marzo de 1972 en la ciudad de Buenos Aires.

Análisis y proyecciones

La muerte de Ernestina Pais vuelve a poner en primer plano dos discusiones recurrentes en la agenda pública argentina: la seguridad vial y la salud mental. En un país donde los accidentes en pasos a nivel siguen siendo un problema estructural, los cruces ferroviarios con barreras requieren infraestructura, control y conductas preventivas sostenidas. Al mismo tiempo, su historia personal dejó expuesto cómo la exposición mediática, las crisis económicas y los problemas de consumo pueden superponerse hasta generar un cuadro complejo que necesita abordajes sanitarios y familiares, no solo judiciales o policiales.

En términos de proyección, su caso probablemente será recordado en dos planos. Por un lado, como el de una comunicadora que abrió camino en formatos masivos y ocupó espacios históricamente dominados por hombres. Por otro, como un ejemplo doloroso de cómo los problemas de adicción y las consecuencias de la pandemia siguieron reverberando en los años posteriores, incluso cuando la persona intenta reconstruirse. Su trayectoria resume una evolución frecuente en figuras de alta exposición: del brillo profesional al testimonio íntimo sobre la fragilidad, la recuperación y la necesidad de acompañamiento.

Evolución reciente de su figura pública

En los últimos años, la imagen pública de Pais cambió de manera notable. De ser una conductora asociada al humor, la agilidad y la televisión de entretenimiento, pasó a mostrarse con mayor franqueza respecto de su salud mental y su consumo problemático de alcohol. Esa transformación la ubicó en un registro distinto, más introspectivo y testimonial, en línea con una época en la que varias figuras públicas comenzaron a hablar con menos tabú sobre adicciones, internaciones y procesos de rehabilitación. En su caso, el recorrido cerró con una voluntad explícita de reconstrucción, aun reconociendo que el afuera seguía siendo una batalla diaria.