Estrategia en las bandas, la duda que inquieta a Scaloni
La selección llegó a Kansas City con la solidez de referentes en el centro del campo, pero con la preocupación de definir quiénes ocuparán los laterales ante Austria; las lesiones y la alternancia entre Montiel y Molina mantienen la incógnita.
«Desde 1978 quedó claro que los laterales no siempre necesitan brillar para ser determinantes»: KANSAS CITY (Enviado especial).- Durante años, Lionel Scaloni armó una selección con futbolistas de primer nivel en casi todos los sectores del campo. Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez son algunos ejemplos. Los laterales, en cambio, nunca fueron las estrellas más ovacionadas del plantel. Y, sin embargo, terminaron siendo piezas fundamentales de un equipo que ganó todo.
Mientras otras selecciones buscaron marcadores de punta capaces de resolver partidos por sí solos, Scaloni optó por otro perfil: jugadores equilibrados, fiables en la marca y con vocación para sumarse al ataque, aunque con la primera misión de sostener un mediocampo repleto de talento ofensivo y con pocos especialistas en la recuperación. Contra Argelia, por ejemplo, el volante central fue Alexis Mac Allister. En ese marco, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Tagliafico se convirtieron en pilares de la idea del entrenador. Por eso no sorprende que, de cara al partido del lunes ante Austria, una de las principales preocupaciones del cuerpo técnico sea justamente la ocupación de las bandas.
Austria es uno de los seleccionados más agresivos del Mundial. Presiona alto, busca recuperar rápido la pelota y ataca con amplitud. Aunque gran parte de su propuesta pasa por el carril central, sus laterales —Stefan Posch (dudoso por una fractura de mandíbula sufrida ante Jordania, con la posibilidad de jugar con máscara protectora) y Phillipp Mwene, compañeros en Mainz— acostumbran a proyectarse y forzar duelos de uno contra uno. Todo esto cobra mayor relevancia porque Scaloni llega al encuentro con dudas en los dos costados de la defensa.
Por la banda derecha, durante buena parte del ciclo alternaron Montiel y Molina. Con el paso del tiempo, el futbolista de Atlético de Madrid terminó consolidándose como titular. Sin embargo, ambos llegaron al torneo tras superar lesiones musculares y frente a Argelia jugaron un tiempo cada uno: Montiel inició como titular y Molina ingresó en el segundo tiempo.

Ninguno saca una ventaja definitiva y Scaloni deberá elegir quién ocupe ese lugar. En cualquier caso, apostará por un futbolista con poco rodaje reciente, pero habituado a este tipo de compromisos y que conozca de memoria el libreto del equipo. En la práctica del jueves, Montiel fue el único ausente durante los minutos abiertos a la prensa: trabajó en el gimnasio para dosificar cargas y no exigir el físico. Sin embargo, este viernes el futbolista de River se entrenó con normalidad.
En el lado izquierdo la situación presenta matices distintos. Tagliafico fue durante años la primera opción de Scaloni; incluso cuando surgieron otras alternativas, el entrenador tendió a confiar en él para los encuentros más exigentes. Su lesión en el sóleo derecho le impidió estar en el debut y obligó al cuerpo técnico a explorar sustitutos.
Al no existir un reemplazante natural con su perfil, las alternativas pasaron por Facundo Medina o Lisandro Martínez, dos zagueros habituados a la posición de central pero capaces de adaptarse a la banda. Finalmente jugó Medina y cumplió una actuación correcta: respondió en defensa, mostró personalidad para jugar e intentó proyectarse con sorpresa sin descuidar la marca. Fue una prestación parecida a la de Tagliafico, aunque con algo más de despliegue y algo menos de orden posicional.
Aun así, si logra superar definitivamente la molestia, todo indica que el campeón del mundo recuperará su lugar. No sólo por su experiencia, sino porque encarna el tipo de lateral que Scaloni siempre priorizó en este tipo de compromisos: sólido en el mano a mano, ordenado en lo posicional, con liderazgo y criterio para decidir cuándo sumarse al ataque y cuándo permanecer en la defensa.
El debut ante Argelia, además, sirvió como banco de pruebas. Aunque el grupo parece accesible y sólo una combinación improbable de resultados podría dejar a Argentina fuera de los dieciseisavos, el cuerpo técnico sabe que la exigencia subirá en las eliminatorias. Allí podría surgir un rival de mayor jerarquía, como España, Uruguay o Arabia Saudita —segundo del grupo que también integra Cabo Verde—. La intención de Scaloni es llegar a esas instancias con un equipo aceitado y con la mayor cantidad posible de respuestas resueltas.
Scaloni conoce el puesto como pocos: fue un lateral aplicado, inteligente y combativo, además de lúcido para jugar. Se prodigó en la proyección sin convertirse en un extremo incansable; se sentía más cómodo participando de la circulación y asociándose con los mediocampistas que buscando el fondo constantemente.
Esa lectura del juego le permitió incluso desempeñarse como volante por la derecha y como mediocampista central en su carrera como jugador, y quizás explique su preferencia por laterales que prioricen el equilibrio colectivo por encima de la lucidez individual en el ataque.
En su rol de entrenador, seguirá ensayando variantes antes del viaje del domingo a Dallas y, como es habitual, confirmará el equipo pocas horas antes del choque con Austria. Antes del debut probó una defensa con Lisandro Martínez como lateral izquierdo y finalmente optó por Medina con Martínez de zaguero central. También trabajó con una línea de tres defensores y carrileros como Giuliano Simeone y Nicolás González, una alternativa pensada para momentos concretos del partido más que como esquema de inicio en esta fase del torneo.
Por eso, la pelea por los laterales continuará abierta hasta último momento. Algunos jugadores llegan condicionados por lo físico, otros por falta de ritmo, pero todos presentan argumentos para convencer al entrenador. Para Scaloni nunca fueron un detalle: aunque rara vez se llevan los aplausos, los laterales han sido durante años una de las bases silenciosas de una selección acostumbrada a competir.
Análisis y proyecciones: La decisión sobre los laterales tiene implicaciones tácticas claras. Frente a un equipo que presiona alto y explota la amplitud, optar por laterales más defensivos y posicionales puede asegurar equilibrio y protección al mediocampo; en cambio, elegir carrileros más verticales favorecería la profundidad pero exigirá mayor coordinación con los mediocampistas centrales. En términos de proyección, si Scaloni confirma jugadores con experiencia y lectura táctica, Argentina llegará a las fases de eliminación con mayor control posicional; si prioriza el vértigo por las bandas, ganará opciones de ruptura pero asumirá riesgos en transiciones. Históricamente, las selecciones argentinas vencedoras combinaron solidez defensiva con talento ofensivo en la mitad de la cancha, por lo que la línea de laterales probablemente será pensada para minimizar vulnerabilidades sin renunciar a apoyos ofensivos cuando el plan lo permita.
Evolución reciente: En los últimos años la postura sobre los laterales en la selección cambió desde la búsqueda de perfiles ultraofensivos hacia una preferencia por jugadores polivalentes y tácticamente disciplinados. Durante el ciclo de Scaloni (iniciado en 2018) esa evolución fue evidente: la prioridad pasó a ser el equilibrio colectivo y la capacidad de los laterales para integrarse en la circulación del equipo. Tagliafico se consolidó como referente por su experiencia y orden, Nahuel Molina ganó protagonismo por su capacidad de proyección y Montiel aportó solidez defensiva y buen manejo en salida. La versatilidad de zagueros como Lisandro Martínez y Facundo Medina para reconvertirse al lateral también refleja una tendencia contemporánea: preferir adaptabilidad y lectura táctica por encima de especialización estricta en la banda.






















