New Holland presentó la CR11, la mayor cosechadora de doble rotor
New Holland lanzó en Agroactiva la CR11, una cosechadora de doble rotor que combina potencia y automatización para operaciones a gran escala.
Un dato histórico: la idea de combinar la siega y la trilla en una sola máquina transformó la agricultura desde finales del siglo XIX y, a lo largo del siglo XX, la incorporación de rotores y electrónica multiplicó la capacidad operativa. En Agroactiva, que se hizo la semana pasada en Armstrong, New Holland presentó la nueva CR11. La firma señaló que se trata de “la cosechadora de doble rotor más grande desarrollada por la marca en el mundo, diseñada para ofrecer máxima productividad, automatización inteligente y eficiencia operativa en grandes superficies agrícolas”. La máquina se fabrica en Bélgica.
Según señaló, el equipo llegó al mercado “con importantes avances en capacidad de procesamiento, reducción de pérdidas y automatización en tiempo real”. Precisó que está equipada con un motor FPT Cursor 16 de 775cv, incorpora una tolva de grano de 20.000 litros, y una velocidad de descarga de 210 litros por segundo.
El Gobierno fijó un nuevo protocolo para la protección intelectual en semillas y espera una suba de más de US$4000 millones en las exportaciones
“Uno de los principales diferenciales de la nueva CR11 es la incorporación del sistema IntelliSense, una tecnología de automatización basada en inteligencia artificial que ajusta automáticamente los parámetros de la máquina para optimizar el rendimiento, minimizar pérdidas y mantener una elevada calidad de grano. A través de sensores y cámaras que monitorean continuamente las condiciones de trabajo, la cosechadora adapta su configuración en tiempo real según las necesidades del cultivo”, destacaron.

En tren de innovaciones, indicaron que la cosechadora también tiene el sistema IntelliCruise, que regula automáticamente la velocidad de avance de la máquina “para trabajar siempre con la máxima capacidad operativa y la mejor alimentación del material, sin necesidad de intervención manual del operador”.
También contaron que otra innovación es el nuevo sistema TwinClean para aumentar la capacidad de limpieza y reducir pérdidas incluso en condiciones exigentes. “Además, la tecnología de Doble Rotor ofrece una trilla más suave y eficiente, con menor daño mecánico, mejor calidad de grano y excelente manejo de residuos. A su vez, el sistema garantiza una distribución uniforme del material, optimizando el desempeño del sistema de limpieza y aumentando la productividad general de la cosecha”, señalaron.

Según la firma, el equipo tiene “conectividad total de fábrica y compatibilidad con las plataformas digitales de la marca, permitiendo transferencia de datos, soporte remoto y gestión agronómica en tiempo real a través de FieldOps”. Agregaron que “New Holland también monitorea de manera remota y en tiempo real la maquinaria desde la Central de Inteligencia, permitiendo prevenir posibles inconvenientes, maximizando la productividad y reduciendo el tiempo de servicio”.
Megacabezal
La CR11 posee un cabezal de 61 pies Draper NH FD2 fabricado en Brasil. En este sentido, detallaron: “Los cabezales de la línea FD2 se destacan por su alta tecnología y facilidad de manejo, incluyendo un chasis articulado con sistema de flexión de tres secciones, ángulo de aproximación ajustable y velocidad de oruga regulable”.
Análisis y proyecciones
La llegada de la CR11 refuerza tendencias conocidas en la agricultura a gran escala: la búsqueda de mayores rendimientos por hora cosechada y la reducción de pérdidas de grano mediante automatización y telemetría. Equipos de esta envergadura tienden a disminuir los costos unitarios en campos extensos y a exigir inversiones en logística de acopio y transporte. Desde una perspectiva tecnológica, la integración de IA y sensores facilita decisiones en tiempo real y mantenimiento predictivo, lo que puede traducirse en menor tiempo de inactividad y menores costos de operación por tonelada cosechada.
En términos macroeconómicos, si se confirma un aumento de exportaciones cercano a los US$4000 millones vinculado a mejoras en productividad y calidad, como sugiere el protocolo de protección intelectual en semillas, es probable que el sector agroindustrial vea un impulso en capacidad competitiva. No obstante, esa transición también plantea desafíos: la concentración de compras de equipos de alta capacidad, la necesidad de capacitación técnica y la adaptación de cadenas de valor para manejar mayores volúmenes en ventanas de cosecha más cortas.
Evolución reciente
En los últimos años hasta octubre de 2023, el sector mostró una clara orientación hacia la digitalización y la automatización. New Holland, dentro de la industria, ha pasado de lanzar mejoras mecánicas incrementales a integrar soluciones de conectividad y plataformas de datos. La adopción de sistemas telemáticos y asistencia remota se aceleró con la madurez de redes móviles y software agrícola. Paralelamente, los reguladores y gobiernos comenzaron a endurecer marcos sobre propiedad intelectual y trazabilidad de semillas, impulsados por la mayor participación de biotecnología y el comercio internacional.
Los actores principales —fabricantes, grandes productores y autoridades— mutaron sus prioridades: los fabricantes invirtieron en electrónica y servicios digitales; los productores de gran escala priorizaron máquinas con mayor capacidad y menores costos operativos por hectárea; y los gobiernos empujaron normas para proteger activos biotecnológicos y mejorar la competitividad de las exportaciones agrícolas. Esa convergencia explica tanto la presentación de máquinas como la referencia al nuevo protocolo gubernamental en la misma nota.






















