Milei corta otra racha negativa y se reposiciona: en el oficialismo creen que gana una carrera clave contra Macri y Cristina
Después de semanas marcadas por turbulencias políticas, desgaste interno y el costo reputacional del caso Adorni, en la Casa Rosada creen haber encontrado una bocanada de oxígeno. El Gobierno de Javier Milei logró cortar una racha negativa en el Congreso y, al mismo tiempo, comienza a consolidar una percepción estratégica que entusiasma al oficialismo: en la disputa de liderazgo político nacional, el Presidente estaría logrando despegarse tanto de Mauricio Macri como de Cristina Kirchner.
En el entorno presidencial leen los últimos movimientos como una señal de recuperación. La media sanción del llamado “Súper RIGI”, la aprobación de acuerdos clave en el frente financiero y el avance en la política judicial son vistos como triunfos tácticos que devuelven centralidad a un Gobierno que venía atrapado por la crisis política generada en torno a Manuel Adorni.
“No resolvimos todos los problemas, pero volvimos a mover la agenda”, reconocen cerca del Presidente.
La batalla del centro político
En el oficialismo interpretan que la verdadera disputa de fondo ya no pasa únicamente por la gestión cotidiana, sino por la configuración del mapa electoral hacia 2027.
La lectura libertaria es clara: Milei necesita consolidarse como el único gran ordenador del espacio anti-kirchnerista y, al mismo tiempo, erosionar la capacidad de influencia residual de Mauricio Macri dentro del electorado de centroderecha.
En otras palabras, la estrategia es doble.
Por un lado, absorber definitivamente al votante tradicional del PRO. Por otro, profundizar la polarización con el kirchnerismo para evitar la reaparición de una tercera vía competitiva.
En Balcarce 50 creen que, pese al ruido político, Milei mantiene una ventaja importante frente a ambos polos.
Con Macri, porque consideran que el expresidente conserva influencia institucional y mediática, pero ya no posee capacidad real para conducir electoralmente al espacio opositor.
Con Cristina, porque entienden que sigue siendo la figura con mayor capacidad de movilización dentro del peronismo, pero también la dirigente con mayor nivel de rechazo.
Macri pierde margen
La relación entre La Libertad Avanza y el PRO atraviesa una etapa de tensión controlada.
Aunque existen sectores del macrismo que sostienen la necesidad de un acuerdo electoral con Milei, también crece el malestar por la lógica de subordinación que impone Karina Milei en cada negociación.
En el PRO hay dos posturas.
La primera, representada por dirigentes pragmáticos como Cristian Ritondo, impulsa una convergencia con el oficialismo para evitar una fractura del voto opositor.
La segunda, más alineada con Macri, busca preservar autonomía política y evitar que el partido amarillo quede absorbido por completo.
El problema para Macri es estructural: cada semana que pasa, más dirigentes del PRO leen que el centro de gravedad político ya migró hacia Milei.
Eso debilita la capacidad del expresidente para imponer condiciones.
Cristina sigue siendo el gran antagonista
Del otro lado, el kirchnerismo también enfrenta tensiones internas.
La fractura entre el sector que responde a Cristina y el armado de Axel Kicillof revela que el peronismo todavía no resolvió su liderazgo para el ciclo post-2027.
En la Casa Rosada observan con atención esa interna.
Creen que cuanto más dividido llegue el peronismo al próximo turno electoral, mayores serán las chances de consolidar la hegemonía libertaria.
Pero también saben que Cristina conserva una fortaleza singular: sigue siendo la dirigente opositora más capaz de ordenar al voto anti-Milei en escenarios de máxima polarización.
Por eso, el Gobierno no busca neutralizarla del todo.
Al contrario: sectores del oficialismo consideran que una Cristina activa en la escena puede resultar funcional para profundizar la grieta.
La recuperación de Milei
La gran preocupación presidencial durante las últimas semanas no era solo política, sino narrativa.
El Gobierno sentía que estaba perdiendo control del relato.
La inflación desaceleraba.
Algunos indicadores macroeconómicos mostraban mejora.
Pero nada de eso lograba imponerse en la conversación pública.
El caso Adorni había contaminado todo.
Por eso, Milei decidió recentralizar decisiones estratégicas: comunicación, política judicial y agenda legislativa.
La designación de nuevos voceros, el refuerzo del discurso económico y el impulso a reformas institucionales apuntan a recuperar iniciativa.
El objetivo es claro: volver a instalar el eje que mejor le funciona al oficialismo.
Economía, reformas y confrontación.
La carrera hacia 2027
En la mirada libertaria, la carrera presidencial ya empezó.
Y hoy, el Presidente cree estar mejor posicionado que hace un mes.
La lógica del oficialismo es simple:
si Milei logra estabilizar la economía, contener la inflación y sostener el crecimiento, llegará a 2027 como favorito.
El desafío sigue siendo político.
Necesita administrar tensiones internas, evitar que los escándalos erosionen su capital y ordenar la relación con aliados.
Porque, aunque Milei haya cortado una racha negativa, en la Casa Rosada nadie cree que el escenario se haya despejado por completo.
Un funcionario lo resumió así:
“Ganamos aire. Pero en política el oxígeno dura poco”.
La pelea grande recién empieza.
























