Vacuna de ARNm contra el cáncer avanza en ensayos y genera expectativas

Desde un experimento de 1990 que demostró que el ARN mensajero inyectado podía dirigir la síntesis de proteínas en tejidos animales, la biotecnología del ARNm ha pasado de una curiosidad científica a una estrategia terapéutica con aplicaciones oncológicas concretas. Esta nota repasa los avances presentados en Chicago y las tensiones regulatorias que atraviesa la tecnología.

CHICAGO (Reuters).- Desde trabajos pioneros a principios de la década de 1990 que demostraron la capacidad del ARNm para dirigir la producción de proteínas en tejidos animales, la tecnología que sustenta las vacunas contra la COVID-19 se está aplicando ahora en ensayos oncológicos con resultados que han llamado la atención en la comunidad médica.

Los tratamientos basados en la misma tecnología de ARNm de las vacunas contra el COVID-19 están mostrando un beneficio duradero frente al melanoma, un cáncer de piel mortal, y resultados prometedores en cánceres de páncreas y cerebro que antes se consideraban impenetrables al ataque del sistema inmunitario.

Estos aparentes progresos en las vacunas contra el cáncer —una de las áreas oncológicas de más rápido crecimiento— emergieron en medio de señales mixtas de autoridades estadounidenses sobre las ventajas y la seguridad de la plataforma de ARNm.

En la reunión de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) celebrada en Chicago este mes, se presentaron más de 130 estudios centrados en iniciativas basadas en ARNm, lo que refleja la amplitud de investigación en curso.

A la vanguardia figuraron Moderna y Merck, cuyo enfoque combina un potente fármaco de inmunoterapia con una vacuna experimental de ARNm personalizada diseñada para impulsar la respuesta inmunitaria contra el melanoma; según los datos presentados, esa combinación controló la enfermedad durante cinco años en los pacientes incluidos en el estudio.

Ese resultado representa un hito en los intentos por desarrollar vacunas hechas a medida que entrenen al sistema inmunitario para reconocer y destruir células tumorales específicas.

Empresas de biotecnología y farmacéuticas están evaluando terapias de ARNm en nueve ensayos clínicos de distintos tamaños para tumores de pulmón, riñón, vejiga y páncreas, y se espera que este año se publiquen resultados preliminares del gran estudio de confirmación para melanoma.

Investigaciones iniciadas en universidades y centros médicos, tras años de trabajo preclínico, se han traducido en programas clínicos de compañías como Roche y BioNTech, consolidando una vía de transición del laboratorio a la industria.

La firma Vision Research Reports proyecta que el mercado de vacunas personalizadas contra el cáncer, impulsado en gran medida por la tecnología de ARNm, podría alcanzar los US$8500 millones anuales para 2034, una estimación que subraya el interés comercial y clínico en la área.

En enfermedades infecciosas, ciertas vacunas han enseñado al sistema inmunitario a reconocer patógenos y ofrecer protección duradera; ese mismo principio ahora se aplica al cáncer, explicó Eliav Barr, director médico de Merck.

Los avances ocurren pese a que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, bajo una dirección que ha adoptado posturas críticas frente a las vacunas de ARNm, recortó US$500 millones destinados a proyectos sobre esta tecnología.

El liderazgo crítico argumentó dudas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas de ARNm frente a enfermedades infecciosas, una postura que ha generado debate entre científicos y responsables de salud.

A pesar de esas restricciones, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) participa con la Fundación para los Institutos Nacionales de la Salud en una alianza público-privada por US$200 millones para financiar ensayos de vacunas oncológicas prometedoras, incluidas las basadas en ARNm.

Un vocero del HHS defendió la postura crítica sobre el uso de ARNm en enfermedades infecciosas, pero reconoció el potencial de la plataforma para prevenir la recurrencia del cáncer y destacó la colaboración en el desarrollo de vacunas oncológicas.

Científicos advierten que segmentar la investigación sobre ARNm en compartimentos podría ralentizar el progreso de una tecnología que se administró de forma segura a más de 700 millones de personas durante la pandemia de COVID-19.

“Debemos ser capaces de innovar en tecnologías que mejoren la atención médica para todos”, dijo Elias Sayour, director de un laboratorio de ingeniería de ARN en la Universidad de Florida y asesor del programa de vacunas contra el cáncer del NCI. “Si no lo hacemos nosotros, otros países lo harán”.

Descubrimiento temprano

Hace una década, Vinod Balachandran, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, fue de los primeros en identificar el potencial terapéutico del ARNm para tumores altamente letales.

Observó que, en casos excepcionales, algunos pacientes sobrevivían al cáncer de páncreas, una enfermedad que el campo médico consideraba en gran medida invisible para el sistema inmunitario.

Los estudios mostraron que, en esos pacientes, el sistema inmunitario era capaz de reconocer y atacar sus propios tumores. El desafío fue reproducir esa respuesta de manera más sistemática.

Balachandran postuló que el ARNm, cuya fabricación puede ser rápida y personalizada, serviría para crear vacunas dirigidas a mutaciones únicas presentes en los tumores de cada paciente tras la cirugía.

En diciembre de 2019 inició un ensayo de fase 1 con 16 pacientes que combinó quimioterapia, la inmunoterapia Tecentriq de Roche y una vacuna de ARNm personalizada de BioNTech dirigida a proteínas alteradas según el perfil mutacional de los tumores.

En la reunión de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR), Balachandran informó que, de ocho pacientes con cáncer de páncreas que respondieron inmunológicamente a la vacuna, siete seguían vivos hasta seis años después.

Actualmente se desarrolla un ensayo global de fase 2 con 260 pacientes para validar esos hallazgos en una cohorte más amplia.

“Sería un gran avance si el ARNm fuera la tecnología que finalmente logra una respuesta inmunitaria clínicamente significativa”, dijo Robert Vonderheide, director del Centro Oncológico Abramson de Penn Medicine y presidente electo de la AACR.

Análisis y proyecciones

La convergencia entre la madurez de la plataforma de ARNm y los avances en inmunoterapia crea un marco favorable para vacunas oncológicas personalizadas. Teóricamente, las vacunas que presentan neoantígenos tumorales específicos pueden ampliar la población de linfocitos T capaces de reconocer células cancerosas y mejorar la eficacia de inhibidores de puntos de control inmunitarios. Si los ensayos en curso confirman respuestas sostenidas, es probable que se aceleren inversiones tanto públicas como privadas, se amplíe la capacidad de fabricación de ARNm y se desarrollen marcos regulatorios para terapias personalizadas. No obstante, la escalabilidad, el costo por paciente y la capacidad de identificar neoantígenos relevantes en tumores con baja carga mutacional seguirán siendo desafíos clave.

Evolución reciente hasta la fecha de la noticia

En los últimos años la postura de actores principales ha ido cambiando: inicialmente, la investigación con ARNm estuvo enfocada en pruebas de concepto y vacunas frente a infecciones; la pandemia de COVID-19 validó su aplicabilidad y seguridad a gran escala, lo que impulsó la transferencia tecnológica hacia la oncología. Empresas emergentes y grandes farmacéuticas pasaron de colaboraciones académicas puntuales a programas clínicos ambiciosos. Al mismo tiempo, ha surgido un debate regulatorio y político sobre financiamientos y prioridades —reflejado en recortes presupuestarios en algunos frentes y en nuevas alianzas público-privadas en otros— que podría condicionar ritmos de desarrollo pero no ha detenido la expansión de ensayos clínicos.