Avioneta se estrella contra la Torre Citic de Pekín y desata un amplio operativo policial

Una aeronave ligera impactó contra la Torre Citic, el rascacielos más alto de Pekín, en un episodio que provocó evacuaciones, columnas de humo y una fuerte presencia de fuerzas de seguridad. Por ahora, se desconocen las causas y si hubo víctimas.

“Algo así no puede pasar en Pekín”, dijo una testigo al observar la escena, en una ciudad donde el control del espacio público y aéreo suele ser férreo. La frase resume el desconcierto que generó el choque de una avioneta contra la Torre Citic, el edificio más alto de la capital china, en un incidente que alteró la rutina del centro financiero y activó un amplio despliegue de emergencia.

PEKÍN (AFP).- Una avioneta se estrelló este viernes contra la Torre Citic, la más alta de Pekín, China, en un incidente impactante. Un testigo vio restos del aparato caer al pie del rascacielos y periodistas de la agencia AFP observaron una brecha en el edificio, además de un importante operativo policial en la zona.

En un video grabado por un testigo desde un edificio cercano se apreciaban restos de un avión en el suelo y camiones de bomberos rociando con agua las grandes columnas de humo que salían de la Torre Citic, de 528 metros de altura y situada en el centro financiero de Pekín.

La torre es la sede del conglomerado estatal Citic Group y se encuentra en las inmediaciones de la sede de la televisión pública china. Por su escala y ubicación, el edificio representa uno de los símbolos del poder corporativo y administrativo de la capital.

El avión era un deportivo ligero de fabricación china, un Sunward SA 60L Aurora, propiedad de una empresa local, según detalló CNN. Los datos de vuelo de Flightradar24 mostraron una trayectoria muy desviada para una aeronave, un dato que alimentó las preguntas sobre qué ocurrió antes del impacto.

AFP contactó a la policía, que declinó hacer comentarios sobre el incidente. “No sé por qué este avión vino a volar por acá. Es realmente muy extraño”, declaró a esta agencia un testigo que pidió mantener el anonimato.

“Al salir vi restos. Parecía una parte de un avión”, relató otro hombre, que aseguró trabajar en la Torre Citic. Decenas de trabajadores de limpieza se encontraban cerca del perímetro de seguridad mientras avanzaban las tareas de despeje.

Una mujer dijo que se ordenó a los ocupantes de la torre evacuar por las escaleras, sin utilizar los ascensores. “Bajé corriendo decenas de plantas”, contó, en una escena que refleja la magnitud del susto y la rapidez con que se activaron los protocolos internos.

Las autoridades locales todavía no se pronunciaron sobre el incidente y se desconocen las circunstancias del hecho. Además, la Policía impidió que algunas personas tomaran fotos y videos y pidió a otras que borraran lo que habían grabado, al tiempo que alejaba a la gente del edificio. También se desconoce si hay víctimas.

Se trató de un episodio realmente sorprendente en Pekín, una ciudad sometida a medidas de seguridad extremadamente estrictas. La reacción de los presentes, entre la incredulidad y el impacto, mostró hasta qué punto un hecho de estas características rompe con la lógica habitual de la capital china.

Un estudiante explicó a AFP que se desplazó hasta el lugar apenas comenzaron a circular noticias sobre el incidente en un grupo de aficionados a la aviación en las redes sociales. Según él, las imágenes y las publicaciones relacionadas con el hecho fueron rápidamente eliminadas de Internet, una práctica que en China suele asociarse a la moderación estricta de contenidos sensibles.

La Torre Citic tiene capacidad para unos 12.000 empleados. Por su tamaño y función, cualquier interrupción en su operación implica no solo un riesgo material, sino también un fuerte impacto simbólico en el corazón financiero de Pekín.

China y el espacio aéreo

La vigilancia sobre el espacio aéreo chino se endureció en los últimos años, especialmente en áreas estratégicas como la capital. En abril, las autoridades chinas anunciaron la prohibición de la venta de drones en Pekín y la obligación de obtener autorización previa para sobrevolar la ciudad.

Los residentes tienen prohibido comprar, alquilar o volar drones sin autorización del gobierno chino dentro de la extensa jurisdicción. Estas restricciones se inscriben en una política más amplia de control del tránsito aéreo de baja altura, impulsada por motivos de seguridad y prevención de incidentes.

Análisis y proyecciones: En China, los incidentes vinculados con aeronaves y drones suelen derivar en una respuesta rápida de las autoridades, con énfasis en el control informativo y la verificación de responsabilidades. En un país que ha reforzado de forma sostenida la regulación del espacio aéreo urbano, un episodio como este podría abrir interrogantes sobre supervisión, permisos y eventuales fallas operativas. También es previsible que el caso vuelva a poner en primer plano el debate sobre la seguridad de vuelos ligeros cerca de zonas densamente pobladas y sobre el equilibrio entre vigilancia estatal y circulación de información en redes sociales.

Evolución reciente: En los últimos años, el gobierno chino ha ido ampliando los controles sobre drones, vuelos recreativos y otros usos del espacio aéreo de baja altura, con especial atención a Pekín y a áreas sensibles. La postura oficial se ha vuelto más estricta en nombre de la seguridad, mientras que entre residentes y aficionados a la aviación creció la percepción de que cualquier desvío o actividad no autorizada puede ser objeto de una respuesta inmediata. En ese contexto, el impacto contra la Torre Citic aparece como un hecho excepcional que tensiona la narrativa de control total que Pekín busca proyectar.