Prohibición de cosméticos infantiles por falta de registro
La ANMAT prohibió la comercialización de varios productos cosméticos dirigidos a niños y adolescentes por carecer de inscripción sanitaria, y detectó un medicamento con contenido de morfina cuya presentación no está autorizada en el país.
“La preocupación por la seguridad de los cosméticos no es nueva: desde 1938, la regulación internacional de alimentos y cosméticos empezó a marcar estándares mínimos de seguridad”—ese antecedente subraya la dimensión sanitaria de la medida anunciada hoy por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), que prohibió una serie de productos cosméticos destinados al consumo de niños y adolescentes al considerarlos no debidamente registrados y potencialmente peligrosos para la salud de los usuarios.
Por medio de las Disposiciones 3435/2026 y 3524/2026, publicadas en el Boletín Oficial, el organismo nacional dispuso la prohibición del uso, la comercialización y la distribución en todo el territorio argentino de artículos que se ofrecían en distintos comercios de la ciudad de Buenos Aires.
Según la Disposición 3435/2026, los productos señalados aparecen rotulados con las marcas “Mocmallure”, “Youmi”, “Romantic Queen”, “Gagk”, “Pola Ayir” y “Mini Tango Beauty”. La Anmat explicó que la prohibición responde a que dichos artículos no presentan inscripción sanitaria ante la autoridad competente y, por ende, se los considera productos cosméticos ilegítimos.

Entre los artículos detectados figuran un labial “Shine lip gloss” que incorpora un llavero; una paleta de rubor “Blusher lucky” con seis tonos cuya presentación exterior tiene figuras de oso y cuyo origen se consignó como China; un labial con forma de cupcake con la imagen de Hello Kitty; un polvo iluminador, y otros productos concebidos y comercializados con diseño infantil.
“Consultada la base de datos de cosméticos inscriptos ante esta ANMAT, no se hallaron productos cuyos datos identificatorios se correspondan con los obrantes en el rotulado de los citados cosméticos”, indicó la entidad, lo que confirma la ausencia de registros oficiales asociados a esos rótulos.
La Anmat advirtió además que, ante la falta de inscripción, no puede garantizar que los artículos hayan sido fabricados “bajo condiciones sanitarias pertinentes” ni que contengan ingredientes permitidos por la normativa vigente, y por ello pueden representar un riesgo para la salud. Tampoco pudo comprobarse que hayan ingresado al país a través de un importador habilitado y por la vía legal correspondiente.

En igual sentido, la Disposición 3524/2026 consignó otros artículos afectados por la restricción: la mascarilla facial “Mouse”; un pack de toallas húmedas mini con temática de capybara; el rubor “blusher love”; un labial “lip gloss unicorn”; otro labial denominado “lip balm long-lasting waterproof labubu”; y un set de labiales color “changing lipstick strawberry sweet”.
Medicamento falsificado
Con la firma de Luis Eduardo Fontana, titular de la Anmat, el organismo también dispuso restricciones sobre la comercialización de un medicamento que contiene morfina. Mediante la Disposición 3483/2026, y a raíz de una denuncia sobre la supuesta ilegitimidad del producto “Oramorph 2 MG/ML Solución oral”, se formalizó una investigación.
El fármaco habría sido adquirido en una farmacia de la ciudad de Esperanza, en la provincia de Santa Fe, sin que constara la factura correspondiente. Tras la falta del efecto terapéutico previsto en la paciente, una médica remitió la unidad para análisis, y las autoridades determinaron que la presentación correspondía a “una presentación que no se comercializa en la República Argentina”.
En la disposición se concluye que “se trata de un producto falsificado del que se desconoce su origen, y por lo tanto su composición, calidad, seguridad y eficacia, lo que representa riesgo para la salud de la población”.
Análisis y proyecciones
La detección de cosméticos sin registro y de un medicamento presuntamente falsificado plantea dos desafíos complementarios: por un lado, la protección sanitaria inmediata de consumidores, especialmente menores, y por otro, la necesidad de robustecer mecanismos de fiscalización en la cadena de comercialización. Desde una perspectiva normativa y de salud pública, medidas como retiros masivos, mayor control en puntos de venta y análisis de laboratorio suelen reducir la circulación de productos ilegítimos en el corto plazo, pero no eliminan la dinámica de oferta por canales informales y de comercio electrónico. En años recientes se observó un aumento de importaciones por vías no reguladas y de envíos directos desde el exterior, lo que complejiza la trazabilidad y favorece la aparición de falsificaciones.
Proyectando posibles efectos, es probable que el organismo intensifique las inspecciones y las alertas públicas, mientras que comercios y distribuidores enfrenten mayores exigencias documentales. Para los consumidores, el riesgo sanitario por uso de cosméticos sin control incluye reacciones cutáneas, intoxicaciones y efectos adversos por ingredientes no declarados; en el caso de medicamentos falsificados, las consecuencias pueden ser más graves por la pérdida de eficacia o por la presencia de sustancias tóxicas.
Evolución del tema hasta la fecha
En la última década y hasta finales de 2023, la tendencia global y local mostró un incremento en la visibilidad de productos cosméticos y farmacéuticos ofrecidos fuera de los circuitos regulados, impulsado por el comercio electrónico y la economía de plataformas. Las autoridades regulatorias, incluida la Anmat, han incrementado la publicación de disposiciones, alertas y operativos de control, pasando de acciones puntuales a una práctica más sistemática de fiscalización y comunicación al público. Asimismo, se observó una mayor colaboración entre agencias sanitarias y fuerzas de seguridad para desarticular redes de comercialización de productos ilegítimos. Estos cambios reflejan una mayor sofisticación tanto de las prácticas ilícitas como de las respuestas institucionales, y subrayan la relevancia de la educación al consumidor y la exigencia de trazabilidad por parte de importadores y distribuidores.






















