Washington impulsa un marco de paz entre Líbano e Israel, pero la violencia se reaviva en Ormuz
Estados Unidos anunció en Washington un acuerdo marco entre Líbano e Israel para abrir una vía de paz duradera, aunque casi al mismo tiempo se reanudaron los choques con Irán en el estrecho de Ormuz. El escenario vuelve a mostrar la fragilidad de cualquier avance diplomático en Medio Oriente.
“La paz se hace con los enemigos”, recordó en más de una ocasión el historiador israelí Benny Morris para describir los frágiles equilibrios de Medio Oriente. Esa máxima volvió a quedar expuesta este viernes, cuando Washington celebró un acuerdo marco entre el Líbano, Israel y Estados Unidos, al mismo tiempo que el conflicto con Irán sumaba nuevos ataques en el estrecho de Ormuz.
WASHINGTON.– Pese a algunas señales positivas, la tensión no cede en Medio Oriente. El Líbano, Israel y Estados Unidos firmaron el viernes en Washington un acuerdo marco trilateral que busca allanar el camino para un pacto de paz entre dos antiguos adversarios de la región, pero poco después se reanudaron los choques armados entre Irán y las fuerzas norteamericanas.
En respuesta a un ataque iraní contra un buque de carga en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos bombardeó el viernes depósitos iraníes de misiles y drones, así como radares costeros, informó el ejército norteamericano.
“La agresión injustificada contra la navegación comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto el fuego”, señaló el Mando Central de Estados Unidos en X, al describir los bombardeos contra Irán como “una respuesta contundente al ataque de ayer contra un buque comercial que transitaba por el estrecho de Ormuz”.
En Washington, en tanto, se había celebrado horas antes un acuerdo presentado como histórico.
“Nos complace anunciar un acuerdo marco entre el gobierno soberano del Líbano y, por supuesto, el gobierno de Israel, con la mediación y el apoyo de Estados Unidos”, dijo el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante la ceremonia.
El entendimiento, alcanzado tras varios días de conversaciones para poner fin a los combates entre Israel y Hezbollah —grupo respaldado por Irán—, establece “un marco para una paz y una seguridad duraderas”, añadió Rubio.
Poco después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que su Ejército permanecerá en el sur del Líbano hasta que Hezbollah deponga las armas. “Lo más importante es que Israel permanezca en la zona de seguridad en el sur del Líbano. Es un logro importante y lo mantendremos hasta que Hezbollah sea desarmado”, declaró en un video difundido a medios israelíes.
Las fuerzas israelíes permitirán, no obstante, que el Ejército libanés tome el control de “dos zonas piloto”, una al sur del río Litani y otra al norte, a unos 30 kilómetros de la frontera. Netanyahu también señaló que los desplazados libaneses no podrán regresar por ahora a la zona ocupada por Israel.
El conflicto entre Israel y Hezbollah estalló cuando el grupo terrorista disparó contra territorio israelí el 2 de marzo, días después de que Estados Unidos e Israel atacaran inicialmente a Irán. La ofensiva derivó en bombardeos y operaciones terrestres israelíes que dejaron más de 4000 muertos en el Líbano y desplazaron a más de un millón de personas.
Del lado israelí, al menos 32 soldados y cuatro civiles murieron en esta ronda de hostilidades. Hezbollah no informa sus bajas, aunque Reuters reportó en mayo que varios miles de sus combatientes habían muerto.
Las negociaciones en Washington incluyeron una propuesta para que Israel cediera parte del territorio que ocupa en el sur del Líbano al Ejército libanés. Un funcionario del Departamento de Estado dijo el jueves a Reuters que Israel había aceptado retirarse de una porción de esa zona, algo que responsables israelíes y libaneses negaron.
Antes de la reanudación de las conversaciones, Israel y Hezbollah habían acordado un alto el fuego, aunque las tropas israelíes permanecieron en el sur del Líbano, en una “zona de contención” destinada a impedir nuevos ataques contra el norte de Israel.
La violencia, sin embargo, continuó. El viernes, el Ejército israelí dijo que mató a siete miembros de Hezbollah que operaban cerca del área bajo su control. Ese mismo día, las fuerzas israelíes lanzaron folletos sobre Mansouri, en el sur del Líbano, para ordenar a los residentes que abandonaran la localidad, informaron medios estatales libaneses. Fue la primera advertencia de ese tipo desde la entrada en vigor del último cese del fuego.
Un vocero militar israelí sostuvo que se trató de un “recordatorio” a la población civil de que “la zona se encuentra dentro del área de seguridad en la que operan los soldados israelíes”. Autoridades libanesas denuncian, en cambio, que las tropas israelíes imponen el control disparando contra cualquiera que se acerque, incluidos civiles y soldados libaneses.
Tensión en Ormuz
En paralelo, Trump afirmó en Truth Social que Irán lanzó al menos cuatro drones de ataque de un solo uso contra embarcaciones que navegaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. Según el mandatario, uno impactó en la cubierta superior de “un gran y muy costoso buque de carga”, mientras que Estados Unidos derribó los otros tres.
“Obviamente, esto es una violación estúpida de nuestro Acuerdo de Alto el Fuego”, escribió Trump.
El ataque contra el Ever Lovely, un portacontenedores que navegaba cerca del lado omaní del estrecho, parece haber sido la primera agresión iraní conocida contra una embarcación comercial desde la firma, la semana pasada, de un acuerdo preliminar de paz entre Teherán y Washington.
El episodio expuso las dificultades para restablecer el tránsito marítimo previo a la guerra. Aunque Estados Unidos e Irán acordaron reabrir el estrecho y Trump declaró que la vía quedaba libre para la navegación, el pacto no precisa cómo debe concretarse esa reapertura.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní sostuvo el viernes que el estrecho se encuentra dentro de aguas iraníes y omaníes, y citó una cláusula del acuerdo que, según Teherán, le permite gestionar el tráfico marítimo. El texto señala que Irán “hará los arreglos, empleando sus mejores esfuerzos”, para garantizar el paso seguro de buques comerciales.
Esa redacción deja margen para distintas interpretaciones, explicó Jakob Larsen, director de Seguridad de Bimco, una asociación internacional del sector naviero. Según el experto, algunas compañías y aseguradoras podrían concluir que la situación es demasiado riesgosa para cruzar la vía marítima. “Existe un temor real de que las hostilidades vuelvan a estallar”, advirtió.
Los mercados petroleros, sin embargo, restaron importancia a la escalada. Los precios subieron tras el ataque, pero luego retrocedieron ante la continuidad del tránsito de buques cisterna. El Brent llegó a cotizar el viernes por debajo de los 72 dólares, un nivel previo al inicio de la guerra.
Irán también discutió con Omán la posibilidad de cobrar tarifas por servicios a los buques que atraviesen el estrecho, una propuesta que provocó el enojo de Trump. El ataque ocurrió poco después de que Rubio dejara el golfo Pérsico, donde se reunió con ministros del Consejo de Cooperación del Golfo para tranquilizar a los aliados regionales de Washington sobre el acuerdo preliminar con Teherán.
En una declaración conjunta, Estados Unidos y los países del Golfo reclamaron una “navegación libre, incondicional y sin restricciones” por el estrecho y rechazaron la imposición de peajes, tarifas o cualquier intento de un país de ejercer control sobre esa vía.
Análisis y proyecciones: El escenario descrito combina dos dinámicas que históricamente suelen retroalimentarse: la lógica de guerra limitada y la negociación bajo presión. En el caso de Líbano e Israel, la presencia de una “zona de seguridad” y de un alto el fuego incompleto recuerda otros episodios en los que los acuerdos redujeron la intensidad del combate, pero no resolvieron el problema de fondo: el control territorial y el desarme de actores no estatales. En Ormuz, en tanto, el valor estratégico del estrecho lo convierte en un punto de máxima sensibilidad para los mercados energéticos globales; incluso incidentes acotados pueden elevar primas de riesgo, tensionar seguros marítimos y alterar rutas comerciales. Si las partes no logran precisar mecanismos verificables de cumplimiento, la desconfianza puede volver rápidamente a traducirse en nuevos choques, con costos políticos para Washington y efectos económicos más amplios si el comercio energético percibe una amenaza sostenida.
Evolución reciente de los actores y del conflicto: En los últimos años, la postura de Estados Unidos osciló entre la disuasión militar y la búsqueda de acuerdos parciales para evitar una escalada mayor. Israel, por su parte, mantuvo como prioridad la seguridad de su frontera norte y la destrucción de capacidades de Hezbollah, mientras que el gobierno libanés insistió en la necesidad de recuperar soberanía territorial y limitar la presencia israelí en el sur. Irán, en cambio, consolidó su papel como apoyo político y militar de Hezbollah y como actor con capacidad de presión sobre rutas estratégicas como Ormuz. Hasta la fecha de esta noticia, la evolución del conflicto muestra que las partes aceptan mesas de negociación solo cuando la correlación de fuerzas se vuelve riesgosa, pero aun así conservan objetivos incompatibles, lo que vuelve frágil cualquier avance y deja abierta la posibilidad de nuevas escaladas.
Agencias AFP, Reuters y Xinhua y diario The New York Times






















