La economía marca el rumbo, pero la política todavía pelea por el volante

Por Caraí Identidad

En la Argentina de hoy parece haber una verdad que pocos discuten: la economía volvió a ocupar el centro de la escena. Mientras los dirigentes discuten candidaturas, alianzas y estrategias para las elecciones que vienen, la mayoría de la gente sigue mirando algo mucho más simple: cuánto cuesta llenar el changuito, pagar la luz o llegar a fin de mes.

El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó recientemente que "la economía se llevará puesta a la política". La frase generó repercusiones porque encierra una realidad difícil de ignorar. Históricamente, cuando el bolsillo mejora, los gobiernos ganan respaldo. Cuando empeora, los discursos suelen perder fuerza frente a las necesidades cotidianas.

Los últimos datos muestran una situación con luces y sombras. Por un lado, la inflación sigue bajando respecto de los niveles dramáticos que sufrió el país en años anteriores. También crecen sectores vinculados a las exportaciones, como el petróleo, el gas, la minería y parte del complejo agropecuario.

Pero al mismo tiempo, la industria, la construcción y buena parte del comercio interno muestran señales de debilidad. Son justamente los sectores que generan una gran cantidad de puestos de trabajo y que sienten rápidamente los cambios en el consumo de la población.

Allí aparece la principal preocupación de millones de argentinos. La inflación ya no es el único problema. Cada vez más familias sienten que el dinero no alcanza, aun cuando los precios aumenten menos que antes. A eso se suma la preocupación por el empleo y el incremento de las tarifas de los servicios públicos.

La paradoja es evidente. El Gobierno celebra algunos indicadores macroeconómicos que muestran mejoras, mientras una parte importante de la población todavía no percibe esos beneficios en su economía familiar.

Por eso las próximas elecciones estarán fuertemente condicionadas por la percepción económica de la sociedad. No importará solamente cuánto crezca el Producto Bruto o cuántos dólares ingresen al Banco Central. Lo que terminará pesando será la experiencia diaria de cada trabajador, comerciante, jubilado o pequeño productor.

Mientras tanto, la política también se mueve. Dentro del espacio no peronista ya aparecen varias figuras con aspiraciones presidenciales para 2027. Mauricio Macri vuelve a recorrer el país con mayor protagonismo. Victoria Villarruel busca consolidar su propio espacio. Patricia Bullrich intenta mantener presencia y volumen político. Incluso dentro del oficialismo surgen dirigentes que comienzan a ser observados como posibles herederos del proyecto libertario.

La pregunta sigue abierta: ¿será la economía la que ordene a la política o será la política la que termine condicionando a la economía?

Lo único seguro es que los argentinos seguirán evaluando los resultados desde el lugar donde siempre lo hicieron: la mesa familiar, el trabajo y el bolsillo.

Porque las estadísticas son importantes. Pero cuando llega la hora de votar, la realidad cotidiana suele tener más fuerza que cualquier discurso.

Y en esa realidad se jugará buena parte del futuro político de la Argentina.