Karina Milei mueve fichas con Santilli y Martín Menem mientras crece la presión por la salida de Adorni
La Casa Rosada vivió este viernes una jornada cargada de tensión, reuniones reservadas y señales políticas que alimentaron una hipótesis cada vez más fuerte dentro del oficialismo: la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete podría ser inminente.
En ese contexto, Karina Milei encabezó una serie de encuentros clave con dos dirigentes de peso en el esquema libertario: Diego Santilli y Martín Menem. La reunión, que en otro momento podría haber sido interpretada como una simple mesa de coordinación política, hoy adquiere un peso especial por el delicado escenario que atraviesa el Gobierno.
Las versiones sobre una inminente renuncia de Manuel Adorni se multiplicaron en las últimas horas, impulsadas por el creciente desgaste político del funcionario, el avance de cuestionamientos judiciales y la fuerte presión interna dentro de La Libertad Avanza.
Aunque oficialmente nadie confirma movimientos, en los pasillos de Balcarce 50 el clima cambió. Ya no se discute únicamente si Adorni seguirá o no en el cargo, sino cómo ordenar una eventual transición sin que el Gobierno pague un costo político mayor.
La reunión encabezada por Karina Milei dejó en claro un dato central: la secretaria general volvió a asumir el control de la crisis. Como ya ocurrió en otros momentos de tensión interna, “El Jefe” tomó la conducción política para blindar al Presidente y administrar daños.
El nombre que más fuerte suena para reemplazar a Adorni es el de Santilli. Su perfil combina gestión, capacidad de negociación y diálogo con gobernadores, tres atributos que hoy el oficialismo considera imprescindibles para atravesar la tormenta política. Además, su eventual desembarco sería leído como una señal de moderación hacia sectores del establishment político y económico.
Por su parte, Martín Menem aparece como una pieza clave en el armado legislativo. Su rol es estratégico porque cualquier reconfiguración del Gabinete deberá contemplar también el equilibrio parlamentario, en un momento donde el Gobierno necesita preservar músculo político para sostener reformas y contener embates opositores.
El trasfondo de la crisis excede el caso Adorni. Lo que está en juego es el delicado equilibrio de poder dentro del universo libertario. La tensión entre el armado político de Karina Milei, la influencia de Santiago Caputo y las distintas terminales del oficialismo vuelve a quedar expuesta.
En este escenario, el regreso de Javier Milei al país será decisivo. Todas las miradas apuntan ahora al Presidente, que deberá resolver si sostiene a uno de sus funcionarios más emblemáticos o si habilita una salida que permita descomprimir la creciente crisis.
La decisión no será menor. Si Adorni deja el cargo, no será solamente un cambio de nombres. Será una señal política potente sobre cómo Milei elige gestionar su primera gran crisis interna.
La pregunta ya no es si habrá cambios. La verdadera incógnita es cuán profundos serán.
























