El Gobierno refuerza el ajuste para preservar el superávit mientras crecen las presiones sobre las cuentas públicas
Por Jagua Arandú para Identidad Correntina
El equilibrio fiscal continúa siendo la principal bandera económica del Gobierno nacional. Sin embargo, detrás de los números oficiales aparecen señales que muestran que sostener el superávit será cada vez más complejo en un contexto de desaceleración de la recaudación, menor actividad económica y crecientes demandas presupuestarias impulsadas desde el Congreso.
Durante las últimas semanas el Ministerio de Economía, encabezado por el ministro Luis Caputo, adoptó una serie de medidas destinadas a blindar las cuentas públicas y garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional.
Entre esas decisiones sobresale la postergación hasta noviembre de la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo previsto en la reforma laboral para atender indemnizaciones. Según estimaciones de la consultora Facimex Valores, esta medida permitirá un ahorro fiscal cercano al 0,15% del Producto Bruto Interno (PBI) durante 2026.
A ello se sumó la transferencia al PAMI de una cartera de Letras Capitalizables (Lecap) por aproximadamente 580.000 millones de pesos, evitando así una asistencia directa que habría tenido impacto inmediato sobre el gasto público.
Una recaudación que mejora, pero no despega
Los datos de mayo ofrecieron un alivio parcial para el equipo económico. La recaudación tributaria registró una mejora después de varios meses de caída en términos reales.
Sin embargo, los economistas advierten que el repunte estuvo explicado fundamentalmente por factores extraordinarios vinculados al Impuesto a las Ganancias pagado por empresas.
La consultora Invecq señaló que Ganancias DGI pasó de crecer en torno al 31% interanual en meses anteriores a registrar una suba del 71% durante mayo. Pero este salto respondió principalmente a cuestiones administrativas y financieras, como la presentación de declaraciones juradas y la distribución de dividendos empresariales, más que a una recuperación genuina de la economía.
Cuando se observan los impuestos directamente relacionados con la actividad económica, el panorama resulta menos alentador.
El IVA vinculado al mercado interno continuó cayendo en términos reales, los impuestos sobre créditos y débitos bancarios mostraron retrocesos y las contribuciones patronales también reflejaron una menor dinámica del empleo formal.
Para los especialistas, estos indicadores revelan que la recuperación económica sigue siendo heterogénea y todavía no logra traducirse en un aumento sostenido de los ingresos tributarios.
El Congreso agrega presión
Otro factor que preocupa al Palacio de Hacienda son los proyectos aprobados o impulsados por el Congreso.
Las iniciativas vinculadas al financiamiento universitario y a la emergencia en discapacidad representan nuevas obligaciones para el Estado. De acuerdo con cálculos incluidos en el último informe técnico del FMI, estas medidas podrían agregar un costo cercano al 0,35% del PBI.
Aunque el Gobierno insiste en que cualquier aumento del gasto deberá contar con financiamiento específico, la realidad política muestra que la discusión presupuestaria será cada vez más intensa a medida que se acerquen las elecciones legislativas.
Las metas con el FMI
El acuerdo vigente con el FMI establece objetivos fiscales exigentes.
Mientras que para 2025 la meta oficial apunta a un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI, para 2026 el organismo internacional proyecta un resultado cercano al 1,5%.
Sin embargo, el propio Fondo redujo recientemente sus expectativas. Meses atrás estimaba que Argentina podía alcanzar un superávit superior al 2% del producto, pero la desaceleración de la recaudación y las dificultades para continuar profundizando el ajuste obligaron a revisar esas previsiones.
La explicación es sencilla: después de un fuerte recorte del gasto durante 2024 y 2025, los márgenes para seguir ajustando se vuelven cada vez más reducidos.
Como reconoció el propio Caputo, el gasto público nacional ya se encuentra en niveles históricamente bajos, similares a los registrados durante la década de 1990.
Menos impuestos, una promesa bajo revisión
Uno de los grandes objetivos del Gobierno es avanzar hacia una reforma tributaria que reduzca la carga impositiva sobre empresas y trabajadores.
Sin embargo, los datos fiscales actuales obligan a actuar con cautela.
La reciente reducción de retenciones al sector agropecuario y la eliminación de algunos impuestos internos tuvieron un impacto fiscal relativamente pequeño. No obstante, la continuidad de nuevas rebajas dependerá de que la actividad económica logre generar mayores recursos tributarios.
Los economistas consideran que existe una contradicción difícil de resolver: para bajar impuestos se necesita recaudar más, pero la recaudación depende justamente de una economía que todavía muestra señales de debilidad.
El desafío de la segunda mitad del año
Las perspectivas para los próximos meses presentan nuevos interrogantes.
En julio se actualizarán el mínimo no imponible y las deducciones del Impuesto a las Ganancias para trabajadores en relación de dependencia. Como los salarios crecieron por debajo de la inflación durante parte del semestre, una cantidad significativa de contribuyentes dejará de pagar el impuesto o verá reducida su carga tributaria.
Esto implicará una menor recaudación para el Estado en la segunda mitad del año.
Frente a este escenario, el Gobierno apuesta a que la recuperación económica, la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación compensen parcialmente esa pérdida de ingresos.
Mientras tanto, la estrategia oficial sigue siendo clara: preservar el superávit fiscal a cualquier costo, porque considera que ese equilibrio constituye el principal sostén de la estabilidad económica alcanzada hasta el momento.
La incógnita que observan economistas, empresarios y organismos internacionales es cuánto tiempo podrá mantenerse ese delicado equilibrio si la actividad no logra acelerar su recuperación y las demandas de gasto continúan creciendo.























