Scaloni ensaya el doble nueve ante Jordania y reserva a Messi para los cruces decisivos
Lionel Scaloni ultima el equipo para el cierre de la fase de grupos y analiza la posibilidad de juntar a Julián Álvarez y Lautaro Martínez. Con Messi preservado, el doble nueve gana terreno como plan alternativo para un cruce que podría ofrecer resistencias tácticas similares a las de Jordania.
En el fútbol, las grandes decisiones suelen tomar forma cuando el tablero obliga a elegir. Como escribió una vez C. S. Lewis, “no se puede volver atrás y cambiar el comienzo, pero sí se puede comenzar donde estás y cambiar el final”. En Dallas, Lionel Scaloni parece dispuesto a hacerlo: con la clasificación encarrilada y Lionel Messi resguardado, el técnico argentino evalúa un movimiento que hasta hace poco parecía remoto, juntar desde el arranque a Julián Álvarez y Lautaro Martínez.
DALLAS, Estados Unidos (enviado especial).– La noche en el hotel The Adolphus no terminó con el desenlace del grupo H, que tuvo como gran novedad la eliminación de Uruguay de Marcelo Bielsa y la confirmación de que Cabo Verde será el rival de Argentina en los dieciseisavos de final del Mundial, el próximo viernes en Miami. Después de la cena, Lionel Scaloni siguió puliendo detalles de la formación que presentará este sábado ante Jordania, en el cierre de la primera fase, y en ese bosquejo comenzó a tomar fuerza una variante: que Julián Alvarez y Lautaro Martínez compartan el ataque.
La pregunta se repitió varias veces en las conferencias de Scaloni. Incluso, antes del partido con Austria, el propio entrenador ironizó al ver en la sala al periodista que suele insistir con esa inquietud: si existe la posibilidad de que el máximo artillero de la Serie A y el delantero de Atlético de Madrid jueguen juntos desde el comienzo. La respuesta fue siempre la misma: como Lionel Messi tiene un lugar asegurado, no hay espacio para otros dos futbolistas de características casi netamente ofensivas. Por eso, la idea habitual fue jugar con el capitán y un nueve, o, a lo sumo, con un futbolista de perfil más mixto, como Thiago Almada, Giuliano Simeone o Nicolás González, capaces de recorrer más metros y de colaborar en la presión y la marca.
Sin embargo, con Messi en el banco, el “doble nueve” pasó a ser una alternativa real. También influye que Jordania suele defender con una línea de cinco hombres, por lo que el cuerpo técnico entiende que puede resultar útil reforzar el centro del ataque para atacar mejor los espacios entre centrales y carrileros. Frente a un esquema así, sería más sencillo para el adversario controlar a un solo centrodelantero, con un marcador central respaldado por el líbero: siempre sobraría un hombre. Además, al observar el principio del camino que puede tener Argentina hacia la final, poblado de rivales que no figuran entre las grandes potencias, es probable que vuelvan a aparecer planteos conservadores como el de Jordania, al menos por tramos. Y, como remarcó Scaloni este viernes en el Dallas Stadium, el equipo debe estar preparado para afrontar cualquier escenario.
Existe también un componente emocional. Lautaro Martínez todavía no convirtió en mundiales, salvo en la tanda de penales de Qatar 2022 frente a Países Bajos. En Norteamérica 2026 fue titular ante Argelia y Austria por la molestia en el tobillo derecho que impidió a Alvarez llegar con continuidad al debut, pero no logró aprovechar la oportunidad. Mostró sacrificio, cumplió con un trabajo táctico importante, aunque casi no dispuso de chances claras. Julián ingresó desde el banco en ambos encuentros y tampoco anotó: tuvo una ocasión muy clara sobre el final ante Austria, definió al cuerpo del arquero y, en la continuidad de la jugada, Messi marcó.
“Amo a los dos”, dijo Scaloni después de ese partido, lamentando no poder reunirlos por la presencia del capitán, el único verdaderamente intocable. Ese momento puede llegar ahora, frente a Jordania. Si no sucede desde el inicio, podría darse en algún tramo del encuentro, siempre que Messi permanezca en el banco.
Julián y Lautaro fueron titulares juntos en nueve ocasiones, y en cuatro de ellas como únicas referencias de ataque: el 3-0 sobre Jamaica en 2023, con gol de Alvarez tras asistencia de Martínez; el 3-0 a Chile por la eliminatoria sudamericana en 2024, también con tanto de Julián; la derrota por 2-1 ante Colombia en Barranquilla, por la misma competencia; y el 1-0 sobre Venezuela en un amistoso en Miami en 2025. En los otros partidos coincidieron con un tercer atacante, que fue Nicolás González, Ángel Di María o Messi, mientras Alvarez se recostaba sobre la izquierda.
El mediocampo, a su vez, sería algo más combativo de lo habitual, con Leandro Paredes, Exequiel Palacios, Giovani Lo Celso y, más libre, Nicolás Paz, o con Giuliano Simeone por la banda derecha. La búsqueda es sostener equilibrio sin resignar agresividad, una fórmula que en la era Scaloni ha sido clave para combinar control, presión alta y capacidad de adaptación según el rival.
Hasta ahora, el 100% de los goles argentinos en el Mundial fue convertido por Messi, que el viernes será preservado pensando en los cruces de eliminación directa. La intención de Scaloni es recuperar la formación inicial ideal, con el capitán nuevamente entre los titulares y uno de los dos centrodelanteros esperando en el banco, aunque listo para ingresar si el desarrollo lo requiere.
El partido frente a Jordania aparece como una instancia ideal para ensayar variantes y para que varios futbolistas sumen confianza. El conjunto asiático perdió sus dos primeros compromisos y ya quedó sin chances incluso de meterse entre los mejores terceros. No se descarta, además, que su entrenador, el marroquí Jamal Sellami, presente una alineación alternativa. En ese contexto, el duelo también funciona como banco de pruebas para Argentina, que busca confirmar automatismos antes de que la exigencia suba en la fase eliminatoria.
Análisis y proyecciones: desde la llegada de Scaloni, Argentina fue mutando de un equipo que dependía en gran medida de las individualidades a una selección más flexible, capaz de alternar entre el 4-3-3, el 4-4-2 y variantes con dos puntas. La posible sociedad entre Julián Álvarez y Lautaro Martínez responde a esa evolución: dos delanteros de alto despliegue, complementarios en movimientos y lectura de espacios. Si la fórmula funciona, puede ofrecerle al equipo una herramienta valiosa frente a rivales cerrados o de bloque bajo; si no, confirmará que el sistema de un solo centrodelantero sigue siendo el que mejor convive con Messi. En cualquier caso, Scaloni parece decidido a ampliar el repertorio sin alterar la jerarquía de su estructura principal.
Para el entrenador será el momento de probar jugadores y, para varios futbolistas, la oportunidad de demostrar que pueden ser opción cuando el director técnico lo requiera. Incluso en escenarios especiales, como el del “doble nueve”: una fórmula que Scaloni no imagina como plan de gala, pero que quiere tener disponible por si alguna vez la necesita.
Evolución reciente del tema: en los últimos años, la discusión sobre la convivencia entre Lautaro y Julián se volvió recurrente porque ambos crecieron al mismo tiempo en la selección y en ligas top de Europa, mientras Messi siguió ocupando un lugar central en la planificación. Durante buena parte del ciclo, el debate giró en torno a si podían coexistir sin perder equilibrio; con el correr de los torneos, Scaloni fue inclinándose por soluciones más pragmáticas, privilegiando el funcionamiento colectivo. Ahora, con Messi preservado y un rival que se presenta con línea de cinco, la chance de verlos juntos deja de ser una hipótesis teórica y pasa a ser una herramienta concreta dentro de un proceso que ya mostró que Argentina puede adaptarse sin renunciar a su identidad.






















