Renovación de deuda con la mira puesta en 2027
Desde el default de diciembre de 2001, que dejó una marca indeleble sobre la gestión de la deuda pública argentina, los gobiernos han buscado evitar crisis cambiarias recurriendo a alargues y canjes; ahora, la Secretaría de Finanzas oferta mayoritariamente bonos que vencen entre 2028 y 2030 para renovar el vencimiento más bajo del año, alrededor de $5,1 billones.
Desde el default de diciembre de 2001, cuando la reestructuración de la deuda marcó un antes y un después en la política financiera argentina, el Gobierno intenta hoy renovar el vencimiento en pesos más bajo del año —unos $5,1 billones— y avanzar en su estrategia de alargar plazos de colocación para, en lo posible, situarlos más allá de 2027, año en que se definiría la próxima presidencia.
La Secretaría de Finanzas anuncia una nueva licitación para el miércoles 10 de junio:
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) June 8, 2026
?? Licitación
? CER/TAMAR
15/12/28 (TXMD8) - nuevo
14/12/29 (TXMD9) - nuevo
28/6/30 (TXMJ0) - nuevo
? Dólar Linked
31/08/26 (D31G6) - nuevo
15/12/28 (TZVD8) - nuevo
? Hard Dólar:… pic.twitter.com/NK2mq8AX5c
La oferta, parte de una estrategia preventiva ante eventuales nuevas corridas cambiarias —como la que se vivió en la previa de las elecciones de medio término—, quedó en evidencia cuando la Secretaría de Finanzas presentó un menú dirigido a inversores compuesto en su mayoría por títulos nuevos: cuatro de las cinco opciones listadas tienen vencimiento entre fines de 2028 y mediados de 2030, es decir, después de la definición electoral sobre continuidad o cambio de gestión.
Además, se abrió una convocatoria para canjear el Boncer TZX26, un instrumento que explica cerca de un tercio del vencimiento total que supera los $23 billones —el mayor compromiso del año—, así como el Dual CER/TAMAR (TTJ26), por nuevos bonos duales con vencimientos en 2028, 2029 y 2030 (en el primer caso) y en 2028 y 2029 (en el segundo).

El economista Federico García Martínez explicó que, con vencimientos relativamente bajos en lo que va de 2026 y ahorros de caja que más que duplican el compromiso a enfrentar, el Gobierno se permite presentar un menú integrado exclusivamente por instrumentos nuevos y una sola Lelink con vencimiento dentro de este mandato. Señaló además que se trata de “la primera colocación programada de esta gestión sin instrumentos a tasa fija ni ajustados por CER” y que la estructura apela a la opcionalidad para “maximizar plazos e intentar concretar la colocación más larga desde enero de 2024 —cuando fue declarada desierta— o mayo de 2022”.
Según García Martínez, el paquete incluirá canjes destinados a aliviar los abultados vencimientos de la próxima licitación y contará con una fuerte participación del sector privado en esa operación de descompresión.
Gracias a la transferencia de utilidades del 21/05/2026 por parte del BCRA, el Tesoro estaría llegando a la licitación con depósitos por más del doble de los vencimientos a enfrentar; es el ratio de cobertura más alto desde el 15/10/2025.
— Federico García Martínez (@fegarciam) June 8, 2026
A su vez, los vencimientos del… https://t.co/UQoM9tfENI pic.twitter.com/KMiV4bdODP
Desde Delphos Investment coincidieron en que el menú está orientado a extender la duration y a estirar plazos más allá del actual mandato. También subrayaron que el canje, componente central del llamado, busca postergar compromisos hacia fechas posteriores a las elecciones para aliviar la necesidad de colocar en el cierre de mes.
La maniobra se inscribe en los movimientos preventivos del equipo económico para no repetir la traumática experiencia de la dolarización preelectoral de 2025, que consumió más del 50% de la base monetaria (BM), empujó al alza las tasas de interés y dejó un legado en la mora bancaria que aún limita la recuperación del consumo.
En la visión de Facimex Valores, la apuesta oficial resulta razonable: la carga de vencimientos a enfrentar es la “menos desafiante desde octubre de 2025, previo a las elecciones”. Detallaron que el principal compromiso corresponde a la Lecap S12J6 ($5,1 billones), dado que el cupón del TY30P ($0,2 billones) fue pagado el 1° de junio.
Considerando el contexto de liquidez reciente —se estima que el BCRA absorbió $2,8 billones mediante operaciones REPO en la jornada previa—, las mesas esperan una tasa de refinanciamiento superior al 100%, aun ofreciendo “otros instrumentos” y frente a la ausencia de una alternativa a tasa fija como la que vence ahora, además de tratarse de colocaciones a plazos más largos.
La subasta incluirá también la oferta quincenal del Bonar 2028 (AO28), con un tope de US$200 millones ampliable a US$300 millones en segunda vuelta, luego de que en la licitación anterior se completara el cupo de US$2000 millones del AO27. Esos recursos se destinarán a afrontar el pago a bonistas por un total de US$4400 millones previsto para el próximo 9 de julio.
Análisis y proyecciones: La estrategia de estirar plazos y privilegiar instrumentos nuevos busca reducir el riesgo de roll-over en un año electoral, algo que la teoría financiera clásica señala como una forma de ganar tiempo para reconstruir credibilidad. Si las colocaciones alcanzan tasas de cobertura altas y existe voluntad privada de aceptar canjes, el Gobierno podría suavizar la presión sobre las reservas y las tasas locales. Sin embargo, la apuesta con predominio de instrumentos indexados o con opcionalidad aumenta la exposición a cambios rápidos en la percepción de riesgo: una pérdida de confianza podría traducirse en mayores primas, encarecimiento del financiamiento y tensión sobre la demanda de dinero, afectando la actividad real. En términos prácticos, la combinación de liquidez confortable en el corto plazo y el alargue de plazos puede dar margen para la transición post-electoral, pero dependerá de la consistencia fiscal y de señales claras de anclaje macroeconómico para consolidarse.
Evolución reciente: En los años previos, la experiencia argentina mostró una alternancia entre instrumentos a tasa fija, CER y títulos dolarizados o dollar-linked. Hasta octubre de 2023, había crecido la preferencia por activos ajustados por índices (CER) como respuesta a la alta inflación, y también se intensificó el uso de canjes para administrar picos de vencimientos. Las autoridades se han visto presionadas históricamente por necesidades fiscales y por episodios de fuga de depósitos en contextos electorales; la política actual refleja esa lección: buscar extender maturities, combinar canjes con colocaciones y evitar concentrar vencimientos dentro del mandato para disminuir vulnerabilidades en ciclos políticos.























