Berners-Lee advierte sobre datos y IA: pide controles que protejan al individuo

Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web, advierte que la inteligencia artificial debe respetar el control individual sobre los datos y propone herramientas para filtrar información personal enviada a modelos de IA.

Tim Berners-Lee conocido por haber concebido la World Wide Web en 1989 en el CERN, insiste en que la llegada de la inteligencia artificial debe hacerse respetando la misma filosofía abierta que permitió el crecimiento de la web: que los usuarios mantengan el control sobre sus datos y que la tecnología sirva al individuo.

La prevalencia “de la persona, del individuo” fue el núcleo de la creación de internet y, según Berners-Lee, ese enfoque debe extenderse ahora a la IA, afirmó en una entrevista con AFP en el contexto del festival tecnológico SXSW en Londres.

Este físico británico, que desarrolló la idea de la World Wide Web mientras trabajaba en el laboratorio de partículas europeo Cern en 1989, diseñó la red como un mecanismo para que científicos y expertos compartieran información de forma simple y abierta.

“Es importante que la gente use esta tecnología (IA) para asegurarse de que sus clientes, sus ciudadanos, tengan control sobre sus propios datos”, defendió Berners-Lee.

En su diagnóstico, “Los modelos de IA son una capa diferente” dentro del ecosistema de internet, porque “aprovechan el hecho de que la web contiene tantos datos para entrenarse”, explicó.

Aunque valoró la IA como un avance “emocionante”, llamó a que exista una regulación que evite usos descontrolados de información personal. Señaló además que, a diferencia de la web, la IA carece de una estructura comparable al World Wide Web Consortium (W3C), la organización que él ayudó a fundar y que fija estándares internacionales para internet. Sin ese marco, opinó, los pioneros de la IA “no se benefician de la colaboración que obtendrían si contaran con algo así”.

La web, libre para todos

Berners-Lee concibió su invento como una forma de intercambio abierto entre investigadores y, en 1990, se asoció con el belga Robert Cailliau para desarrollar la propuesta inicial que luego transformó la comunicación global.

La estructura técnica se apoyó en dos pilares fundamentales: el lenguaje HTML, que permite crear páginas, y el protocolo HTTP, que posibilita solicitar y recibir esas páginas a través de la red.

Presentado como un proyecto en 1989, Tim Berners-Lee posa junto al primer sitio web, puesto en línea cuatro años más tarde

Decidido a que la web fuera un bien común, no patentó su programa, una elección que facilitó su adopción masiva y su rápida difusión global.

Preocupado por el uso de datos personales en el entrenamiento de modelos de IA —una cuestión que ha captado la atención de reguladores en Europa y Estados Unidos—, Berners-Lee ha concentrado sus esfuerzos en la protección de la privacidad. En ese marco cofundó la startup Inrupt, lanzada en 2018, que promueve el uso de billeteras de datos seguras que permanecen bajo control de los usuarios.

“Sin datos, ellos (los modelos de IA) no pueden existir. Y ahora han tenido acceso sin restricciones a los datos de todos, y si no estamos atentos, vamos a llegar a una situación realmente grave”, advirtió John Bruce, cofundador de Inrupt.

Como complemento a esa iniciativa, Berners-Lee trabaja en un asistente de IA llamado Charlie, diseñado para actuar como filtro entre el usuario y herramientas como ChatGPT o Claude: “Cuando haces una pregunta (...) analiza cuál es la pregunta (...) y decide qué información enviar” a la herramienta de IA, adelantó.

Si la petición contiene datos personales, la “modificará” para que la herramienta obtenga contexto sin que pueda identificar al usuario, describió Berners-Lee. Y subrayó que “Charlie se trata de preservar los valores originales de la web”.

Análisis y Proyecciones

La propuesta de Berners-Lee combina dos líneas de acción que emergen como claves en el debate sobre IA y privacidad: 1) reforzar mecanismos técnicos que permitan a los usuarios empaquetar y controlar sus propios datos (por ejemplo, mediante billeteras personales) y 2) promover estándares y estructuras de gobernanza que faciliten la interoperabilidad y la cooperación entre desarrolladores, algo que el W3C realizó para la web. Teorías sobre gobernanza tecnológica sostienen que sin marcos compartidos se multiplican los incentivos para la fragmentación y el uso extractivo de información. En consecuencia, si la industria y los reguladores no avanzan hacia estándares técnicos y obligaciones claras de transparencia y auditoría, es probable que persistan riesgos de explotación comercial y sesgos en los modelos entrenados con datos personales.

Evolución y cambios en la postura de los actores

Desde la aparición de la web en 1989 y la constitución del W3C, ha habido una evolución notable: inicialmente predominó una cultura de apertura y colaboración técnica; con el tiempo emergieron grandes plataformas que consolidaron economías basadas en datos. Ante ese desplazamiento, actores como Berners-Lee han pasado de promover únicamente acceso abierto a insistir en mecanismos de protección del individuo, como Inrupt en 2018. Reguladores, por su parte, aumentaron su interés y han ido endureciendo requisitos sobre privacidad y uso de datos (especialmente en la Unión Europea). Por último, desarrolladores y empresas del sector de IA han mostrado posturas más variadas: algunos impulsan soluciones de privacidad y transparencia, mientras otros priorizan el acceso a grandes volúmenes de datos para mejorar capacidades. Hasta la fecha de esta nota, la tendencia es hacia una mayor discusión pública y regulatoria sobre límites y estándares, aunque la implementación efectiva de marcos comparables al W3C para IA sigue en debate.

Con información de AFP