Pullaro: "Si Adorni fuese de Santa Fe, ya lo hubiera echado"
Pullaro invitó a Victoria Villarruel al acto por el Día de la Bandera y volvió a marcar distancia con el gobierno nacional ante el escándalo de Manuel Adorni; confirmó que no acompañará la moción de censura y afirmó que en Santa Fe las obras se hacen "sin corrupción".
"En 2016 el hallazgo de bolsos con dinero que involucró al entonces secretario José López demostró cuán rápido un escándalo de funcionario puede desgastar a un gobierno", recordó Pullaro antes de invitar a Victoria Villarruel al acto por el Día de la Bandera y enfatizar que en Santa Fe las obras se hacen sin corrupción; el dirigente volvió a provocar a Javier Milei y aseguró que ya hubiese echado "hace rato" a Manuel Adorni.
"Si Manuel Adorni fuese funcionario de Santa Fe, ya no estaría más en su cargo desde hace rato", afirmó Pullaro, que el sábado buscó diferenciarse de manera sutil de la gestión nacional tras un abrazo efusivo con Milei.
"Al menos le hubiésemos exigido ir a la Justicia mucho más rápido y que explique todo", continuó sobre la situación de Adorni, que agregó que "le hace mal a la República Argentina" y no solo al gobierno nacional. En la entrevista con Rosario 3, Pullaro remarcó que el caso Adorni está golpeando fuerte a Milei en las encuestas.
Pullaro le dijo a Milei que en Santa Fe las obras se hacen "sin corrupción" y sentó a Villarruel en el palco
Pullaro contó que en el acto por el Día de la Bandera no saludó a Adorni, pero sí a varios ministros que estaban cerca. "No lo saludé, pero no por nada en especial", dijo el radical. "No cruzamos ni saludo ni mirada. Tampoco le hubiese negado el saludo, pero no se dio", explicó.
Más allá de sus críticas a Adorni, Pullaro confirmó que no respalda la moción de censura en el Congreso por lo que sus legisladores no apoyarían la interpelación que impulsa la oposición.
"El presidente pone sus funcionarios y los saca", sostuvo el gobernador de Santa Fe, que volvió a decir que si fuese funcionario suyo "ya hubiese estado hace mucho tiempo sentado ante la Justicia explicándole a un fiscal o a un juez si es necesario".
Análisis y proyecciones: El reproche público de Pullaro expone una tensión clásica entre gobernadores provinciales y el Ejecutivo nacional cuando surgen controversias por altos funcionarios. Históricamente en la Argentina la combinación de escándalos públicos y la judicialización de la política tiende a erosionar la credibilidad del gobierno afectado y a alimentar discusiones sobre la necesidad de separación de poderes y transparencia. En el corto plazo, la postura de Pullaro puede servir para aislar políticamente a Adorni y aliviar el impacto en su propio espacio provincial; en un escenario más amplio, si el conflicto persiste y se multiplican las denuncias, podría traducirse en pérdida de apoyo en encuestas y en mayores dificultades para la gobernabilidad del oficialismo en el Congreso. Alternativamente, si el gobierno nacional actúa con rapidez para aclarar la situación o remplazar al funcionario implicado, el daño político podría acotarse.
Evolución de posturas: En los últimos años los liderazgos provinciales han oscilado entre la colaboración con el poder central y la defensa de autonomías locales, sobre todo en materia de gestión y transparencia. Pullaro, con trayectoria en la UCR y reconocimiento en la provincia por priorizar la gestión pública, ha mostrado una conducta pragmática: acercamientos tácticos a figuras nacionales cuando conviene y distanciamientos públicos cuando la situación lo exige para preservar su capital político local. Por su parte, la figura de Milei, como cabeza del gobierno nacional, ha funcionado como aglutinante para sectores anti-establishment, pero también se ha visto expuesta a cuestionamientos por las designaciones y el manejo de controversias internas; el caso Adorni pone a prueba la capacidad del oficialismo para mantener cohesión frente a críticas públicas de aliados provinciales.






















