Bombardeo con drones a San Petersburgo tras ataque a Kiev
El intercambio de ataques con drones entre Kiev y San Petersburgo reaviva la dimensión simbólica y mediática del conflicto, mientras expertos alertan sobre riesgos de escalada y desgaste prolongado.
Durante el sitio de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial, la ciudad soportó 872 días de bloqueo y pérdidas masivas; hoy, tras el ataque de drones rusos sobre la ciudad de Kiev, en Ucrania, que provocó la muerte de 18 personas y otras 100 resultaron heridas, drones ucranianos bombardearon la ciudad de San Petersburgo, la ciudad natal del presidente ruso Vladimir Putin.
En este contexto, el analista internacional Andrés Repetto profundizó en LN+ sobre el escenario actual entre ambos países, a casi cinco años desde el comienzo del conflicto.
Sobre el último ataque ucraniano, sostuvo: “Esta imagen, sin duda, tiene mucho simbolismo, porque es la ciudad natal del presidente ruso, Vladimir Putin”, y añadió que el episodio llega mientras en Rusia se celebra un evento de alto perfil que intentará mostrar normalidad internacional: “El contexto en el que está ocurriendo... se está llevando adelante lo que se conoce como la ´Davos rusa´, una reunión donde el presidente busca mostrar la imagen de Rusia al mundo, donde van a ir 20.000 personas, donde Rusia va a tratar de atraer capitales e inversiones”.
Asimismo, el especialista reflexionó: “El tema de la guerra del relato, del discurso, el de la imagen, porque Rusia cuando habla de esta guerra y esta invasión masiva en 2022 contra Ucrania...no se veía una imagen así desde la Segunda Guerra Mundial, la llamó Operación Especial”. Con ello, Repetto subrayó la intención del Kremlin de redefinir el marco verbal y simbólico del conflicto para controlar la percepción interna y externa.
En este sentido, analizó el escenario actual de Rusia en medio de la guerra, ya que la administración de Vladimir Putin está convocando cada vez más a más hombres para el frente de batalla con este título de Operación Especial, según sostuvo Repetto. “No habla que hay una guerra contra Ucrania. Entonces es una manera de tratar de tapar a esta altura el sol con la mano de si es una guerra abierta porque también Rusia está en guerra contra la OTAN, no solamente contra Ucrania“, detalló.
Análisis y proyecciones
El ataque que alcanzó San Petersburgo resalta la convergencia entre tácticas militares y objetivos simbólicos: golpear la ciudad natal de Putin busca afectar la legitimidad interna y contrarrestar la narrativa oficial. Desde la perspectiva de la teoría de la escalada, este tipo de operaciones incrementa el riesgo de respuestas más severas y de una espiral de represalias que podría prolongar el conflicto. En términos prácticos, cabe esperar una intensificación de la guerra electrónica, un mayor uso de drones y ataques selectivos sobre centros urbanos que tengan valor mediático, así como una reacción política del Kremlin orientada a endurecer controles y a profundizar la retórica de amenaza exterior para sostener la movilización interna.
En el plano internacional, si bien la respuesta occidental ha sido sostener apoyo militar y sanciones económicas a Rusia, existe un margen limitado antes de que se produzca una escalada que implique compromisos directos más amplios. Las sanciones y el aislamiento económico tienden a endurecer posturas y a buscar alternativas de cooperación internacional para los países afectados, mientras que el acceso a armamento y sistemas de defensa aérea determinará en gran medida la capacidad de Ucrania para sostener operaciones de esta naturaleza.
Evolución del conflicto y cambios en las posturas
Desde la anexión de Crimea en 2014 y las tensiones prolongadas en el Donbás, la dinámica entre Rusia y Occidente experimentó un punto de inflexión con la invasión a gran escala de 2022, presentada por Moscú como una “Operación Especial”. Inicialmente se esperaba una campaña rápida por parte de Rusia; sin embargo, la resistencia ucraniana, combinada con el suministro sostenido de armamento y asistencia por parte de Estados Unidos y sus aliados europeos, derivó en un conflicto de desgaste. En los últimos años hasta octubre de 2023, la postura del Kremlin se ha endurecido, con esfuerzos para movilizar recursos humanos y mantener una narrativa oficial que deslegitime la idea de una guerra abierta, mientras que la OTAN y la Unión Europea han aumentado su coordinación y apoyo a Ucrania sin entrar en un conflicto directo.
Por su parte, la posición de Ucrania evolucionó desde la defensa territorial inicial a una estrategia que combina la resistencia convencional con ataques selectivos que buscan presionar a Rusia más allá del frente, incluyendo operaciones con drones que alcanzan objetivos simbólicos. Este patrón refleja una guerra que ha migrado de objetivos territoriales exclusivos a una confrontación también centrada en la imagen y la política internacional.
El rol de la OTAN en la guerra
Al ser consultado por los motivos que desencadenaron el conflicto entre Ucrania y Rusia, Repetto explicó: “Hace muchos años Putin había advertido que lo que consideraba su zona de seguridad para Rusia era que Ucrania no sea parte de la OTAN o no pretenda ser parte de la OTAN, y bajo esa visión es que decide invadir Ucrania”.

Tras años de conflicto y fuertes bombardeos de por medio sostuvo: “La realidad es que Ucrania está aguantando la guerra contra Rusia, no solamente por los primeros años de ayuda estadounidense sino hoy básicamente por toda la ayuda que le está dando la OTAN y Europa; lo único que faltaría es que soldados europeos entren de lleno”.
“Esto golpea el relato del presidente Putin cuando dice, no, lo nuestro es una operación especial, no estamos en guerra con Ucrania”, concluyó.























