En día 101, conflicto en Medio Oriente suma misiles y dudas sobre EE. UU.
Tras 101 días de combate, la región vive una nueva escalada tras ataques entre Israel e Irán; analistas advierten una posible expansión del conflicto.
La explosión en los cuarteles de Beirut en 1983, que dejó 241 marines estadounidenses muertos, mostró con crudeza cómo un episodio en Líbano puede internacionalizar un conflicto; hoy, tras 101 días desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, Israel volvió a poner en alerta la ciudad de Tel Aviv tras interceptar y detectar misiles iraníes, un episodio que se produjo luego de que el gobierno de Benjamin Netanyahu atacara nuevas zonas en Beirut.
En este marco, el analista internacional Andrés Repetto analizó el escenario actual del conflicto y las declaraciones de los mandatarios: “La realidad es que nadie está pudiendo controlar nada”, enfatizó, al situar la dinámica de los últimos días dentro de una creciente espiral de acción y reacción entre los actores involucrados.
Los ataques entre Israel e Irán
Tras el golpe de Tel Aviv, la secuencia fue clara: luego de que Israel atacara Beirut, Irán respondió atacando objetivos en Israel y el ejército israelí a su vez repelió los lanzamientos iraníes. Repetto destacó que se observaron señales poco habituales en los ataques: “Algunos misiles con el mensaje tanto en inglés como en hebreo: ´Se arrepentirán´, todo lo que no habíamos visto en estas semanas, en el día 100 de la guerra se vuelve a dar la realidad del combate“, sostuvo el analista.
En medio de las declaraciones cruzadas y las gestiones por una posible tregua, Repetto señaló que el mandatario estadounidense, Donald Trump, se encuentra en una posición comprometida: según el analista, Trump necesita alcanzar un acuerdo con Irán y por eso se comunicó con Netanyahu para pedirle que no ataque territorio iraní, buscando contener la escalada.
“La verdad es que estamos en los momentos más álgidos en este día 100. De un acuerdo de alto el fuego, que olvídate, después con estas imágenes ya ni siquiera se pueden sostener los carteles de esa frase y lo que parecería ser el comienzo de una escalada impredecible otra vez en Medio Oriente", explicó Repetto, describiendo un panorama donde las condiciones para un cese de hostilidades se tornan cada vez más frágiles.

La continuidad de Estados Unidos en la guerra
“El tema es si ahora Estados Unidos se va a ver arrastrado a este ataque entre Irán e Israel” remarcó el experto y subrayó que, pese a discursos que apuntan a un Irán debilitado, la realidad operativa puede resultar distinta: “Estamos viendo a un Irán donde supuestamente tenía todas sus baterías misilísticas destruidas, que no tiró una sino varias andanadas de misiles contra distintos puntos de Israel”.
“Con lo cual, esa frase o esa idea de un Irán paralizado militarmente, lo que estamos viendo es que a 100 días hoy de esta guerra, Irán sigue teniendo un poder considerable de fuego”, destacó Repetto, señalando que la capacidad de lanzamiento y alcance plantean desafíos para las estrategias militares y diplomáticas en la región.

Por otro lado, el presidente Trump se mantuvo firme al sostener que no iba a retirar las fuerzas del Medio Oriente. “Estamos en un Irán que todavía tiene un poder de fuego misilístico y de drones de un alcance muy importante, con la posibilidad de tener el uranio enriquecido en su territorio, hoy parece que hubiésemos apretado el botón de reset y todo vuelve a comenzar".
“Evidentemente Estados Unidos necesita, y el presidente Trump de forma desesperada, está buscando algún tipo de acuerdo con los iraníes”, sumó Repetto, subrayando la tensión entre la necesidad de contención y las limitaciones políticas que enfrentan los gobiernos.
Sobre la continuidad de la guerra, concluyó: “La pregunta es si esto queda acá o va a haber más días de enfrentamientos, de misiles, en un conflicto lo impredecible es una carta muy, muy importante, y qué es lo que puede ocurrir acá en los próximos días si esto no se detiene”.
Análisis y Proyecciones
Desde una perspectiva estratégica, la actual escalada muestra las características típicas de los conflictos por poder regional: empleo de misiles y drones, mensajes simbólicos destinados tanto a audiencias internas como externas, y la utilización de espacios como Líbano para proyectar poder. Históricamente, enfrentamientos localizados que involucran a Irán, Israel y actores proxy como Hezbolá han tenido el potencial de ampliar su alcance, particularmente cuando las potencias externas adoptan posturas dispares. Proyectando hacia delante, si persisten los lanzamientos y las represalias, las probabilidades de incidentes que afecten rutas marítimas, mercados energéticos y la seguridad de civiles aumentan. Diplomacia intensa, canales de comunicación indirectos y medidas para reducir errores de cálculo serán claves para evitar una escalada mayor; sin embargo, la dinámica actual indica que el riesgo de intervalos prolongados de hostilidad no puede descartarse.
Evolución y cambios recientes
En los últimos años, la postura de los actores principales ha ido variando: Irán desarrolló y dispersó capacidades de misiles y drones desde la década de 2000, apuntaladas por experiencia con grupos aliados en la región; Israel ha consolidado sistemas de defensa aérea y ha realizado operaciones preventivas fuera de sus fronteras; y Estados Unidos ha oscilado entre presiones máximas y esfuerzos diplomáticos desde la retirada del acuerdo nuclear en 2018 hasta intentos de reengage en otros momentos. Además, Líbano y Beirut han sido escenario recurrente de tensiones desde la invasión israelí de 1982 y la posterior consolidación de actores no estatales. Esa trayectoria muestra un aumento de la complejidad del conflicto: más actores, mayores capacidades tecnológicas y una interdependencia donde cualquier incidente puede desencadenar reacciones en cadena.























