La batalla por el poder detrás del poder: Justicia, internas y liderazgo en el gobierno de Milei

La crisis generada alrededor del pliego de la jueza María Verónica Michelli dejó al descubierto algo más profundo que una simple derrota parlamentaria del Gobierno. Expuso las dificultades de coordinación dentro de la administración libertaria, la creciente autonomía de algunos actores centrales y una disputa silenciosa por el control de áreas estratégicas del Estado que podría definir buena parte del futuro político del oficialismo.

Mientras la atención pública se concentró en el traspié sufrido en el Senado, otro fenómeno avanzó casi sin ruido: la aprobación de decenas de pliegos judiciales que fortalecen la presencia del Gobierno en el proceso de renovación del Poder Judicial.

Ambos hechos parecen contradictorios, pero forman parte de una misma realidad.

El doble comando bajo tensión

Desde el inicio de la gestión, la estructura de poder se organizó alrededor de una conducción compartida entre el presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei.

Sin embargo, la experiencia de gobierno comenzó a revelar las dificultades propias de un esquema donde las decisiones estratégicas, políticas y administrativas no siempre transitan por los mismos canales.

La controversia por el pliego de Michelli mostró justamente esas fisuras.

Mientras algunos sectores impulsaban la candidatura, otros cuestionaban su continuidad. Cuando la discusión llegó al Senado, las señales provenientes del Poder Ejecutivo fueron confusas y contradictorias. Legisladores oficialistas reconocieron en privado dificultades para interpretar cuál era exactamente la posición definitiva de la Casa Rosada.

La consecuencia fue una derrota política que alimentó las dudas sobre los mecanismos internos de toma de decisiones.

Patricia Bullrich y la construcción de autonomía

Dentro de ese escenario sobresale la figura de la senadora Patricia Bullrich.

La ex ministra de Seguridad comenzó a exhibir movimientos propios que trascienden la lógica de disciplina interna que caracteriza al oficialismo.

Su postura respecto al pliego de Michelli, sus declaraciones públicas sobre la situación patrimonial de Manuel Adorni y sus recientes gestos hacia dirigentes del PRO fueron interpretados como señales de autonomía política.

No se trata solamente de diferencias coyunturales.

Detrás de cada intervención aparece una construcción personal con horizonte electoral propio y con una mirada que excede la agenda inmediata del Gobierno.

La incomodidad que esos movimientos generan en sectores cercanos a Karina Milei refleja una tensión creciente entre quienes conciben el oficialismo como una estructura vertical y quienes consideran que el espacio necesita ampliar su base política hacia 2027.

La Justicia como territorio estratégico

Mientras las disputas internas ocupan titulares, el Gobierno avanza en un objetivo menos visible pero de enorme relevancia institucional: la cobertura de vacantes judiciales.

La aprobación de más de setenta pliegos en el Senado constituye uno de los movimientos más significativos en materia judicial de los últimos años.

La administración libertaria busca acelerar el reemplazo de cargos vacantes en juzgados, fiscalías y defensorías de todo el país.

Detrás de esa estrategia aparece un grupo reducido de funcionarios que trabaja sobre una reconfiguración profunda del sistema judicial, especialmente en aquellos tribunales donde se investigan causas vinculadas al poder político.

La disputa no gira únicamente en torno a nombres.

También involucra la influencia futura sobre estructuras clave del Estado, la renovación de generaciones dentro del Poder Judicial y la construcción de relaciones institucionales de largo plazo.

Comodoro Py y las causas sensibles

La ofensiva judicial del oficialismo coincide con un momento particularmente delicado.

En Comodoro Py se tramitan investigaciones que involucran a figuras relevantes del Gobierno, entre ellas las vinculadas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Por eso, cualquier movimiento relacionado con la integración de tribunales federales adquiere una dimensión política inevitable.

Los cambios en cámaras federales, tribunales orales y fiscalías son observados con extrema atención tanto por el oficialismo como por la oposición.

La Justicia se convirtió nuevamente en uno de los principales escenarios de disputa del poder argentino.

Santiago Caputo, Karina Milei y una guerra que no termina

Otro elemento central de la coyuntura es la persistente rivalidad entre distintos sectores que integran el universo libertario.

La relación entre el entorno de Karina Milei y el espacio político que responde a Santiago Caputo continúa atravesada por desconfianzas mutuas.

Las diferencias abarcan áreas sensibles como comunicación, inteligencia, estrategia electoral, organismos descentralizados y construcción territorial.

Aunque el Presidente intenta preservar el equilibrio entre ambos sectores, la convivencia se vuelve cada vez más compleja a medida que se acerca el calendario electoral de 2027.

La lucha por la influencia interna ya no puede ocultarse.

Los Macri y el reordenamiento opositor

En paralelo, la oposición también atraviesa su propia etapa de redefiniciones.

Mauricio Macri mantiene conversaciones frecuentes con gobernadores y dirigentes de distintos espacios que observan con preocupación la fragmentación opositora.

En ese contexto, comenzó a ganar fuerza la idea de construir acuerdos electorales más amplios en determinados distritos.

Sin embargo, el expresidente enfrenta además desafíos internos.

Las versiones sobre el enfriamiento de su relación con Jorge Macri vuelven a instalar interrogantes sobre el futuro liderazgo del PRO y sobre la estrategia que adoptará el partido en la Ciudad de Buenos Aires, su principal bastión histórico.

Una pregunta que sigue sin respuesta

Detrás de todas estas disputas persiste un interrogante fundamental.

¿Cuál es el nivel real de involucramiento de Javier Milei en las decisiones políticas que no están directamente relacionadas con la economía?

Muchos dirigentes oficialistas coinciden en que el Presidente concentra gran parte de su atención en las variables macroeconómicas y delega amplios márgenes de acción en colaboradores de máxima confianza.

Esa modalidad le permitió sostener una fuerte centralidad económica, pero también abrió espacios de competencia entre distintos sectores del Gobierno.

La controversia por el pliego Michelli, las tensiones con Bullrich, la batalla por la Justicia y las disputas entre las distintas tribus libertarias parecen ser manifestaciones de un mismo fenómeno: la dificultad de ordenar un sistema político que todavía está definiendo quién ejerce realmente el poder detrás del poder.

Y en esa definición se juega mucho más que una interna. Se juega la arquitectura política de la Argentina que viene.