Trump detiene ataques a Irán tras elevarse las negociaciones
El presidente estadounidense anunció la suspensión de operaciones militares previstas después de afirmar que las conversaciones con Teherán alcanzaron el máximo nivel de aprobación entre las partes involucradas; no hubo confirmación inmediata desde Irán ni de los terceros mencionados.
“En 1988, la Armada de Estados Unidos derribó por error el vuelo Iran Air 655 y provocó la muerte de 290 civiles, un episodio que todavía pesa en la memoria colectiva entre Washington y Teherán.” Con ese antecedente histórico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que canceló ataques y bombardeos previstos contra Irán para esta tarde, al sostener que las negociaciones con la República Islámica habían sido elevadas al más alto nivel del liderazgo iraní y contaban con la aprobación de todas las partes involucradas.
En un mensaje difundido en Truth Social, Trump afirmó: “Basado en el hecho de que las conversaciones con la República Islámica de Irán fueron llevadas al más alto nivel del liderazgo iraní y aprobadas, yo, como presidente de Estados Unidos, cancelé los ataques y bombardeos programados contra Irán esta tarde”.
El mandatario aseguró además que las conversaciones y los “puntos finales” fueron aprobados “tanto en lo general como en los detalles” por los actores implicados, e incluyó en la lista a Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania, Egipto “y otros”.

No obstante, Trump no informó la firma de ningún acuerdo ni facilitó detalles sobre el contenido de esas negociaciones. Tampoco hubo confirmación inmediata de Teherán ni de los países que, según el presidente, participaron de la aprobación.
El presidente agregó que “el bloqueo naval seguirá plenamente vigente hasta que esta transacción esté finalizada” y anticipó que el lugar y la fecha de la firma serán comunicados “en breve”.
El anuncio constituyó un giro radical respecto del tono exhibido más temprano en la jornada. Durante la mañana, Trump había amenazado a Irán con nuevos bombardeos luego de una jornada de ataques cruzados entre ambas partes.
En un mensaje publicado en su red social, escribió: “El ejército estadounidense golpeará a Irán MUY FUERTE ESTA NOCHE”.
En otra publicación, el presidente fue aún más contundente y planteó la posibilidad de intervenir contra la infraestructura petrolera iraní. “En algún momento en un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Kharg y otros puntos de infraestructura petrolera, y asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, muy parecido a lo que hemos hecho con Venezuela”, afirmó.

La escalada había puesto en jaque la tregua vigente desde el 8 de abril, según reconoció la propia cancillería iraní, tras dos días de confrontaciones abiertas entre Washington y Teherán. Hasta ese momento, el alto el fuego se había mantenido en gran medida pese a declaraciones hostiles y episodios puntuales, pero los intentos para avanzar hacia una paz duradera se habían estancado.
Durante la noche anterior, las fuerzas estadounidenses informaron que habían atacado “centros de vigilancia militar iraníes, sistemas de comunicación e instalaciones de defensa aérea en todo el país”. Irán respondió con una veintena de misiles contra una base estadounidense en Jordania y con ataques a Baréin y Kuwait, países aliados de Washington en el Golfo que también albergan tropas norteamericanas.
El jefe de las fuerzas armadas iraníes, el general Ali Abdollahi, advirtió que un nuevo ataque norteamericano desencadenaría una respuesta “más dura” y sumiría a la región en una inestabilidad aún mayor. “Si Estados Unidos vuelve a intentar llevar a cabo ataques contra el heroico Irán, recibirá una respuesta más dura que antes, y las llamas de la guerra, además de crear inseguridad en la región, se extenderán y se harán más profundas”, señaló Abdollahi en un comunicado.
El conflicto volvió a poner el foco en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de hidrocarburos. Desde el 28 de febrero, cuando ataques israeloestadounidenses desencadenaron la guerra, Teherán había limitado la navegación por ese paso estratégico, si bien hasta ahora permitía el tránsito de alrededor de veinte buques diarios.
Este jueves, la nueva autoridad iraní encargada del estrecho declaró su cierre total “hasta nueva orden”. La medida se superpone al bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, que según Trump permanecerá vigente hasta la conclusión de la negociación.
El Comando Central estadounidense, Centcom, informó además que había neutralizado un petrolero frente a las costas de Omán que intentaba eludir el bloqueo; la sala de máquinas se incendió y la tripulación fue evacuada. El día anterior, fuerzas norteamericanas habían atacado otro petrolero en la zona, en una operación que dejó tres marineros indios muertos.
Por su parte, la Marina iraní comunicó que había atacado “dos navíos” que, según Teherán, intentaban cruzar “ilegalmente” el estrecho pese al cierre decretado.
The Strait of Hormuz remains open for transit. pic.twitter.com/OkHnbiTNpl
— U.S. Central Command (@CENTCOM) June 11, 2026
La escalada motivó llamados urgentes a retomar las negociaciones por parte de Rusia, China, Turquía y Arabia Saudita. También intervino Pakistán, que actúa como mediador principal en este conflicto, aunque su cancillería admitió que era “difícil mantenerse optimista” frente al nuevo escenario.
La tensión se había agudizado desde el martes, cuando Trump volvió a asegurar que un acuerdo de paz era inminente. “Estábamos realmente cerca de un acuerdo, pero siguen dándonos largas, siguen tomándonos por imbéciles”, declaró ante la prensa el miércoles.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, acusó a Irán de “jugar al gato y al ratón” en las negociaciones. “Si tenemos que negociar a base de bombas, negociaremos con bombas, y somos muy buenos en eso”, advirtió.
Irán exige que cualquier arreglo para poner fin a la guerra regional incluya también un alto el fuego en Líbano, donde las operaciones israelíes dejaron más de 3600 muertos desde el comienzo del conflicto.
Análisis y Proyecciones: La dinámica observada combina señales de diplomacia de alto nivel con gestos coercitivos en el terreno, una mezcla que históricamente ha generado ciclos de escalada y desescalada en el Golfo. Hasta octubre de 2023, antecedentes como la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2018, la intensificación de ataques a petroleros en 2019-2020 y la eliminación del general Qasem Soleimani en 2020 mostraron cómo las medidas militares y las sanciones alimentan respuestas asimétricas por parte de Teherán. Si persisten bloqueos navales y ataques a buques, es probable que aumenten las primas de riesgo en los mercados energéticos, se aceleren esfuerzos diplomáticos de terceros (especialmente países con vínculos comerciales con Irán) y crezca la presión para mediaciones multilaterales que reduzcan la probabilidad de un conflicto generalizado. Sin embargo, la coexistencia de intención negociadora y capacidades para la escalada dificulta prever una solución inmediata sin concesiones sustantivas de seguridad y garantías verificables.
Evolución del conflicto y de las posturas: En los últimos años la relación entre Estados Unidos e Irán ha alternado entre confrontación abierta y intentos de negociación. La era post-2018 se caracterizó por la política de máxima presión desde Washington, que incluyó sanciones sectoriales y operaciones limitadas contra objetivos iraníes y de sus aliados; Teherán, a su vez, profundizó su proyecto regional a través de actores proxy y avanzó en capacidades misilísticas y nucleares hasta los límites impuesto por el acuerdo y la diplomacia internacional. Hasta octubre de 2023, hubo episodios recurrentes de ataques a embarcaciones en el Golfo y de medidas de contención diplomática impulsadas por potencias como la Unión Europea, Rusia y China. La figura de Estados y líderes del Golfo también cambió: algunos aliados han buscado equilibrar su alineamiento con Washington con la necesidad de mantener canales comerciales y de seguridad con Irán, mientras mediadores como Pakistán han intentado actuar como puente. Ese historial explica por qué, pese a la retórica beligerante, siguen abiertas vías de negociación de alto nivel que ahora, según la Casa Blanca, habrían alcanzado aprobaciones finales.
Agencia Reuters






















