El mapa del desempleo en Argentina: crece la presión laboral y se profundizan las brechas entre regiones
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de fragilidad durante el primer trimestre de 2026. Aunque la tasa de desocupación registró una leve mejora en la comparación interanual, el número total de personas sin trabajo aumentó y la informalidad continúa consolidándose como una de las principales preocupaciones estructurales de la economía.
Según el último informe publicado por INDEC, la desocupación alcanzó el 7,8% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que equivale a 1,72 millones de personas sin empleo en todo el país.
Si bien el indicador mostró una baja marginal respecto del mismo período de 2025 —cuando se ubicó en 7,9%—, la cifra representa un deterioro frente al último trimestre del año pasado, con una suba de 0,3 puntos porcentuales.
Detrás de esa aparente estabilidad estadística se esconde una realidad más compleja: la cantidad de desocupados aumentó tanto en la comparación trimestral como interanual. El fenómeno se explica, en gran parte, por el crecimiento de la población activa, que avanzó a un ritmo mayor que la población total.
Más empleo precario y mayor informalidad
El informe también expone un cambio en la calidad del empleo generado. Aunque en el último año hubo un incremento neto de puestos de trabajo, el crecimiento se concentró casi exclusivamente en ocupaciones informales.
Durante los últimos doce meses, el empleo formal registró una caída, mientras que el trabajo no registrado absorbió gran parte de la nueva demanda laboral. Como resultado, la tasa de informalidad escaló hasta 44,2%, con una suba de 2,2 puntos porcentuales frente al mismo período del año pasado.
A este escenario se suma el deterioro de la subocupación, que trepó al 11,1%. Este indicador mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y desean ampliar su jornada laboral.
En conjunto, la presión sobre el mercado de trabajo —que incluye desocupados, subocupados y ocupados en búsqueda de otro empleo— alcanzó al 29,6% de la población económicamente activa.
Gran Buenos Aires, la región más afectada
El relevamiento del Indec muestra fuertes disparidades geográficas en el mercado laboral argentino.
El Gran Buenos Aires continúa siendo la región más golpeada por el desempleo, con una tasa de 8,7%. Dentro de ese conglomerado, los partidos del conurbano presentan el escenario más crítico, con un índice de 9,7%.
En contraste, la Ciudad de Buenos Aires registra una situación más favorable, con una desocupación de 4,8%.
La región Pampeana aparece como la segunda con mayores dificultades, con una tasa promedio de 8,2%.
Las ciudades con mayor desempleo del país
Entre los aglomerados urbanos, los datos reflejan situaciones especialmente críticas en algunas ciudades del interior.
El ranking nacional de desocupación lo encabeza San Nicolás de los Arroyos–Villa Constitución, con 10,4%.
Detrás se ubican:
Bahía Blanca–Cerri: 10,1%
Resistencia: 9,7%
Mar del Plata: 9,3%
Córdoba (Gran Córdoba): 8,8%
En el Noreste argentino, Corrientes registró una tasa de desocupación del 6%, mientras Formosa alcanzó el 8,7%.
Las ciudades con menor desempleo
En el otro extremo del mapa aparecen aglomerados con tasas significativamente menores.
Santiago del Estero–La Banda mostró el menor nivel de desempleo del país, con apenas 0,7%.
Le siguieron:
Viedma–Carmen de Patagones: 2,1%
San Luis: 2,7%
Posadas: 4,7%
El Noroeste fue la región con menor desocupación agregada, con una tasa promedio de 4,9%.
Una brecha que también depende del tamaño urbano
Otro dato relevante del informe es la diferencia entre grandes y pequeños centros urbanos.
Los 31 aglomerados con más de 500.000 habitantes registraron una tasa de desocupación de 8,3%, muy por encima del 5,7% observado en ciudades más pequeñas.
Esto confirma una tendencia persistente: los grandes centros urbanos concentran mayores niveles de presión laboral, producto de la migración interna, el menor dinamismo económico y la creciente precarización del empleo.
Más allá de la estabilidad aparente de la tasa general, el panorama laboral argentino sigue mostrando señales de alerta. El aumento del empleo informal, la subocupación y las marcadas desigualdades regionales configuran un escenario en el que conseguir trabajo no solo sigue siendo difícil, sino que también resulta cada vez más precario.






















